América Latina: ¿regreso al pasado?

Por Álvaro Lopera

situacion politica America-Latina
Imagen: http://www.fao.org

Parece que fue ayer cuando Kirchner, Chávez y Lula se tomaron la palabra en el balneario argentino de Mar del Plata en 2005 para decirle no al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) que impulsaba el país del norte desde 1994. Bush regresó con el rabo entre las piernas después de haber oído muchas veces el estribillo que entonó Hugo Chávez, quien no se amilanó después de haber padecido el golpe de Estado aupado por Estados Unidos en 2002, y que decía: “ALCA, al carajo…”.


Una pequeña historia

Hugo Chávez Frías ganó las elecciones en Venezuela en 1998. El 1 de enero de 2003, llegaría Lula da Silva al gobierno de Brasil y permanecería incólume hasta el 1 de enero de 2011. El 25 de mayo de 2003 le correspondería el turno al socialdemócrata y peronista argentino, Néstor Kirchner, el cual fallecería tempranamente en 2010. Martín Torrijos, hijo del desaparecido presidente de Panamá, Omar Torrijos, alcanzó la presidencia de su país en 2004. Evo Morales llegaría al Palacio Quemado de la Paz, en enero de 2006, siendo el primer indígena en acceder al poder y permanecer allí más de 10 años.

En enero de 2007, Rafael Correa llegaría a la presidencia de Ecuador por el movimiento Alianza País, y aún continúa ejerciendo el cargo. Posteriormente se poblaría América del Sur y Centroamérica con presidentes de la talla de Fernando Lugo (2008), en Paraguay; Zelaya (2006) en Honduras; Daniel Ortega (2007), en Nicaragua; Michelle Bachelet, por el partido socialista de Chile en 2006, y Mauricio Funes del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) llegó a la presidencia de El Salvador en el año 2009. La derecha parecía esfumarse de la escena política en la mayoría de los países.

Era pues todo un arco iris de distintos progresismos, unos más a la izquierda y con más propuestas populares que otros; pareciera como si en ese entonces toda América, menos Colombia, hubiera estado haciéndole repulsa al imperialismo norteamericano, como si el cansancio con la doctrina Monroe que nació en el año 1823, aquella de “América para los americanos”, fuera un hecho real. Parecía un sacudón en contra de la geopolítica de entonces, la que impulsó el patético Bush II, con la tal “Guerra contra el terrorismo”.

Todo sucedía en el marco de la caída del muro de Berlín, o del “Socialismo Real”, y del violento bloqueo a Cuba. Las banderas del socialismo habían sido recogidas en todo el mundo, pero en América Latina volvieron a aparecer tímidamente con eslóganes renovados tales como el “Socialismo del siglo XXI” de Heinz Dieterich para Venezuela, y otras tantas expresiones de poder popular en Bolivia, Ecuador, Brasil.

También en México había sucedido el alzamiento zapatista indígena en Chiapas, el 1 de enero de 1994 después de la firma del tratado neoliberal de Maastrich, que Europa cerró en el año 1993, y del ascenso de Estados Unidos como potencia hegemónica mundial.

En la puja geopolítica, Suramérica parecía llevar la delantera, pues de ahí nacieron varios cuerpos económicos, políticos y militares que pretendían una cierta holgura frente al asfixiante poder estadounidense. Salieron a la palestra La ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de América), UNASUR con su novedosa doctrina militar; el Banco del Sur, el cual se quedó en los escritorios, y Petrocaribe, como asociación energética de los países de La ALBA, para apoyar con buenos plazos y precios las necesidades petroleras de más de 17 países. Al final, la idea del congreso anfictiónico de Simón Bolívar se hizo realidad: la CELAC, o sea la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, nació en 2010 como contrapartida al ministerio de colonias llamado OEA, organismo que Cuba desdeñó cuando le fue ofrecida de nuevo la membresía en 2009.

El capitalismo mundial casi hizo agua en 2008 por la crisis financiera provocada por las subprime (una modalidad de créditos con un nivel de riesgo y de impago superior a los demás). Pero esto no amilanó a las nacientes democracias progresistas, en tanto los precios de la energía y de las materias primas también alcanzaron picos históricos en ese año. Las arcas de muchos países suramericanos se llenaban para atender sus programas, básicamente asistencialistas, que impulsaron sin tocar el trasfondo principal de la economía: la posesión de los medios de producción.

Luego empezó la puja imperialista: Zelaya en Honduras, salió por un golpe de Estado no sangriento en 2010. Fernando Lugo en 2012 terminó fuera del gobierno por un golpe parlamentario, el mismo que le acaban de aplicar a Dilma Rousseff en Brasil, la sucesora de Lula.

Geopolítica 2016

El mundo está sometido a la disputa interimperialista, en donde el foco de desestabilización mundial se halla en Occidente. La lucha geoestratégica pasa por arrebatar centros económicos que disputan la hegemonía norteamericana. Y en este marco, los países emergentes, China, Brasil, Rusia, India, Indonesia, México y Turquía juegan un papel de primera mano. La guerra ahora es económica, y el BRICS (conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ha sido un objetivo para destruir, en tanto de allí salen innumerables medidas económicas y geopolíticas que afectan el dominio norteamericano. Con el golpe suave propiciado por el parlamento derechista brasilero, saldrá Brasil de esta órbita, y se le hará más difícil el papel de competidores abiertos del capital occidental a China y Rusia, en tanto la economía brasileña era ya la octava economía del mundo y les servía de soporte en estas latitudes.

La recuperación del “patio trasero”, con Argentina a la cabeza, es una medida geopolítica que intenta poner en cintura las economías y los gobiernos latinoamericanos. El invento de corrupción a la presidenta Dilma Rousseff, es eso, una invención en el marco de la corrupción propia de un sistema capitalista. La acusan de haber falsificado unos reportes financieros a fin de mostrar, de cara a las elecciones de 2014, una situación financiera boyante; para ello firmó el atraso de unos pagos públicos, pero no esquilmó la economía del país como sí lo han hecho sus acusadores.

Y el que sigue en la lista es el gobierno de Venezuela: el imperialismo trata a este país como el paria que se rebeló y que “pone en riesgo la seguridad norteamericana”, para lo cual lo tiene plantado financieramente a nivel mundial en tanto no le permite acceder a créditos blandos de la banca internacional ni hacer grandes negocios con Occidente. La derecha se prepara desde el parlamento y la calle, para dar el golpe final al gobierno de Maduro. Pero el pueblo chavista también está en la calle y muy cerca de las barricadas, a pesar de los innumerables problemas económicos y políticos por los cuales atraviesa dicho país.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s