Escuela Utopía: Arte, Cultura y Defensa del Territorio

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Foto: Escuela Utopía

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

En el municipio de Bello se viene consolidando la Escuela Utopía: Arte y Cultura, una propuesta de formación artística en defensa del territorio, que camina desde 2011 por iniciativa de la Red de Artistas Populares de Bello y de colectivos como la Escuela Popular Betsabé Espinal y Lazos de Libertad. Con talleres de Estampación, Guitarra Popular, Artes Circenses, Clown, Baile, Percusión y Hip Hop, la Escuela Utopía pretende ofrecer el arte a la comunidad bellanita como un arma cargada de futuro.

Arte y transformación social 

Cindy Johana Guzmán Peláez, socióloga y coordinadora de la Escuela Utopía, cuenta que este espacio “es fruto de años de experiencia en educación popular con la Red de Artistas y Activistas de Bello y con la Escuela Popular Betsabé Espinal. Y también es producto de la coyuntura social que se presentó en el municipio de Bello en 2011, con el incremento del impuesto predial, el control paramilitar del territorio, el maltrato que continuamente recibían los artistas en la calle y las movilizaciones del sector educativo, la defensa de la biblioteca comunitaria de Niquía, etc.”. Estas situaciones incentivaron a varias personas vinculadas al mundo cultural a crear una red y a juntar colectivos para aprender arte y cultura fuera de la institucionalidad, con el objetivo de defender el territorio.

Cindy define la Escuela como “una amalgama, un diálogo de saberes que han decidido encontrarse alrededor del arte, la cultura y la educación popular para resistir a un entorno de corrupción y de paramilitarismo en el municipio, y como una escuela interna, es decir, como un espacio de cualificación para los mismos talleristas y para responder a un llamado histórico de construcción de paz desde el arte”.

Para la Escuela Utopía, señala Cindy, el arte no es un elemento accesorio, no es un adorno, sino parte fundamental de la transformación social, desde el cual se pueden transformar subjetividades y promover una revolución cultural. “Por eso la Escuela Utopía es una propuesta epistemológica, de formación política, es una propuesta alegre, placentera, que cree en el carnaval como manera de mofarse del poder y de denunciar la injusticia”. Es también, según lo definen sus impulsores, un proceso de aprendizaje de gestión, no solo económica, pues no se cobra dinero sino que se solicita un aporte voluntario. “Además, es una experiencia de gestión y construcción de tejido cultural y de relacionamiento con otras organizaciones”.

Cindy señala, adicionalmente, que “el arte y la cultura ayudan a construir paz, ya que han permitido comprender la realidad histórica de nuestra sociedad, pensársela, hacerse preguntas y desplegar la creatividad; el arte no es un salvador del mundo, pero sí permite despertar conciencia sobre el mundo”.

Arte, Educación Popular y Utopía

Para la Escuela Utopía un referente fundamental es la educación popular, ya que ésta, como lo expresa Cindy, “no es neutral, transforma la relación educador-educando, pretende ir más allá de las aulas y los salones. Desde esta perspectiva, los talleristas nos pensamos nuestras metodologías, nuestras pedagogías, nuestras formas de hacer en el arte y nuestro sentido de la práctica”. De esta manera pretenden crear hermandad y solidaridad, poniendo al arte no solo como goce, placer, conciencia, sino como elemento transformador que ayuda a establecer relaciones más horizontales”. La Escuela tiene también un referente de Utopía, en el sentido en que muestra un camino para construir otro mundo, y esto se refleja en cada uno de los talleres que se brindan a la comunidad.

De esta manera, todos los espacios de formación de la escuela tienen la perspectiva de la educación popular, de resistencia y de utopía. Por ejemplo, señala Cindy, “el tambor ha sido una práctica ancestral de resistencia artística, el palenque, y los cantos del bullerengue. Desde el arte clown se puede comediar el mundo, reírse de él, reírse de uno mismo. Desde el baile se desestructuran los cuerpos maquinizados por el sistema, que nos pone a hacer movimientos repetitivos todos los días; y desde el Hip-Hop, que es una propuesta muy política, se brindan talleres de Rap, Grafitti, y Breakdance”.

Sueños y retos

Sueños es lo que le sobra a la Escuela Utopía. “Soñamos –dice Cindy– una escuela llena de niños, de jóvenes, de adultos que piensen su vida y su barrio de manera distinta; que los jóvenes superen el arquetipo de querer ser el mayor capo del barrio o el que cobra las vacunas; queremos muros pintados, líricas de Rap, que los chicos que asistan a la Escuela se conviertan en los futuros facilitadores de la misma”.

Pero también existen retos, como el de lograr que la Escuela permita a los artistas facilitadores tener una vida digna, con ingresos dignos. “Tenemos el reto de construir un proyecto de escuela basado en la economía solidaria, en la colectivización de lo que sabemos y hacemos, que se convierta en un proyecto de vida, propositivo, transformador. No se vale soñar si no es así, hay que soñar con toda”.

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