“… es insoportable el espíritu militar en el mando civil”.
Simón Bolívar Palacios 1783-1830
Por Félix Orlando Giraldo Giraldo

Imagen tomada de tallerescuelalaimagen.wordpress.com
El 7 de agosto de 2026 finalizó el gobierno de Gustavo Petro Urrego y se inició el de Abelardo de la Espriella. Dos pensamientos políticos y humanísticos totalmente opuestos.
El ideario de Bolívar, encarnado recientemente por el gobierno saliente de Gustavo Petro, de unidad continental y de Colombia (fundada por el Libertador el 17 de diciembre de 1819, y constituida por Venezuela, Cundinamarca y Quito, hoy, repúblicas de Venezuela, Colombia y Ecuador) fue atacado, desprestigiado y destruido. Y lo que se planeó, organizó y destruyó, hoy siglo 21, año 2026, por parte del gobierno de Donald Trump y sus cipayos latinoamericanos y caribeños (excepto Cuba) tienen sus semejanzas políticas con aquel proceso.
Petro nos recordó esta historia en sus discursos y escritos:
“Como Presidente de Colombia le solicito a la Casa Militar traer la espada de Bolívar. Una orden del mandato popular y de este mandatario ante el Pueblo, ante el Congreso y ante el Estado”. (Discurso de posesión como Presidente de Colombia 2022 – 2026, agosto 7 de 2022).
Creo que es un deber ético y político visitar las fuentes históricas para comprender la coyuntura actual y construir un proyecto político y humano.
Para comprender la geopolítica actual de América es importante todavía un refrescante ejercicio de lectura y estudio con un sentido crítico del pensamiento del Libertador. El pensamiento bolivariano fue recuperado de la olvidada Historia por Hugo Chávez Frías, Nicolás Maduro y Gustavo Petro Urrego. Y para comprenderlo es urgente leer sus documentos políticos y militares más representativos, además de sus miles de cartas a los gobernantes, diplomáticos y ministros (nacionales y extranjeros).
Algunos textos fundamentales de Bolívar son: Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño (Conocida como Manifiesto de Cartagena, 1812). Contestación de un Americano Meridional a un caballero de esta isla (Carta de Jamaica, 1815). Discurso del Congreso de Angostura (febrero 15 de 1819). Convocatoria al Congreso de Panamá (diciembre 7 de 1824).
En los escritos principales de Bolívar, desde sus inicios en la lucha política y militar hasta el final de su existencia el 17de diciembre de 1830, fue enfático y persistente en la Unidad como base política, militar y organizativa para lograr la independencia y constituir la República de Colombia y la unidad de Hispanoamérica y El Caribe. Leamos:
“Es una idea grandiosa formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América”. (Carta de Jamaica, septiembre de 1815).
“¿Referirse al grado de libertad que la constitución puede sufrir, a la religión de sus habitantes, a sus inclinaciones, a su número, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales? ¡He aquí el código que deberíamos consultar, y no el de Washington! (Discurso de Angostura, febrero 15 de 1819).
“La América del Norte, siguiendo su conducta aritmética de los negocios, aprovechará la ocasión para hacerse de las Floridas. De nuestra amistad y de un gran dominio de comercio”. (Carta de Simón Bolívar a Guillermo White, 1 de mayo de 1820).
“… y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad”. (Bolívar al coronel Patricio Campbell, Guayaquil, 5 de agosto de 1829).
Bolívar ya percibía, por sus conocimientos de realismo político, el peligro de los Estados Unidos para las naciones libertadas de Hispanoamérica y El Caribe. Por eso, el pensador cubano Francisco Pividal lo considera como el precursor del anti imperialismo.
Esto nos sirve para contrastar lo que se vive y siente hoy en toda la América con el proyecto de conquista y expoliación, liderado e impuesto por el gobierno de los Estados Unidos en cabeza de Donald Trump con sus políticas injerencistas de las doctrinas Monroe y Donroe y las más recientes: Escudo de las Américas, Honduras Gate y Manifiesto de Palantir.
El Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Bolívar para 1826, tenía estos temas para tratar:
- Afianzamiento de la independencia de las nuevas naciones.
- Seguridad en cuanto al orden interno y no intervención, excepto para asegurar ese mismo orden interno.
- Igualdad jurídica de todos los Estados.
- Estatuto que fijase las relaciones entre las naciones mediante un Congreso de Plenipotenciarios general y permanente.
- Reforma social bajo los auspicios de la libertad y la paz.
Esta era la respuesta al mensaje de Monroe al Congreso de Estados Unidos el 2 de diciembre de 1823, que pasaría a la historia como Doctrina Monroe y donde se lee lo siguiente:
“La nación norteamericana está consagrada a la defensa de nuestro sistema formado a costa de tanta sangre y tanto dinero, y madurado por la sabiduría de sus más sabios ciudadanos, sistema bajo el cual hemos alcanzado una felicidad sin ejemplo. La sinceridad y relaciones amistosas que existen entre los Estados Unidos y aquellas potencias (las europeas) nos obligan a declarar que consideramos peligrosa para nuestra paz y seguridad cualquier tentativa de parte de ellas que tenga por objeto extender su sistema a una porción de este hemisferio, sea lo que fuere”.
Por supuesto, no se trataba de ninguna intención de proteger a las colonias recién independizadas, sino de apropiárselas. A propósito, Gustavo Petro Urrego expresó el 7 de agosto de 2022, al posesionarse como Presidente:
“Hagamos realidad esa unidad con la que soñaron nuestros héroes como Bolívar, San Martín, Artigas, Sucre y O´Higgins. No es una utopía ni es romanticismo. Es el camino para hacernos fuertes en este mundo complejo”.
Podemos, por tanto, concluir que los gobiernos fascistas, ambiciosos y apátridas, que hoy se imponen en buena parte de América Latina y se arrodillan ante los dictados de Washington son criminales porque someten al capricho del imperio a toda la población de su país. Como lo dijo el libertador cubano José Martí (1853-1895):
“… los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes sino criminales”.
