Caminante no hay camino

Por Jorge Álvarez

Caminando por Caracas’, ‘Caminante no hay Camino’, son dos de las muchas canciones que nos invitan a eso, a caminar. Igualmente, en la literatura universal encontramos obras que nos hablan desde el caminar.

Acuarela de Gabriel Faba (2006)

H.D. Thoreau (1817-1852), gran caminante y amante de la naturaleza, autor del ‘Ensayo sobre la Desobediencia Civil’, nos ofrece su obra Caminar, en la que narra su filosofía del deambular.

‘Las Ensoñaciones del Paseante Solitario’, son una mezcla de anécdotas autobiográficas, descripción de observaciones -especialmente de plantas- hechas por Rousseau en sus paseos por París, elaboraciones y extensiones de argumentos previos en campos como la educación y la filosofía política.

Según algunos investigadores, el gran poeta Francesco Petrarca (1304-1374), con su obra ‘La Subida al Monte Ventoso’, da origen al montañismo como deporte.

En Colombia, también tenemos un escritor que nos deleita con un fantástico trabajo literario sobre el caminar. Fernando González, con su ‘Viaje a Pie’, nos narra su periplo de ida y regreso, desde Envigado hasta Buenaventura y durante 28 días, en compañía de su amigo Benjamín Correa. El caminar le ofrece la oportunidad para reflexionar sobre, según sus palabras, su elasticidad juvenil para la conservación de la salud, no solo en lo físico sino, más aun, en lo ideológico.

De joven, con mis amigos de cuadra nos íbamos a caminar a las escarpadas lomas de Envigado. Era un disfrute especial aventurarse por trochas, arriesgarse a saltar piedras quebrada arriba. Trepar a los árboles para degustar pomas, guayabas, mangos, moras silvestres. Los programas los hacíamos nosotros. En esa época no había grupos especializados en caminatas ecológicas.

Muchos años después acepté la invitación para caminar de noche, en largos recorridos y en compañía de grandes grupos, actividad que nos ofrecía la oportunidad de disfrutar un paisaje distinto: el nocturno.

Caminar es una acción implícita a nuestra condición humana y existe como parte de nuestra vida desde que empezamos a evolucionar como especie.

Según el sitio http://senderismorutasydestinosnaturales.blogspot.com/, “marchar es el más antiguo medio de locomoción, el más barato, y la forma más sencilla de realizar ejercicio aeróbico. Como deporte olímpico fue introducido en 1908… Su origen se remonta al siglo XVII en Gran Bretaña, con el nombre de ‘pedestrianismo’ y se practicaba en forma de pruebas largas de 24 horas a 6 días”.

La Ecología, el caminar y el negocio

En 1866, Ernst Haeckel, filósofo y naturista prusiano, acuñó el término Ecología, usando las palabras griegas Oikos (casa) y logos (estudio). Este concepto evolucionó durante las décadas posteriores. De acuerdo con https://www.ecointeligencia.com/, “la ciencia de la Biosfera adquirió más importancia en la década de los 70, cuando la opinión pública empezó a concienciarse de la contaminación mundial y la destrucción de los ecosistemas. Es precisamente en ese tiempo cuando surgió la Hipótesis de Gaia por parte de James Lovelock, esto es, un conjunto de modelos científicos de la biosfera en el cual se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma, afectando al entorno”.

La evolución del nexo ecología-caminata nos lleva entonces hasta las décadas de 1970-1980, cuando se dio continuación a nuestra práctica del caminar, del deambular, pero bajo la consigna de cuidar nuestro planeta de forma consciente. A partir de entonces se empezó a hablar de Caminantes Ecológicos que trascienden la simple iniciativa de caminatas entre amigos, a la programación de las mismas de forma más organizada y que empiezan a ser asumidas por diferentes instituciones, públicas y privadas. Todo para continuar con la goma que, de jóvenes, teníamos de ir a caminar.

Desde esa época hasta el presente han sido muchos los grupos que han alimentado el historial de caminantes en nuestro país; según mi amigo Alberto Jaramillo, ducho en el quehacer de esta disciplina, al día de hoy existen alrededor de unos 800 grupos organizados en Colombia, de los cuales 400 de ellos son de Antioquia. Ha sido tal el auge que ha tomado la organización de caminatas ecológicas en todo el territorio nacional, que el SENA tiene cursos especializados en esta área. Muchas empresas se han constituido para ofrecer paquetes turísticos, con énfasis en la programación de este tipo de recorridos. Caminar ha sido un placer personal, hoy es un negocio turístico.

Bloqueo y cierre de rutas

Hace varios días, un grupo pequeño de caminantes, varios de ellos conocedores de la ruta determinada, emprendimos la jornada de Guarne al Parque Arví. Llevábamos menos de una hora de recorrido, cuando encontramos que la ruta tradicional ya estaba bloqueada por fuertes alambradas. Tocó buscar camino por otro lado.

Son muchos los aspectos que, en los últimos años, han afectado profundamente esta sana práctica en nuestro país. La ampliación anárquica de las ciudades, incluso la urbanización indiscriminada de muchos pueblos, la construcción de condominios y de empresas en lugares retirados de los centros urbanos, la agricultura extensiva, legal e ilegal, en especial la de la palma africana; el uso de la tierra para montar grandes galpones, los grandes laboratorios de producción de drogas para el negocio del narcotráfico, las bandas de asaltantes, la delincuencia común y organizada, han causado que los tradicionales caminos, los de herradura, los de los arrieros, las trochas, canalones, desechos, se vayan perdiendo irremediablemente. Toca ir cada vez más lejos a buscar rutas para caminar.

Me cuenta Alberto, el amigo caminante, que rutas ancestrales que otrora se ofrecían para el disfrute, pero sobre todo como trayectos de movilidad entre importantes comunidades, han sido cerradas prohibiendo su paso, pues se han convertido en propiedades privadas destinadas a la construcción de condominios y parcelaciones. En el municipio de Envigado, por ejemplo, se frecuentaban rutas que eran un deleite para propios y extraños, pero la expansión urbana ha sepultado muchas de ellas.

En Bello, la inmisericorde expansión de grandes urbanizaciones, caso Norteamérica, ha cerrado rutas; es el caso de la que se transitaba desde los tiempos de nuestros pueblos originarios en el Valle del Aburrá, me refiero a los caminos de piedra en Corrales, en la parte alta de Niquía, en Bello. O el caso del Parque Arví, en donde muchas rutas de caminantes han desaparecido por la construcción de parques, como el de Comfama.

Un indicador claro del auge de la construcción a gran escala que ha llevado a la pérdida de ecosistemas y territorios rurales, es la presencia desde hace algunos años de varias especies de aves, garzas de potrero, ibis y otras variedades de zancudas, que hoy se disputan desagües de aguas sucias que fungen como afluentes del Rio Medellín, con nuestros tradicionales gallinazos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s