Por Álvaro Lopera

En la foto de Donald Trump con Delcy Rodríguez (en el marco de la ONU) sonriendo y esta última haciendo la V de la victoria. Imagen tomada de urbanopuebla.com.mx
Es difícil hablar con propiedad de hechos históricos que suceden en otras latitudes, pero no es imposible investigar con fuentes fidedignas -historiadores, periodistas, comunidades- y con personas que viven o vivieron en carne propia el suceso real de la historia contemporánea, para intentar llegar por varias vías a conclusiones objetivas. Es así como aun emergen textos que interpretan, v.g., la participación de Colombia en la guerra de Corea (1950-1953), en donde fueron enviados como carne de cañón cerca de 5.100 soldados colombianos, siendo el único país de América Latina que se regaló para ello, y nos enteramos fidedignamente -paso a paso y a posteriori-, y podemos hablar con entera razón, que Laureano Gómez, apodado El Monstruo o El Basilisco, después del enorme fraude electoral de 1950, tal como lo hizo Abelardo de la Espriella, salió elegido y ofreció al imperio hombres humildes, principalmente campesinos liberales, que fueron a morir en una guerra ilegal que Estados Unidos había forzado a aprobar en la ONU sin la aquiescencia de la Unión Soviética.
El presente histórico
Hay una crítica mordaz desde Venezuela contra todos aquellos que, desde el extranjero, pretenden acercarse a la realidad venezolana. Se les tacha con el mote de atrevidos, extranjeros, izquierda cómoda, de escritorio, etc., puesto que no viven ni vivieron los eventos armados o políticos previos con una objetividad comprobada; pero, pregunto, enfatizando esta perspectiva: ¿Fue Marx un atrevido al haber escrito y reflexionado sobre los hechos de la Comuna de París, sin haber disparado un solo tiro o haber participado directamente en la guerra civil? Con toda seguridad, los mismos que tratan de alienígenas a los pensadores que, sin ánimos disociadores, quieren acercarse a los acontecimientos opacos de Venezuela, no se atreverían a condenar la tercera entrega de Marx sobre los eventos de París (ya había iniciado la reflexión un año antes de los acontecimientos) la cual fue escrita entre abril y mayo de 1871, en pleno desarrollo de la Guerra contra La Comuna que la burguesía francesa en asocio con el poder prusiano y el ejército burgués había comenzado el 18 de marzo de 1871.
¿Y cuáles fueron las fuentes de Marx en pleno apogeo de la guerra civil? Las fuentes fueron diversas: la prensa francesa, inglesa y alemana; los decretos y proclamas oficiales de la Comuna; las publicaciones de Versalles; las cartas de participantes y simpatizantes; y diversos antecedentes históricos sobre las revoluciones francesas y la evolución del Estado moderno; y por supuesto, sus mismos escritos que se habían adentrado bastante en la realidad francesa muchos años antes, tales como El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
Es cierto que Marx, visionario y estudioso como nadie en su siglo, tenía adelantados análisis rigurosos sobre Europa, y también es cierto que tuvo errores de apreciación cuando escribió sobre El Libertador Simón Bolívar basándose fundamentalmente en escritos de militares europeos que habían participado en la guerra contra el imperio español, principalmente franceses e ingleses. Pero ello no lo condena perpetuamente en términos de rigurosidad en sus ensayos.
Venezuela, un tema que nos incumbe a todos
En estos momentos, las fuentes provienen de internet y de la potencialidad de la comunicación telefónica digital y por ello es un deber hacer aproximaciones analíticas puesto que han sucedido cosas suficientemente dolorosas y preocupantes como para pasar de agache, máxime que estamos en un marco de neofascismo desembozado en América Latina de la mano de la gran crisis de la potencia hegemónica norteamericana.
Y las preguntas abundan desde el 3 de enero de este año, cuando hubo una invasión con múltiples asesinatos tras meses de amenazas; pero, para iniciar, debemos agregar al análisis que, si bien antes de esta fecha había problemas delicados como la alta inflación y salarios muy bajos, de acuerdo al informe del cuarto trimestre del PNUD de la ONU, la economía venezolana venía en crecimiento continuo al punto de ser una de las mejores de Latinoamérica en 2025 (8,7% fue la expansión del PIB); asimismo se había recuperado en parte las exportaciones de petróleo con una producción cercana a 1,1 millón de barriles/día (la más alta desde 2019). También la agricultura había tenido un repunte importante en tanto el 70% de los alimentos servidos en la mesa de los venezolanos eran originarios del país, es decir, se estaban aproximando a la autosuficiencia alimentaria.
El comercio, para diciembre de 2025, tenía un movimiento normal y no se veían en el horizonte turbulencias más allá de las normales en la coyuntura de un bloqueo como solo lo sabe hacer el imperio yanqui. Pero ahí, en las afueras de las costas venezolanas, el imperialismo estaba reclamando “su petróleo”, tal como Trump, el pedófilo neofascista, lo gritaba en todos los escenarios.
Amenaza e invasión
Trump no solo inició desde comienzos de septiembre de 2025 el bombardeo de lanchas pesqueras en El Caribe, sino que afirmó abiertamente que la CIA estaba trabajando en Venezuela las 24 horas del día; también a lo largo de casi 5 meses avisó que invadiría y secuestraría al presidente, añadiéndole condimentos a su plan cuando lanzó en diciembre del año pasado la doctrina Donroe que prevé el saqueo de los bienes comunes latinoamericanos para el capital transnacional.
A todo ello la revolución bolivariana y sus bases populares respondieron con la movilización y preparación militar de 5 millones de milicianos y la activación del mando cívico-militar-policial, el cual unificaría la dirección estratégica de todas las unidades en armas, lo que sumado a la doctrina militar bolivariana impediría el paso del invasor cuando este intentara cruzar las fronteras de la patria.
Las consignas que se impulsaban para entonces tenían un gran tinte chavista: Independencia o nada; Leales siempre, traidores nunca; Chávez vive, la patria sigue; Independencia y patria socialista; Viviremos y venceremos, etc. Lo extraño de todos estos preparativos fue el lanzamiento del plan navidad desde octubre con un entorno de una invasión avisada, y las vacaciones para una gran parte de los mandos militares en diciembre. Esa y muchas otras situaciones que generan preguntas incómodas están por resolverse, ante el bloqueo mediático que hoy aqueja a Venezuela.
