La Mesa de Mujer Campesina en el octavo Festival del Agua

Por Alexandra Zuluaga

Foto: Corporación Jurídica Libertad
Foto: Corporación Jurídica Libertad

El Festival del Agua es una iniciativa de diferentes organizaciones sociales y ambientales del Oriente Antioqueño, integradas en el Movimiento social por la vida y el territorio- MOVETE-. Desde hace 8 años, estas organizaciones vienen realizando el Festival y otras propuestas en los distintos municipios del Oriente Antioqueño. Este año, concretamente los días 22 y 23 de octubre en San Luis, Antioquia, se buscó abordar el tema de la justicia ambiental y la paz territorial en la generación de alternativas para la permanencia digna en los territorios.

Las mesas de discusión instaladas fueron: Mesa Porvenir II, Mesa de Jóvenes y Defensa del Territorio, Mesa Acueductos Comunitarios, Mesa Identidad Campesina y Organización Social, Mesa Soberanía Alimentaria y Mesa Mujer Campesina y Territorio. En esta última participaron aproximadamente 50 mujeres y el tema sobre el que se concentró, en el marco del riesgo para el planeta que supone el extractivismo, fue el siguiente: ¿cuál es el papel fundamental que desarrollan las mujeres en el cuidado de la vida y la defensa de los territorios?

Lo primero que hay que señalar es que, cuando hablamos de Mujeres y Defensa del territorio, tenemos que remitirnos al contexto socio político latinoamericano de intervención militar y planes geoestratégicos pensados por las grandes trasnacionales. Estas intervenciones abarcan megaproyectos de infraestructura, sector minero-energético, hidrocarburos y agronegocio, que comprenden la región mesoamericana hasta el sur del continente. Las violaciones masivas de los derechos humanos recientemente en México, Honduras, Guatemala, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, entre otros, tienen un origen común, la ordenación del territorio y el saqueo y extracción de los recursos naturales para beneficio de intereses privados.

El feminicidio en marzo de 2016 de Berta Cáceres, lideresa de la comunidad indígena Lenca y defensora del medio ambiente en Honduras, que se oponía al represamiento del Rio Gualcarque; las agresiones recientes a Máxima Acuña por parte del personal de la Minera Yanacocha en el Perú (septiembre de 2016), así como la reciente persecución y criminalización de Machi Francisca Linconao, defensora mapuche del territorio frente a las empresas forestales en Chile (octubre de 2016), y en Colombia, solo por poner un ejemplo, el feminicidio de la lideresa comunitaria Maricela Tombe, en el Cauca, en marzo de este año, dan cuenta de los riesgos a los que están expuestas las mujeres defensoras de los derechos humanos, los territorios y la naturaleza, particularmente en contextos extractivos.

Según ha expuesto Rita Segato, la violencia contra las mujeres no es solo violencia doméstica, sino también pública, una violencia que está conectada en su raíz profunda con la política extractiva. Por su parte, Zibechi señala que los feminicidios son la otra cara del extractivismo. “Hay una política planificada de exterminio que se ceba sobre todo en las mujeres jóvenes que salen de los lugares que les corresponde como mujer… los feminicidios y los grados tan brutales de violencia son funcionales, son la otra cara del modelo extractivo”.

Conflictos ambientales e impactos sobre las mujeres

Estos fueron los conflictos ambientales evidenciados en cada una de las zonas del Oriente  Antioqueño y los correspondientes impactos en la vida de las mujeres:

Zona de Páramo

Conflictos socioambientales causados por proyectos minero-energéticos, en los municipios de Nariño y Sonsón. Como consecuencia se tiene la revictimización a comunidades que anteriormente habían sido despojadas de sus territorios en el marco del conflicto armado, la compra de tierras a la comunidad campesina de manera fraudulenta, el cambio de vocación agrícola de los campesinos y el empleo informal a las mujeres. También se han desarrollado los circuitos económicos de las minas articulados a la explotación sexual y laboral de las mujeres; esto genera un incremento de los embarazos en adolescentes y, como consecuencia, que las mujeres asuman solas el cuidado de los hijos e hijas; por otro lado, la contaminación de las aguas produce afectaciones a la salud física de la comunidad y de las mujeres, niños y niñas en particular.

Zona Altiplano

Las principales problemáticas son el uso inadecuado de agrotóxicos en los cultivos de flores, industria que utiliza principalmente el trabajo de las mujeres y que representa un riesgo para su salud, dada la exposición permanente a químicos. Esto genera, entre otras, enfermedades respiratorias agudas por contaminación del aire y afectaciones en la salud sexual y reproductiva generada principalmente por abortos espontáneos. Además está la negación del valor del trabajo reproductivo que realizan las mujeres en las comunidades como su aporte a la economía familiar.

Zona de Bosques

Se destacan problemáticas ambientales como la minería, la tala de bosques, la quema de basuras y los proyectos hidroeléctricos. Las afectaciones en la vida de las mujeres se dan principalmente por la contaminación de las aguas que trae como consecuencia el nacimiento de niños y niñas con afectaciones en su salud física y mental.

Medellín

Hubo una buena presencia de mujeres jóvenes de la ciudad de Medellín, que señalaron las siguientes problemáticas: polución debido a las industrias, disminución del cauce del Río San Miguel, aumento de temperatura en la ciudad, ganadería extensiva y monocultivos en corregimientos, como la zona del Páramo de San Félix que no cuenta con apoyo estatal para sostenimiento y protección. Esto genera desplazamiento del campesinado a la ciudad, deforestación, contaminación, manejo inadecuado de basuras. Sobre los impactos en la vida de las mujeres también señalaron el agotamiento de las aguas, la contaminación y la baja motivación para concebir hijos en medio de la precarización de la vida.

De acuerdo con lo anterior, cada una de las zonas hizo una serie de propuestas frente a las problemáticas expuestas. Estas fueron algunas de ellas:

  • Visualización de las problemáticas ambientales y cómo estas afectan la vida de las mujeres que habitan los territorios
  • Promoción de la cultura del cuidado de las aguas en cada municipio
  • Siembra de árboles y protección de las cuencas hídricas
  • Contribución con la defensa del territorio
  • Sensibilización a la comunidad sobre el manejo adecuado de las basuras
  • Generación de procesos de resistencia frente a los proyectos extractivos
  • Movilización social en los territorios
  • Incidencia política y acciones colectivas
  • Articulación con otros municipios en la defensa del territorio
  • Dignificación de la labor de la mujer campesina
  • Generación de redes entre el campo y la ciudad

Sin duda, este fue un escenario de encuentro y reflexión necesario para el movimiento social. Evidencia la importancia de propiciar escenarios de encuentro para que las mujeres compartan las problemáticas del territorio, las afectaciones en su vida y generen acciones colectivas en resistencia al modelo extractivista que quiere imponerse.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s