Del aprendizaje a la enseñanza y viceversa

Por Jhonny Zeta

Imagen: Escuela indígena en Orocué Casanare. Jhonny Zeta (2022)

Cada oficio y profesión demanda una experticia propia relacionada con el talento, la práctica y el uso de herramientas. También es cierto que sobre ellos se construyen imaginarios, sentencias generalizadas que no siempre les hacen justicia a quienes los ejercen.

Desde estas dimensiones se mueve el oficio de la docencia, labor ardua, retadora, a veces incomprendida, de formar sociedades y ciudadanos tan complejos como sus expectativas, demandas y necesidades.

En Colombia, según estudios del 2023, existe un estimativo de 488.000 docentes en educación básica y media. De estos, a quienes se han vinculado en propiedad al magisterio durante las últimas tres décadas les ha tocado sortear, entre muchos, los retos de la meritocracia; es decir, concursar presentando examen escrito, entrevista, validar títulos y experiencia laboral, para poder ejercer o ascender en dicha carrera.

Se calcula que finalizando el 2022 concursaron 378.000 profesionales para obtener una de las 37.000 plazas ofertadas por las entidades territoriales. El proceso duró alrededor de año y medio, con muchos contratiempos, denuncias y demandas. En el mes de octubre presentaron la prueba escrita, al año siguiente, por requisitos mínimos y antecedentes, quedaron fuera de concurso muchas personas; a finales de septiembre del 2023 comenzaron a salir las listas de elegibles y las audiencias para escoger plaza.

Cuando se les pregunta por las expectativas que tenían antes de llegar a las instituciones, no tienen problema en confesar que experimentaron mucha ansiedad. En primer lugar, por lograr escoger una institución que no quedara demasiado alejada de su ciudad, municipio o región; en segundo lugar, por las características y dinámicas propias de las instituciones, por ejemplo, pensar en encontrar un ambiente laboral y escolar agradable.

¿Qué implica para los nuevos docentes llegar a las instituciones urbanas y rurales, a escuelas y colegios de barrios populares, de cascos urbanos de municipios y veredas alejadas?

El haber conseguido trabajo con el Estado les ha significado retos que, si se miran a profundidad, no son de poca monta: cambiar de domicilio, distanciarse de la familia, asimilar y asumir nuevas costumbres. Algunos son docentes por primera vez, otros establecieron residencia en lugares lejanos; por ejemplo, pasaron del Valle de los Pastos a la Sabana Cordobesa, de San José del Guaviare a las tierras altas del departamento de Caldas, de las grandes y medianas ciudades a la periferia rural, en zonas de difícil acceso, en territorios permeados por el conflicto armado.

Por otro lado, para las instituciones educativas y las comunidades a las que pertenecen, la llegada de docentes nuevos entre finales del año pasado y principios de este tiene unos impactos que no se pueden medir en un corto plazo; sin embargo, se puede señalar que están relacionados con aspectos como el apego o no que tenía el estudiantado por los docentes que se fueron a otras instituciones, por haber aprobado el concurso o que eran provisionales y quedaron desempleados; las nuevas ideas y metodologías con que llegan los docentes y el hecho de que en muchas instituciones se renovara la planta docente entre un cincuenta y un ochenta por ciento.

Los profes que se fueron

El mismo número de docentes que entraron fueron los que salieron, algunos de los salientes pasaron el concurso, otros quedaron automáticamente desempleados de cuenta de la meritocracia y sus filtros, aunque fueran y sean excelentes docentes. Para el 2022 se calculaban alrededor de 60.000 docentes provisionales en todo el país, de esta cifra proyectaban que entre 10.000 y 15.000 quedarían desvinculados.

¿Cómo se siente un docente que no pasa el concurso, sabiendo que no todos lo pueden ganar? ¿cómo se siente el docente provisional que es remplazado, sabiendo que ha cumplido con su labor y ha tenido un buen desempeño? Preguntas socialmente invisibilizadas.

Principales problemáticas y necesidades identificadas en las instituciones educativas del campo y la ciudad

Algunas vienen de vieja data, otras son más recientes, en ambos casos constituyen factores determinantes para el oficio y para las comunidades. La accesibilidad es una de las principales barreras que impiden garantizar el servicio educativo en Colombia, las largas distancias entre el hogar y el centro educativo más cercano, sumado a las dificultades que implican el desplazamiento y el transporte perfilan en la actualidad a un país con regiones y lugares aislados, donde niños y jóvenes no pueden acceder o culminar la educación básica y media, donde el docente termina viviendo de lleno en la misma escuela donde trabaja interno y solamente puede salir de allí en los periodos de vacaciones.

También se cuentan como problemáticas y necesidades de primer orden las falencias en la infraestructura de los establecimientos educativos, o la ausencia de espacios adecuados para el aprendizaje y la recreación. A esto se suma la demanda de materiales y recursos didácticos, de conectividad y herramientas TIC, fundamentales para garantizar una educación de calidad. Reconociendo que se ha avanzado y sumado esfuerzos para disminuir estas brechas, todavía la desnutrición en la ruralidad, la violencia familiar y el conflicto armado en campos y ciudades son problemáticas que llegan al escenario de la escuela.

La vocación de ser docente

Resulta inverosímil pensar que los nuevos y antiguos docentes pasan de largo por las problemáticas sociales o que son acomodados. Por el contrario, las escuelas y colegios siguen siendo el centro de las comunidades y el papel de mujeres y hombres con vocación de enseñanza es fundamental en la transformación social. La resiliencia, la solidaridad y el compañerismo son virtudes ejercidas desde el día a día.

Por encima de los retos que implican adecuar el currículo a las necesidades de la comunidad, aprobar un periodo de prueba y una evaluación de desempeño anual, están las maestras y maestros de Colombia sumándose a los trabajos comunitarios, poniendo la empatía como bandera del conocimiento y los aprendizajes para las nuevas generaciones. Caminando del aprendizaje a la enseñanza y viceversa.

Abono: Usted / que es una persona adulta / – y por tanto – / sensata, madura, razonable, / con una gran experiencia / y que sabe muchas cosas, / ¿Qué quiere ser cuando sea niño? Tomado de Preguntario. Jairo Aníbal Niño.

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