La injusta calificación del Sisbén se ensaña con Abelardo

Por Luz Celina Alcaraz

Pintura tomada de historias y relatos

Abelardo es un viejo de ojos picarones, sincero, de vida transparente, buen conversador, buen narrador de historias, convencido de su fe. Nació entre afiladas montañas, y se crio entre las rosas maiceras, yucales, plantíos de arracachas, frondosas frisoleras de vida y el cantar de los ríos vecinos. Fue un hombre rudo para el trabajo y un aserrador experto en el manejo del serrucho gigante de los altos aserríos situados en la mitad de los montes abriaquiseños. Conocedor, como ninguno, de las texturas de los árboles maderables en los bosques nativos. En su rebosante juventud produjo tablas, largueros, vigas y alfardas para la construcción de casas de sus coterráneos.

Músico y cantante de afición, interpretó la guitarra y el violín, el cual conserva en su estuche colgado en la pared de su cuarto. Cuando la demencia hizo su aparición, recorría los caminos cantando en noches de luna llena, haciendo sonar la guitarra, sentado en las piedras cercanas al río. Era su ritual, todos lo sabíamos, y escuchábamos con atención esas melodías lejanas, sus compañeras, surgidas de las evocaciones inseparables de sus delirios mentales.

Con el pasar del tiempo quedó viudo, y sus hijos, salvo uno, escaparon de ese nido paterno vecino del río Herradura. La vida de Abelardo transcurre ahora entre cafetos, platanales, pastos y una que otra vaca.

No pegó en Medellín

Sus hijas optaron por llevárselo para Medellín para cuidarlo. Iniciaron la tramitología para sacarlo del Sisbén (régimen subsidiado de salud). En una tarde en Abriaquí gestionaron todo, quedando también por fuera del subsidio del adulto mayor.

La ciudad no convenció a ese Abelardo acostumbrado al campo, al sonido del río, a sus paseos por los parajes campesinos, a sus vecinos conocidos. “No pegó en Medellín” y se devolvió a su tierra querida, más desprotegido que nunca. Bordeando los 87 años vive solo, añorando la platica del Sisbén con que cubría algunas necesidades.

Cierto día me visitó y me dijo: “se me llevaron la cédula hace tiempo para ayudarme a recuperar el subsidio, pero no me han dicho nada y la cédula no retornó”. Lo observé desmejorado, enjuto, había comenzado la tormenta de los dolores articulares, eternos enemigos de los viejos, y sus ojos adoptaron la mirada triste, la mirada lejana. De aquel fortachón conversador, alegre, que conocí hace un buen número de años, solo quedaba el recuerdo. Y para que la tragedia la sintiera con más ahínco, se veía a sí mismo como un extranjero en su tierra, con la cédula secuestrada por una funcionaria negligente que no le daba importancia a la indocumentación de un viejo.

Un reclamo de justicia

Al adulto mayor pobre “no se le paran muchas bolas” en este país y la mayoría de las veces solo generamos “asco”. Lo digo con conocimiento de causa. Así que decidí gestionar, impedir su abandono.

El gerontólogo encargado de los programas para el bienestar de los adultos mayores me explicó los requisitos para ser reinscrito al Sisbén. Abelardo cumplía la mayoría de ellos. Pero la encuesta del Sisbén realizada el 18 de octubre de 2018 excedía en una centésima el puntaje requerido para ser beneficiario, así:

Área Nivel 2

Rural 33,99 – 35,26

Abelardo————————-35,27

Esta centésima de más, (0,01) respecto del puntaje máximo de 35,26, marcaba su exclusión para el beneficio económico, y “significa” que no es pobre para los burócratas. El gerontólogo fue contundente: no se puede tramitar su inclusión, el puntaje lo impide. Así se cumplió aquel dicho: “Sentencia de garitero, apelación a los infiernos”. La centésima podía ser el margen de error en la encuesta.

A pesar de que Abelardo es una persona con una vulnerabilidad especial por su discapacidad psíquica, quedaba por fuera del programa Colombia Mayor que le daría $80.000 mensuales para “mejorar su calidad de vida”.

El trámite de una lotería

La funcionaria del Sisbén de Abriaquí fue muy enfática: “lo que se puede hacer es una re-encuesta al hogar de Abelardo, pero no se garantiza que baje la centésima, antes, por el contrario, puede subir. Los administradores del Sisbén entrevistamos, llenamos los cuestionarios, los enviamos a Planeación Nacional y allí ponen el puntaje”. Bueno, pensé, “del ahogado el sombrero” y le envié la documentación requerida.

Ella inició el trámite presentando una solicitud a Planeación Nacional de re-encuesta para este potencial beneficiario. Si el puntaje le queda en el rango exigido, el gerontólogo solicitará su afiliación nuevamente al subsidio del adulto mayor. Después ingresará a una lista de espera, porque puede haber muchos solicitantes delante de él. Todos los anotados en la lista tienen que esperar que vayan muriendo algunos beneficiarios para poderse afiliar. No hay cobertura universal para ese subsidio.

Demasiada tramitología por una mísera centésima. Cero humanismo. El Sisbén debería tener en cuenta casos excepcionales de inclusión, mirar las condiciones particulares. La incapacidad material y mental es una vulnerabilidad especial ante determinados riesgos.

El Sisbén: “vulnerabilidad” de aprovechados, de colados

El régimen subsidiado de salud creado por la ley 100 de 1993, tiene como instrumento técnico el Sisbén que es un sistema de identificación de potenciales beneficiarios de programas sociales que clasifica a la población de acuerdo a sus condiciones socio-económicas. La puerta de entrada al régimen subsidiado para pobres es el Sisbén, cuyo objetivo básico es “mejorar la calidad de vida y dar prelación a los más débiles”. Pero muchas veces la inclusión tiene mayor número de colados de estratos superiores y hasta de congresistas, según se informa en el portal https://corrupcionaldia.com/lo-no-visto-en-corrupcion-congresistas-con-sisben/, y baja proporción de afiliados en los estratos 1 y 2.

El Sisbén ha sido utilizado politiqueramente sobre todo en campañas electorales y ha cohonestado con conductas corruptas; las prácticas clientelistas sesgan los procesos de afiliación y selección de beneficiarios tal como lo ha denunciado la prensa (https://www.radionacional.co/noticia/hay-una-nueva-modalidad-de-fraude-electoral-con-el-sisben-planeacion).

Hay una larga cadena de favorecidos de subsidios que pueden pertenecer al régimen contributivo y que acceden en forma fraudulenta (https://www.larepublica.co/opinion/editorial/es-tambien-corrupcion-colarse-en-el-sisben-2475266). Los subsidios -insuficientes para mejorar el nivel de vida- para los más vulnerables se pierden, además, por las dificultades y deficiencias en la aplicación del Sisbén en muchos municipios. La falta de cobertura y presupuesto son falencias predominantes.

Ser sisbenizado es la marca que identifica al pobre. Abelardo la tiene y ni siquiera recibe el infeliz subsidio del programa “Colombia Mayor”. De acuerdo con las estadísticas del Banco Mundial, Colombia ha hecho hasta lo imposible por alcanzar el récord de ser el 4° país más desigual del mundo.

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