
Foto tomada de Tomada de Kavilando
Por Lina Marcela Arroyave Betancur.
Un pequeño contexto introductorio
Después del estallido social del 2018 y 2021, que logró convocar una Colombia indignada y reclamante ante pésimos gobiernos que parecen ser inagotables, el movimiento social entró en una generalizada pasividad, tal vez provocada por el cansancio de confrontaciones desiguales con las que no ganábamos mucho y perdíamos cada vez más vidas.
La organización de las comunidades y las herramientas digitales permitieron dar una batalla híbrida en respuesta a la brutal violencia estatal y particularmente policial. Las redes sociales se convirtieron para el movimiento estudiantil en su back up más importante, allí se encuentran miles de evidencias imborrables que permiten replegarse en la memoria, y asimismo reafirmar exigencias que se han sostenido en el tiempo, una de las más importantes y que vale la pena mencionar en honor a la digna rabia, es el desmonte definitivo del ESMAD.
El movimiento estudiantil, a pesar de saberse en la actualidad impotente en masa, se mantiene presente en el debate, sin necesidad de representaciones a nombre propio o de organizaciones. Es evidente que se necesita tiempo para consolidar comunitariamente posturas políticas, pero son claras las banderas innegociables, que vienen consolidándose en espacios amplios de discusión propiciados por el mismo estudiantado.
Desarrollo del encuentro de estudiantes
Contra todo pronóstico, el movimiento estudiantil decidió reunirse el pasado 22, 23 y 24 de septiembre en nuestra Alma Mater, la Universidad de Antioquia, la cual recibió aproximadamente a 3500 estudiantes de las diferentes regiones del país, con el propósito de reflexionar sobre la educación que nos soñamos y cómo lograrla.
En una suerte de revisión analítica sobre la ley 30 que rige la educación superior en el país y las reformas circunstanciales que presenta el actual gobierno, el movimiento estudiantil decidió sabiamente no optar por representaciones como se venía planteando desde años pasados, y a su vez tampoco jugar a la movilización sin sentido pro reformas, pues la amplitud del espacio nos permitió vislumbrar que nuestra postura frente a la educación supera a las reformas presentadas, y que los problemas del común no se agotan en instancias y tiempos burocráticos.
Las y los estudiantes de la Universidad de Antioquia, quienes habrían participado de los ENEES anteriores como invitados e invitadas, fueron los anfitriones este 2023, con todos los problemas posibles incluidos. De antemano nos encontramos con poco apoyo regional y poca información frente a ¿cómo se realiza un ENEES? Sabíamos que teníamos premisas por mantener como las garantías logísticas, metodológicas, de seguridad, etc.
No voy a decir que fue sencillo, y se debe admitir que varias de esas premisas no fueron gestionadas de manera óptima, pues nos antecedía la inexperiencia. La ruta para el cuidado colectivo frente a las violencias patriarcales fue un centro de controversia. Y es que, aunque la ruta se asumió antipunitivista, ella misma avalaba la expulsión de individuos a través de una base de datos que no funcionó, que fue revictimizante y que, además, se volcó en contra de la participación de una lideresa feminista que había impulsado la creación de la ruta y defendido la sanción expulsatoria.
Es evidente el crecimiento de la militancia feminista dentro de los movimientos sociales y hay que enaltecer el trabajo de aquellas que lo hacen materialmente posible, pero también es igualmente evidente que debemos resolver contradicciones inmediatas que se presentan de facto, que no podemos ignorar y que pocas se atreven a mencionar.
Por otro lado, al Ministerio de Educación parece que se le había olvidado su compromiso de alimentación para con el ENEES, pues su respuesta sobre el asunto llegó apenas pocos días antes del encuentro, comunicando que no iba a garantizar a plenitud la alimentación de los asistentes como lo había prometido, dejando al estudiantado un gran vacío logístico casi imposible de asumir, lo cual agotó las fuerzas de quienes se encontraban dispuestos y dispuestas para la realización del evento. Aún no se sabe cuántas personas estaban intoxicadas por la ensalada dañada, y tampoco se sabe con exactitud cuántos estudiantes pasaron hambre por las malas gestiones de la alimentación. A pesar de lo anterior, las ollas comunitarias coordinadas por diferentes estudiantes a nivel nacional fueron las que lograron cubrir en buena medida el gran vacío logístico que dejó Min Educación.
Lo destacable
Tras muchos otros tropiezos, la motivación que impulsaba constantemente que nuestros cuerpos se movieran a pesar del cansancio, era indudablemente nuestra anhelada utopía de un modelo educativo antineoliberal, inclusivo, anticapacitista, antirracista, gratuito, de calidad y al servicio del pueblo.
La discusión que pudo realizar el estudiantado atravesó múltiples problemas sobre la educación hoy en Colombia. Se organizó la discusión a través de diferentes mesas que versaban sobre autonomía, dignidad, territorialidad, antipatriacalidad, paz, asuntos étnicos e inclusión. Algo que llamó particularmente mi atención fueron las intervenciones de la comunidad sordo-señante, la cual ha consolidado su participación con más contundencia cada vez, presentando con orgullo la Lengua de Señas colombiana como su primera lengua, exquisita en su plena forma.
El Encuentro posibilitó consolidar la exigencia de la construcción de una nueva ley de educación nacional, ya que la antigua ley sobre la educación superior en Colombia no permite liberar a la educación de su proyecto de empresa, lo cual va en contravía de lo que en esencia es la educación para el pueblo: un derecho fundamental y bien común. Además, se logró convocar a diferentes frentes de movilización nacional, los cuales también se abanderaron de la Resistencia Palestina.
Sólo resta advertir que el estudiantado se prepara para nuevos encuentros, en donde se pretende convocar con especial interés a los territorios segregados históricamente. Hay que hacer realidad la educación que soñamos…
Mi voz, la que está gritando.
Mi sueño, el que sigue entero.
Y sepan que solo muero
Si ustedes van aflojando
Porque el que murió peleando
Vive en cada compañero.
