Por Jhon Mario Marín Dávila

Foto: Tomada del perfil de facebook de YMCA
En San Javier, comuna 13 de la ciudad de Medellín, se encuentra hace 32 años la Young Men´s Christian Association –YMCA-, una ONG internacional que está en 122 países. Dentro de su múltiple accionar implementan el proyecto de Paza La Paz con el socio cooperante Horyzon. Yenny Luz Valderrama, directora de YMCA Medellín, comenta que este proyecto “es una estrategia que busca, a través de espacios vivenciales, experienciales, trabajar con los jóvenes el empoderamiento, organización, participación, emprendimiento, empleabilidad y liderazgo para la transformación de los territorios”. Esta es una apuesta que lleva 20 años, en la que han logrado transformar la práctica pedagógica desde una lectura crítica del contexto para trabajar con y para las/los jóvenes, teniendo en cuenta sus necesidades, gustos y demandas.
Este proyecto se implementa en 7 zonas de Colombia: Medellín, Bogotá, Cali, Quindío, Risaralda, Tolima y Bucaramanga. En Medellín, a parte de la Comuna 13, donde desarrollan procesos den varios barrios, el proyecto se implementa también en la Comuna 8 (Villa Hermosa), en San Antonio de Prado y en el municipio de Itagüí.
Paza La Paz tiene los siguientes módulos de formación: convivencia y paz, participación ciudadana y emprendimiento, que promueven el desarrollo de habilidades y capacidades, y complementan la educación que las/los jóvenes tienen en su casas e instituciones educativas. Busca generar espacios en donde las/los participantes puedan realizar diferentes actividades, interrelacionarse con otras/otros y, de esta manera, hacer construcción de paz.
“La participación de los jóvenes en los procesos de paz promueve la construcción de ciudadanía activa y responsabilidad cívica –afirma Hugo Alexander González, educador de Paza La Paz-. Al involucrarse en discusiones y acciones relacionadas con la paz, los jóvenes aprenden sobre la importancia de los valores como el diálogo, la tolerancia, la justicia y la igualdad. Promoviendo espacios de transformación social individual y colectiva, lo que le brinda al maestro o profesional otras perspectivas, posibilidades y herramientas para pensarse los espacios y metodologías a trabajar”.
Paza La Paz es significativa para las comunidades porque los jóvenes tienen un papel muy importante en la historia, por su disposición a cuestionar, a indagar por lo que pasa en sus comunidades y en el mundo. “Le apostamos a la formación de jóvenes críticos con lo que sucede con su entorno, y también les estamos dando herramientas para que esas formas de crítica sean bien canalizadas, les brindamos herramientas para la formación de liderazgo, y para puedan participar en escenarios de toma de decisión”, asegura Yenny Luz Valderrama.
Algunos de los obstáculos que enfrentan con el proyecto es la falta de credibilidad de las/los jóvenes en la institucionalidad. Pues las juventudes han perdido la confianza en proyectos de corto tiempo, donde hay talleres más que procesos, promesas que no se cumplen o no cumplen sus expectativas. Sin embargo, comenta Yenny , “la apuesta nuestra es fortalecer la institucionalidad, llámese pública o privada, y de alguna manera transmitir a las/los jóvenes la idea de que es importante para una sociedad tener una articulación entre comunidad, empresa privada, organizaciones de la sociedad civil y administración municipal, que todo ese conjunto forma algo que se llama ciudadanía y territorio”.
Los jóvenes que han pasado por Paza La Paz se han forjado como líderes, y para YMCA los líderes son unas/os actores muy importantes en el desarrollo de cualquier sociedad. Por esto, asegura Hugo Alexander, “al escuchar a los jóvenes y permitirles expresar sus opiniones, ideas y preocupaciones, se les otorga un sentido de empoderamiento y participación activa en la construcción de paz. Esto les brinda la oportunidad de sentirse valorados y reconocidos como miembros importantes de la sociedad. Y los jóvenes a menudo poseen una perspectiva fresca y creativa sobre los problemas sociales y las formas de abordarlos. Por sus experiencias únicas y su capacidad para pensar fuera de lo convencional pueden aportar ideas innovadoras y soluciones imaginativas a los desafíos que enfrenta una comunidad o una sociedad en conflicto”.
La YMCA desde Paza La Paz muestra uno de los tantos caminos para tejer la paz, desde el leer, escuchar, comprender lo que a las/los jóvenes les interesa hacer, lo que les llama la atención, entender cómo ellas/ellos construyen paz; por ejemplo, han tenido procesos con equipos de fútbol, grupos de baile, con expresiones artísticas diversas, emprendimientos, entre otras. Desde toda estas manifestaciones y talentos logran generar propuestas o procesos de paz. La paz se teje escuchando y conversando, desde el pensamiento diverso y no desde una visión impositiva de cómo se cree que debe ser la paz.
Horus Thor Amaya, joven que participa hace 2 años en Paza La Paz, comenta que “llevamos más de quince años en estos procesos de historia, de reconciliación y perdón, desde familiares que en algún momento sufrieron por las acciones de la institucionalidad, sobre todo de la institución militar. Reconocemos la importancia de estos programas como Paza La Paz, que buscan entender a los jóvenes e interiorizar la paz como necesaria para la sociedad. Nos capacitan, enseñan y forman desde múltiples temas que aportan a la paz, esto hace que seamos semillas para un mejor un mejor futuro”.
Paza La Paz tiene como intensión transmitir y compartir los conocimientos, sentires y experiencias fruto del proceso. Como lo dice el nombre pasar la paz a la otra/otro para tejer unas sociedades donde los territorios estén libres de violencia, la diversidad sea respetada y exista la posibilidad de diálogo desde las posiciones diferentes para llegar a acuerdos éticos y, sobre todo, para que las niños, niñas, adolescentes y jóvenes, sin olvidar las memorias del pasado, resistan y reexistan construyendo un presente digno y sin violencias en los territorios.
