La educación, menos formación, más negocio

educacion y negocio
Ilustración tomada de: http://colectivoandamios.blogspot.com.co

Por Betty Ciro

El día 6 de junio de 2016, los habitantes del sector Terranova, del barrio Niquía de Bello, recibieron una buena noticia: se trataba de la conversión de la Institución Educativa de su barrio, hasta ese día llamada Institución Educativa San Judas Tadeo, en Institución Educativa Betsabé Espinal. Pero no era solo el nombre lo significativo, lo más importante era que desde la expedición del Acuerdo 007 de 2016 del Concejo Municipal de Bello, ya el lugar donde estudiaban y estudiarían sus hijos no sería privado, sino público. La consecuencia más importante de este hecho era que de ahí en adelante no volverían a desescolarizar a los niños y jóvenes durante una semana para convertir el colegio en hotel como ocurrió en febrero de 2015, cuando se albergaron allí personas del país y de América Latina que concurrieron al encuentro de la iglesia Luz del Mundo que tiene su sede cerca a este.

Sin embargo, la dicha no fue completa, porque iniciando el año 2017 fueron notificados de la permanencia de una parte del Programa de Ampliación de Cobertura, esta vez en la modalidad de sabatino, administrado por la Fundación Educativa y Juvenil de Colombia – Funejcol–, la misma entidad que tenía a su cargo el colegio cuando se llamaba San Judas Tadeo. Dispuestos a no perder el terreno ganado, los pobladores decidieron organizarse y no permitir la continuidad del Programa de Ampliación de Cobertura en su barrio.

Y es que cuando se habla de este programa no se hace referencia a que todos los niños y jóvenes puedan estudiar o que nadie se va a quedar por fuera del sistema educativo. Hablar de este se traduce en que el gobierno destina una parte de los dineros del Sistema General de Participaciones, dineros que hacen parte de los impuestos que todos pagamos, y los entrega a entidades privadas denominadas “sin ánimo de lucro” para que ellos contraten los profesores y busquen los lugares, que en muchos casos son cedidos por el mismo Estado, y monten allí los colegios. El Estado les paga a estas entidades, por estudiante atendido, un dinero acorde a la región; para ilustrar lo anterior, por un estudiante se paga más en Turbo que en Bello por las conocidas limitaciones logísticas y sociales del municipio costeño.

Como los pobladores de este sector de Niquía habían padecido todos los años el nombramiento tardío de los maestros, la constante rotación de los mismos, la falta de continuidad en los procesos y la incertidumbre para saber la fecha de iniciación de clases, decidieron que lucharían para evitar que Funejcol continuara allí, así fuera solo con el sabatino. Para ello se organizaron como comunidad y con la ayuda de otros sectores estuvieron cada sábado desde tempranas horas para impedir que se iniciara dicho programa; finalmente, el 18 de febrero los dueños de Funejcol decidieron que se iban a buscar otro lugar para establecerse.

Un poco de historia de Funejcol

Funejcol es apenas una de las 18 entidades “sin ánimo de lucro” que han contratado cada año con el municipio de Bello el programa d e Ampliación de Cobertura Educativa. A pesar de los hallazgos preocupantes que año tras año ha publicado la Contraloría General de la República en su labor constitucional de vigilancia y control de los dineros públicos, a estas entidades no les ha pasado nada y cada año continúan firmando contratos. En 2005, la Contraloría en su auditoría sobre el Sistema General de Participaciones en Bello, encontró 26 hallazgos, de los cuales solo transcribo uno de ellos relacionado con Funejcol, sin ello querer decir que las demás entidades hayan salido ilesas.

Hallazgo 4, código 1404006: El municipio de Bello reconoció y pagó con cargo a la adición al contrato 015 de 2005 con la Fundación Educativa y Juvenil de Colombia “Funejcol” $127.092.000 por la prestación del servicio educativo (adultos CLEI) a los internos de la Cárcel Bellavista, cuando en realidad debió haber reconocido $60.004.000, pagando una suma adicional de $67.088.000. Además se estableció un valor por alumno/año de $280.000, el cual difiere del valor de $190.000 establecido en los contratos de adición Nº 008, 13 y 18 celebrados paralelamente y con el mismo objeto con Coedco, Pecas y Funpropaz respectivamente, lo que conllevó a que la entidad pagara adicionalmente $19.287.000 por un mismo servicio.

A pesar de lo anterior, el municipio no actuó y continuaron las mismas entidades con los contratos. Al parecer tampoco se pusieron en práctica las recomendaciones del ente de control porque años más tarde, en 2012, en otro informe de la vigencia de 2011 sobre el mismo tema realizado por la Contraloría, anunciaron hallazgos tales como que 390 alumnos coinciden con personas fallecidas y 417 alumnos presentan duplicidad, entre otras irregularidades.

Cobertura Educativa: negocios son negocios

Cada uno de los informes rendidos por la Contraloría da cuenta de las buenas ganancias que genera este tipo de contratos, lo cual se puede dar por distintas vías: se cuentan más de los estudiantes que en realidad son; se paga menos del salario y prestaciones que corresponden a los docentes, pues algunos de ellos trabajan doble jornada, pero devengando el salario de una sola y de paso también ahorran prestaciones de otro docente; en ocasiones tampoco pagan arriendo ni servicios públicos porque funcionan con la misma infraestructura del Estado.

“La educación es un jugoso negocio donde todos ganamos”, esto es lo que, quienes gobiernan este país, le dicen a quienes les consiguen los votos o financian sus campañas: les vamos a entregar tantos cupos a través del programa de Cobertura Educativa para que por este medio llenen sus bolsillos. Esta es la forma moderna de cazar rentas extraordinarias puesto que no se requiere mayor esfuerzo ni inversión para obtener jugosas ganancias.

La educación en Colombia pasó de ser un importante cometido estratégico para construir país y desarrollar un camino propio en procura de un pueblo culto, libre y creador de su propia felicidad, a ser un jugoso ejercicio capitalista que tiende a privatizar todos los espacios que tradicionalmente le han pertenecido al Estado. Evitar que esto siga sucediendo en su territorio es el propósito de los habitantes de Terranova, en Niquía, al oponerse a la permanencia de Funejcol en su colegio.

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