Lo que esconde la austeridad para la Educación Superior Pública de Antioquia

Por Felipe Lesmes

Ilustración: Víctor Camilo Cuartas

El neoliberalismo, más allá de ser un concepto que se ha puesto de moda en los discursos políticos, ya sea para atacarlo o enaltecerlo, se ha vuelto un concepto central en la política y en lo político. No obstante, no queda del todo claro para el pueblo de a pie que no tiene el tiempo para comprender lo que significa, por lo tanto, se vuelve aún más difícil entender cómo se materializa en la vida diaria este modelo económico, político y social que evoluciona la premisa de la libre empresa hasta el punto de convertir todo en una figura empresarial que genere ganancias para unos pocos dueños, socializando las obligaciones y privatizando la plusvalía. Si bien el liberalismo clásico parte de comprender el libre mercado y esa mano invisible como la forma de regular el sector productivo y/o empresarial, este nuevo liberalismo viene a traer esas mismas categorías a todas las esferas de la vida pública y privada.

El anterior apartado tiene como objetivo hacer un muy breve marco teórico para comprender cómo el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, lleva su neoliberalismo del discurso político a la práctica administrativa, socializando la miseria en lo público para abrirle campo al privado que se apropiará todas las ganancias posibles de lo que el Estado no logró cubrir o que no quiso cubrir. En este caso, la materialización del neoliberalismo llega a permear la educación pública del departamento de Antioquia, utilizando herramientas que para las empresas pueden resultar productivas, pero que para la educación superior pública puede resultar en el acabose.

Hace un año, la gobernación de Antioquia, por medio del contrato 4600001824, financió a la Corporación Gilberto Echeverry para realizar un “Análisis integral del ecosistema de educación terciaria en Antioquia”, por medio del cual se han producido los insumos técnicos que podrían ser utilizados por la administración departamental para promover transformaciones en la estructura institucional, financiera y administrativa de las ITTU. El estudio plantea, como solución administrativa y financiera para la optimización de recursos, tres opciones de intervención a las ITTU del Departamento (Tecnológico de Antioquia, Politécnico Jaime Isaza Cadavid y IU Digital): fusión, transformación y/o reorganización.

El problema no está únicamente en las recomendaciones formuladas, sino en las consecuencias que tendría adoptar como criterio rector la optimización del gasto sobre instituciones cuya función pública no puede medirse exclusivamente bajo parámetros de eficiencia financiera.

Todas las opciones parten de una vulneración radical a la autonomía universitaria, pues es la Gobernación quien se encargaría de dirigir y coordinar la reestructuración que determine más pertinente a partir de sus intereses (en el caso de Andrés Julián los intereses de los privados que le respaldan en su odio por lo público y, de manera particular y enfática, en su odio por la educación púbica). No obstante, existe una opción que es la más grave de todas: la fusión. Para hablar de esta opción es importante comprender lo que significan las otras dos, pues ésta no es más que la unión de las restantes llevadas a su máxima y total degradación.

La transformación institucional hace referencia a un cambio en la manera de operar de las ITTU que puede llevar a la vinculación de una o más instituciones sin llegar a ser una fusión por completo (en otras palabras, es la posibilidad de que de las tres ITTU, dos se unan y la otra se reorganice), de manera complementaria es la posibilidad de que, en el marco de la austeridad del recurso, se ajuste la necesidad de la transacción de recursos en las formas en las que se han venido haciendo. La reorganización institucional es la herramienta para interferir en la capacidad de autorregulación interna, propia de la autonomía universitaria, para poner en funcionamiento las lógicas que para el gobernador y sus deseos empresariales le parezca más oportuno.

Por último, la fusión es la unión de las tres ITTU en una sola, para el uso de sus instalaciones, de sus programas y de sus recursos; es decir, en lugar de invertir mayor presupuesto para el mejoramiento de las tres ITTU, propone unificarlas para que entre ellas se suplan las necesidades particulares de cada una. Si bien esto puede sonar oportuno para un ahorro de recursos, olvida que cada una de las Instituciones atiende unas particularidades especiales desde las misiones de cada una y que lo que necesitan es un aumento de recurso para continuar mejorando la atención que dna a sus públicos estudiantiles específicos.

Por ejemplo, el TdeA destaca por su esfuerzo de ampliar la oferta educativa en diferentes municipios del departamento; lo que necesita es un aumento de recurso para no solo llevar oferta académica sino, también, bienestar universitario a todos los municipios que atiende. El Poli JIC tiene un énfasis especial en la atención del deporte, por lo cuál necesita un mayor recurso para el mejoramiento de su infraestructura deportiva y el aumento de la competitividad a nivel nacional e internacional. Y, por otro lado, la IU Digital tiene una oferta virtual que requiere un mayor recurso para llevar mayor conectividad o cobertura a lugares que históricamente no acceden a la virtualidad por escases de tecnología y recursos.

La solución ofrecida por el gobernador a estas necesidades son las siguientes, reorganizarlas administrativamente desde sus intereses y no desde los intereses y necesidades reales de las ITTU, pues su prioridad no es mayor inversión, sino el recorte del gasto para que entre las capacidades de las tres se suplan las necesidades que alcancen. Es decir, en lugar de responder a las necesidades específicas propone intervenir su estructura económica y administrativa para asfixiarlas juntas.

Siempre que el privado quiere adueñarse de un espacio público comienza por asfixiar el funcionamiento de lo publico para decir “vean, eso no funciona, yo puedo hacerlo funcionar”, y luego toma esas necesidades para cobrar a quienes más lo necesitan y quedarse con las ganancias que eso le pueda generar.

Así que, Andrés Julián, sus intenciones de asfixiar a la Educación Superior Pública del departamento ya están desveladas y la respuesta del movimiento estudiantil será decirle “Pública y funcionando la recibimos y pública y funcionando la devolveremos”.

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