Música, cultura y fascismo

Por Raúl Martínez

Mucho se habla por estos días del reguetón, se critican sus letras, la cosificaciónde la mujer, la pornografía musical, que solo cantan al sexo, ya no al deseo,ni al amor, ni al cortejo, simple y burdamente al sexo. Todo esto es real, pero no es lo único que deberíamos reflexionar frente a la música que escuchamos, la que hacemos popular, la que cantamos, a veces a rabiar. En muchas ocasiones cantamos canciones sin tener en cuenta qué dicen, a qué le cantan, las convertimos nosotros mismos en música de “entretenimiento”.

Algunos ejemplos nos muestran cómo desde diversos géneros musicales, muy arraigados en nuestra cultura, lecantamos a la violencia, al odio y a la discriminación. Comencemos por un par de hermanas nacidas en Ciudad Bolívar, Antioquia. Una de sus canciones emblemáticas “La cuchilla”, dice: “Si nome querés, te corto la cara, con una cuchilla de esas de afeitar, el día de la boda te doy puñaladas, te arranco el ombligo y mato a tu mamá”. “Hermosa canción”como para fomentar ese odio del que hablamos. Deberíamos comprender que una canción de estas no debería ser la más reconocida de un dúo musical, puesfomenta la violencia y degradación en las relaciones de pareja: uno tiene derecho a matar a la otra persona, por el simple hecho de que ella no la quiere. Y la violencia no solo es brutal, sino que se hace extensiva a su madre.

Hasta acá, este relato podría pasar desapercibido como una crítica a una canción cualquiera, pero no lo es. La canción es todo un himno de uno de los géneros de la llamada música popular colombiana. Hace poco un canal de televisión nacional hizo una novela sobre este par de hermanas que cantan tan “bella” canción. ¿Qué puede esperarse de una sociedad que hace de esa agresión todo un himno que se canta entre sonrisas? ¿Acaso no es fácil pasar de una canción como esta a la acción, como lo relata su letra? ¿Qué les podemos decir a los niños que crecieron escuchando esto y viendo que sus padres, familiares y amigos lo cantaban como si eso fuera muy normal?

Cambiemos de género, miremos un merengue de Ramón Orlando llamado “Te compro tu novia”. La letra dice: “Te compro tu novia, no voy a regatear el precio, dime pronto el valor. Te la compro, no creo que saldría cara ni aunque cueste un millón. Pues tú me has dicho que es linda y apasionada, es buena y adinerada, no cela nunca por nada y sabe hacerlo todo en la casa. No sale ni a la esquina, no habla con la vecina, no gasta y economiza y todo lo resuelve tranquila. Véndela, véndela o dile a su madre que me fabrique otra igualita. Véndela, véndela si quiere una mía por ella te las cambio toditas”. Creo que todos la hemos bailado alguna vez, pero es una cosificación de la mujer,tan denigrante como el mismo reguetón, con unos agregados, lo que se constituiría en los valores que quiere el autor para una “buena mujer”: que nosalga, no hable, no gaste y se quede encerrada en casa organizando todo paraél.

Por último, tomemos otro género bien conocido, muchas veces aceptado por sectores críticos de la sociedad que pareciera pasar de agache con los ritmos que le son afines, o políticamente correctos, en este caso, la salsa. Canciones tan conocidas como Juanito Alimaña o Pedro Navaja que relatan el robo, el asesinato y la corrupción de la policía: “Mientras reíael puñal le hundía sin compasión, cuando de pronto sonó un disparo como un cañón, y Pedro Navaja cayó en la acera mientras veía, a esa mujer, que revólver en mano y de muerte herida a él le decía: yo que pensaba, hoy no es mi día, estoy salá, pero Pedro Navaja tú estás peor, no estás en na’”. Y “Juanito alimaña si tiene maña, es malicia viva, y siempre se alinea, con el que está arriba, y aunque a medio mundo, le robó su plata, todos lo comentan, nadie lo delata… Mira, mírale las manos, en ella no tiene un callito, ese nunca a trabaja’o, y siempre anda bien bonito”. Son las canciones de los barrios de Nueva York en la época donde creció en auge el narcotráfico y la delincuencia y que se acogieron rápida y masivamente acá, pues compartían ciertos códigos de delincuencia que en nuestras ciudades siguen vigentes.

Eran años donde todavía no sehacía reflexión sobre las letras de las canciones, se naturalizaban los mensajes de odio, violencia y discriminación, muchas veces, incluso, en grupos críticos con el sistema. Muchos ejemplos se pueden encontrar: algunos corridos norteños, con mucha influencia mexicana, le cantan al narcotráfico y su cultura traqueta, Pinpinela y su canción “Como la tele”, El argentino Cacho Castaña con“Si te agarro con otro te mato”. Es mejor preguntarnos a tiempo para no seguir diciendo con la Sonora Matancera: “Matalá,Matalá, Matalá, Matalá, no tiene corazón mala mujer”, ni con Café Tacuba: “Por eso ahora tendré que obsequiarte un parde balazos pa’ que te duela, y aunque estoy triste por ya no tenerte, voy aestar contigo en tu funeral”.

El avance actual del fascismonecesita del odio, la discriminación y la mentira para vivir. En esta época, donde vuelve a tomar fuerza a nivel mundial como lo vemos en Brasil, USA, Argentina, Colombia, vale la pena preguntarnos: ¿Qué tanto le aporta nuestra cultura a un país lleno de odio, de muerte, de violencia y de discriminación? Al parecer es mucho más de lo que pensamos o de lo que nos damos cuenta.

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