Por Renán Vega Cantor

Imagen: «La cobertura estadounidense» de «los crímenes de la ocupación»
horror, (Al Sharq, Qatar, 12 de febrero de 2024)
El 7 de octubre de 2023 comenzó la fase actual del genocidio de los habitantes de Gaza y se demolieron las barreras morales que le ponían un freno simbólico a los crímenes de lesa humanidad. El genocidio del pueblo de Gaza es la carta franca para que los poderosos del mundo realicen sus crímenes sin ninguna restricción.
Las atrocidades de Israel incluyen bombardeos indiscriminados contra la población, destrucción de infraestructura civil (hospitales, escuelas, universidades, acueductos, bibliotecas, centros culturales, mezquitas e iglesias católicas…), torturas, matanzas de niños y mujeres, expulsión de millones de personas de sus hogares, limpieza étnica, racismo, animalización de los palestinos y muchas otras formas de brutalidad… El saldo de horror, unas 700 mil personas asesinadas, según lo certifica la relatora de la ONU Francesca Albanese, y la destrucción de más del 70% de la franja de Gaza.
Ese genocidio ha sido tolerado por aquellos que estaban en capacidad de detenerlo, empezando por Estados Unidos y la Unión Europea, coparticipes directos porque arman y financian al régimen sionista y lo respaldan diplomática y políticamente. El genocidio en Gaza se convirtió en un potente efecto de demostración para que, en diversos lugares del mundo, los poderosos apliquen el Método Israel, esto es, muerte, destrucción y deshumanización sin ningún límite. Eso es lo que estamos viendo desde hace meses, con hechos sumamente brutales, que cuentan con la aprobación de la “Comunidad internacional”, los medios de desinformación occidentales y de ciertos sectores de la sociedad. Sin agotar la enorme cantidad de hechos brutales, pueden mencionarse algunos.
-Entierro del Derecho Internacional: Esto se evidencia con el secuestro el 3 de enero del presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flórez, a quienes se les han violado los más elementales derechos como dignatarios de un país. Este secuestro no ha sido condenado por los países del continente, ni siquiera por los gobiernos progresistas (Petro, Lula, Sheinbaum), que mantienen relaciones cordiales con el agresor, como si nada hubiera ocurrido.
-Genocidio energético contra Cuba: Estados Unidos impide el ingreso de petróleo a la isla desde el 3 de enero, porque quiere asfixiarla económicamente y matar de hambre a sus habitantes, con la perspectiva de que se someta al imperialismo yanqui, que no lo ha podido subyugar desde 1959. Esto supone un incremento genocida del bloqueo contra la isla que lleva 65 años, bloqueo que cuenta con el respaldo tácito de la Unión Europea y la casi totalidad de países de América.
–Asesinatos masivos: Al respecto puede mencionarse el bombardeo sádico de pequeñas lanchas de pescadores en el Mar Caribe y en el océano Pacífico, que hasta el momento deja más de 130 personas asesinadas por parte de los Estados Unidos, sin ningún juicio previo y controvirtiendo principios elementales del Derecho de Gentes. También debe nombrarse el asesinato de altos dirigentes, científicos, investigadores y negociadores de Irán, junto con sus familiares, por parte de Estados Unidos e Israel, utilizando bombardeos masivos e indiscriminados.
-Legitimación de los asesinatos por falsimedia occidental: Los asesinatos de descabezamiento de la cúpula dirigente de Irán han sido avalados por la “Comunidad Internacional” y sus medios de desinformación, al punto que The Washington Post sugirió que los negociadores de Irán, que fueran a Pakistán, deberían ser asesinados si no se plegaban a las disposiciones de Estados Unidos.
–Amenazas y exaltación de crímenes de guerra: Ahora se exalta la crueldad y la muerte de los adversarios. Sobresalen las amenazas delirantes de Donald Trump de “exterminar a una civilización” [la persa] y hacerla regresar a la “Edad de Piedra” mediante bombardeos a su infraestructura civil y a su sistema energético. En la misma dirección, AItamar Ben-Gvir, Ministro de Seguridad Nacional de Israel, celebró con champan la aprobación de la pena de muerte contra palestinos. Todo eso se acepta como parte de la “nueva normalidad” de barbarie e impunidad, tras el genocidio de Gaza.
-Destrucción de escuelas y universidades: Estados Unidos e Israel bombardearon y destruyeron 30 universidades en Irán, ocasionado la muerte de estudiantes, profesores e investigadores, lo cual se suma al asesinato de 180 alumnas que fueron masacradas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos el 28 de febrero.
–Ataque a instalaciones nucleares de tipo civil y a refinerías de petróleo: Esto ha generado una enorme y peligrosa contaminación química con una gigantesca nube tóxica que se extiende sobre Teherán y otras ciudades y cuyas consecuencias van a durar décadas.
-Imposición de la pena de muerte (la horca) a los prisioneros palestinos:El parlamento de Israel legalizó la pena de muerte para los prisioneros palestinos que están acusados de “actos terroristas mortales”. Los prisiones sentenciados van a ser ahorcados, lo cual nos retrotrae a períodos supuestamente superados en la historia humana. Es un reconocimiento legal de una práctica sistemática del asesinato que soportan los palestinos desde 1948. Este crimen de Estado ha sido aceptado por la “Comunidad Internacional” con el argumento de que debe respetarse una decisión soberana de Israel.
-Apología de la destrucción de otros pueblos y culturas: El presidente de Argentina, Javier Milei, en una visita a Tel-Aviv sostuvo que «con determinadas culturas no vamos a poder convivir». Este es un llamado al exterminio de otros pueblos, a nombre de la supuesta superioridad occidental, la cual ha causado la muerte de millones de seres humanos del mundo colonial desde hace cinco siglos.
-Legalización de la piratería de Estado: Estados Unidos ha impuesto la piratería de Estado mediante el secuestro de barcos de diversos países (Venezuela, Rusia, Irán…), viola el derecho marítimo y se arroga el privilegio, que le da su fuerza militar, de confiscar barcos y robar millones de barriles de petróleo. A los barcos que no acaten el nuevo régimen de piratería, Estados Unidos los bombardea y destruye, asesinando cobardemente a sus tripulantes. Eso aconteció con el barco iraní Dena, hundido por un submarino de Estados Unidos mientras navegaba en aguas internacionales, siendo asesinados más de 80 tripulantes. Donald Trump banalizó este crimen de guerra al afirmar que, en cuanto al barco, “era más divertido hundirlo que abordarlo”.
En conclusión, nos encontramos en un momento en el que los mandamases del planeta, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, amparados en su gran poder de fuego y con plena impunidad, matan, masacran, piratean, torturan a su gusto y presumen con crueldad de sus crímenes. Todo eso es posible, porque se toleró el genocidio de Gaza y nadie hizo nada efectivo para impedirlo. Como consecuencia, en camino vienen otros genocidios que, como en tiempos de Roma, se mezclan con mucho circo (aunque con poco pan), como el que se difunde a través de las redes antisociales para distraer el ego individualista hoy imperante o, a través del Mundial de Futbol, que se escenificará en Estados Unidos, el campeón mundial del terrorismo. Es como si estuviéramos regresando a 1938, cuando en la Italia fascista de Mussolini se realizó el mundial de futbol, como premio a las matanzas y bombardeos criminales que había realizado poco antes en España (Guernica) y en Etiopia
