Por Duber Mary Restrepo Q.

Imagen: tomada de Feroz_serigrafia
Saliendo de un cajero me abordó un vigilante del local y me preguntó por quién iba a votar. Le contesté que el voto es secreto, entonces de forma entusiasta por no decir eufórica, me dijo que hay que votar por el cambio. ¿Cuál cambio?, le respondí. “Sí, el que nos va a traer De la Espriella, ¡ahora sí va a estar todo bien!” Quedé sin palabras y con sincero asombro de oír que un trabajador beneficiado con las horas nocturnas y extras más el incremento salarial, propiciado por el progresismo, quisiera cambiar eso, y entendí que no había razones que le hicieran modificar ese pensar.
Me pregunté entonces por qué está pasando esto. ¿Cómo es posible que la población humilde que se ha favorecido de las reformas del gobierno progresista esté obnubilada con las falacias de De la Espriella, cuando él mismo ha declarado sus intenciones de favorecer a la clase privilegiada y cancelar los logros alcanzados por los sectores marginados tras tantos años de lucha? Me marché con una pesada sombra encima que pronosticaba el lamentable resultado que hoy conocemos, mientras el vigilante reflejaba en su rostro el orgullo por su contundente respuesta. Por otro lado, me encontré en las redes sociales que estaba en tendencia el término “Petrotusa”, donde aparecían personas declarando su amor al presidente Petro, aún en ejercicio, reflejando la angustia en medio del llanto frente a la posible pérdida de los logros alcanzados con la llegada de un presidente ultra derechista.
La Petro-tusa
Es una palabra que dijo la exrepresentante Catalina Ortiz refiriéndose al vacío e incertidumbre que dejaría la partida del mandatario en ese momento; desde entonces se volvió viral en las redes sociales, donde las personas que se vieron emocionalmente muy afectadas por la salida de Petro de la presidencia y ante la desesperanza por quien la asumiría, subieron múltiples videos llorando, declarándole su amor y reconociendo todos sus logros.
La palabra tusa en Colombia tiene un significado diferente al corazón de la mazorca, también hace alusión a una tristeza profunda después de terminar una relación amorosa. En el caso de Petro, hace referencia a la tristeza que causa la partida del gobierno de un funcionario público que se hizo querer por amplios sectores de la población del país. Ante ello, Petro admitió tener el mismo sentimiento de amor por el pueblo colombiano, pues habló de la política del amor, la política de la vida y recetó como antídoto la esperanza.
Las falacias de De la Espriella
Este, con su personalidad histriónica, puso a funcionar, además de toda su maquinaria electoral (coimas, bodegas, bots, injerencia extranjera, asesores y patrocinadores de cuestionada ética), lo que en lógica se llaman falacias, para distorsionar la percepción de los votantes mediante la manipulación emocional y la desinformación. Las falacias son errores de razonamiento inducidos que hacen que un argumento sea convincente cuando en verdad no tienen fuerza suficiente para confirmar lo que quieren demostrar. Son exitosas porque apelan a: 1. Las emociones de miedo, enojo, entusiasmo o preocupación; por ejemplo, cuando De la Espriella afirmaba que quienes no apoyan sus propuestas no quieren el bienestar del país, y si no están de acuerdo con su lema “firmes por la patria” son petristas y, por lo tanto, guerrilleros. 2. Las creencias de quienes las escuchan, que se equiparan a las consignas recalcitrantes de la extrema derecha conservadora en todos los aspectos de la vida (religión, familia, fuerza pública, equidad de género, etc.). 3. La simplicidad, usando mensajes cortos y sencillos como, por ejemplo, su proyecto de gobierno de unas cuantas hojas o el eslogan publicitario. 4. La necesidad biológica del cerebro de buscar atajos en la toma de decisiones, es decir, ahorrarse tiempo en buscar la verdad y confrontar la información.
Entre las múltiples falacias, las que más aplicaron en la campaña de De la Espriella fueron: atacar en lo personal al candidato Cepeda para descalificarlo o quitarle peso a sus ideas; generar en las redes sociales y medios de comunicación la sensación apabullante de que son muchas las personas que le creían y aprobaban sus posturas; usar la popularidad artificialmente construida en los medios de comunicación dominantes y las encuestas presentándose como autoridad reconocida que daba por cierto su triunfo; generalizar algunas acciones del gobierno reprochadas por un sector de la sociedad para mostrarlas como los grandes y peores errores de la propuesta progresista.
Actualidad
Ahora que logró el cometido de obtener la presidencia ha dejado caer el velo y empezó a implementar todo aquello que prometió y que beneficia a sus patrocinadores, verdadero poder detrás del payaso títere, entre ellos los Char, los Gómez Hurtado, los Noguera, los Lara Bonilla, y los partidos Mira, Cambio Radical y Conservador, además de sus amigos, empleados y su familia. Como buen oportunista, ha aprovechado la catástrofe que dejó el terremoto del 10 de agosto para implementar múltiples reformas y acciones tras bambalinas, mientras la población está ocupada en resolver su situación o en ayudar a los afectados, todo ello en complicidad con los medios de comunicación.
Del 7 de agosto que tomó posesión al cierre de esta edición derogó múltiples legislaciones garantes de derechos de la población más vulnerable, y entre ella el vigilante de marras que anhelaba la llegada de De la Espriella a la presidencia para mejorar sus condiciones de vida; igualmente cedió gran parte de la soberanía militar a Estados Unidos e Israel y reconoció la ocupación de los Altos del Golán (Siria) por parte de este último, ubicando a Colombia como el segundo país que lo ha hecho en el mundo, después de Estados Unidos; logró el primer falso positivo con el bombardeo del supuesto campamento guerrillero; cerró las emisoras de paz y las dependencias relacionadas con este proceso; le abrió camino a las mineras en el páramo de Santurbán y en Jericó; ha hecho el ridículo tirando besos, regalando balones y riendo como en un carnaval ante las personas más necesitadas; ha exhibido todo tipo de extravagancias y comportamientos extraños como el de no querer radicarse en Bogotá y usar un helicóptero para transportarse diariamente entre Bogotá y Barranquilla… En fin, la lista no cabría en este artículo.
Quienes votaron por él y ahora se ven afectados por su actuar y quienes criticaban al gobierno de Petro por todo, ahora sufren de disonancia cognitiva para no admitir su error y aceptar que fueron engañados, por ello buscan justificarlo haciendo malabares retóricos.
Ante este terremoto de reformas y atropellos me pregunto: ¿Qué estamos dispuestos a hacer como individuos y como colectivos? ¿Será posible otro estallido social o nuevamente los jóvenes nos sorprenderán con otra forma de resistir y gestar el regreso de una administración de Estado justa e incluyente? Esa es mi esperanza.
