La salud en Brasil: otro derecho en extinción

Ilustración tomada de http://www.metro.pr

Por Marisol Valencia Orrego

Uno de los temas que desde la elección de Bolsonaro viene ocupando más titulares de prensa en Brasil es la decisión del Gobierno del expresidente golpista Michel Temer de retirar más de 1.600 plazas de médicos cubanos en 1000 municipios, en los diferentes rincones de Brasil. Es este mismo personaje el que recomendó a Jair Bolsonaro, actual presidente electo, acabar de eliminar las políticas que rememoren las estrategias sociales del PT, sea que remitan a los gobiernos de Lula o al de Dilma Rousseff.

Es importante resaltar que el candidato de la derecha y electo en las urnas en Brasil, Jair Bolsonaro, a pesar de ser defendido públicamente por sus comentarios contradictorios sobre Más médicos para Brasil, ha conseguido que el Gobierno cubano retire a los médicos que estaban trabajando desde 2013. Esta consecuencia se dio porque a través de un acto de dignidad ante la clara violación diplomática que remite al buen trato entre los Estados, el gobierno cubano se resguarda su atribución de proteger a los ciudadanos cubanos que en otras condiciones histórico-sociales vinieron a desempeñarse y cubrir una falencia en atención básica de salud de este gran país.

El gobierno de Dilma Rousseff creó esta política social, al ver que el Estado no conseguía, a través de políticas de salud pública y de familia, cubrir a la población de localidades distantes; y en esta titánica labor, los médicos cubanos cumplieron, como ningún otro, un acto heroico en el capitalismo. Pero dicho acto fue ignorado e inclusive conjurado para que fuera exorcizado por los actuales representantes de la derecha en el poder.

Para contextualizar un poco al lector, hay que exponer que el programa ‘Más médicos para Brasil’ surgió en el primer gobierno de Dilma Russeff, en 2013, mediante un convenio con Cuba para cubrir la atención básica en salud, en áreas alejadas del país donde muchos médicos brasileros no querían ir a trabajar. A pesar del giro en las decisiones del Estado brasilero con el golpe a Dilma en 2016, estos médicos permanecieron cumpliendo la labor encomendada, hasta que, a partir de las declaraciones del presidente electo Jair Bolsonaro, el gobierno cubano tomó la decisión de retirar a los médicos que estaban laborando allí.

Algunos de los comentarios de Bolsonaro eran relacionados con que estos médicos no recibían salarios y estaban siendo explotados por “los Castro”, que estaban enriqueciendo la dictadura cubana –lo que es irónico, pues él mismo reivindicó, en videos de acceso público, el regreso de las dictaduras, diciendo inclusive que Pinochet tendría que haber matado más de 30.000 mil personas–. Desde la visión de este personaje, además de cuestionar la explotación de los médicos, se pone en tela de juicio su formación. Así dijo, por ejemplo, en su cuenta de Twiter el 14 de noviembre: “Condicionamos a la continuidad del programa Más médicos la aplicación de pruebas de capacidad, salario integral a los profesionales cubanos, hoy destinados en su mayor parte a la dictadura, y a la libertad de traer a sus familias. Infelizmente Cuba no aceptó”. En la tentativa de resolver el grave problema creado por él, pero substrayendo su responsabilidad, complementa diciendo que: “Mas allá de explotar a sus ciudadanos y de no pagar sus salarios de forma integral, la dictadura cubana demuestra gran irresponsabilidad al desconsiderar los impactos negativos en la vida y la salud de los brasileros y en la integridad de los cubanos”.

Estas declaraciones son igual de irresponsables a las de su propio hijo, el concejal de Río de Janeiro, Carlos Bolsonaro. Cuando se le preguntó cómo actuaría en el caso hipotético de que a su padre, por comprobadas irregularidades en uso de dinero no declarado en campaña, el Superior Tribunal Federal, la más alta corte de Brasil, le impidiera asumir la presidencia en caso de quedar electo en la primera vuelta, respondió: “Las personas hasta hacen chistes, si se quisiera cerrar el STF, usted no manda un Jeep, manda un soldado y un cabo. No es por desmerecer al soldado y al cabo”.Esto era, desde luego, una clara amenaza al Estado de Derecho.

El actuar de Bolsonaro como presidente electo efectivamente colocó en riesgo a la población más pobre y vulnerable de Brasil, aquella que vive en los lugares más alejados, donde los médicos de Brasil no quieren trabajar por las difíciles condiciones geográficas y sociales. Sin embargo, es esta la población que menos le importa a este gobierno, pues sus políticas neoliberales apuntan desde su candidatura a abrir la caja de pandora donde están todos los males del mundo.

La avanzada conservadora, y sobre todo el retorno de las más drásticas políticas neoliberales con la elección de Bolsonaro, tienen en una encrucijada el futuro de Brasil. La política creada para atender a una mayor población, a los que habitan en los lugares lejanos donde los profesionales de la salud no llegaban antes, está siendo reversada y esta población serán dejada otra vez a su suerte. Los médicos cubanos, que fueron exonerados por el gobierno cubano a partir de las declaraciones de Bolsonaro, volverán a su país con la dignidad de haber hecho el trabajo que otros no quieren hacer, y con la cabeza en alto por el deber cumplido; probablemente se lamentarán y sentirán pena por aquellos dejados en el olvido por este gobierno que toma el poder del Estado.

Probablemente no habrá más políticas de salud para cubrir este vacío dejado por los cubanos, pues, aunque precariamente, antes de noviembre de 2018 algo quedaba de esta política dejada por el gobierno de Dilma, hoy, con estas decisiones, los más pobres y aislados quedan huérfanos. Seguro detrás de la puerta de estos pueblos empolvados estén los sepultureros mirando por las rendijas de la puerta de la caja de pandora, y las empresas de salud esperando recibir nuevos clientes. Seguramente esos pacientes y ciudadanos estarán deseando irse a Cuba; seguro algún médico de los que votó por Bolsonaro, quien los atenderá en el futuro, les dirá, como se acostumbra a decir aquí a los que piensan críticamente: “si no le gustó, váyase para Cuba”.

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