La riqueza subterránea de Colombia está amenazada por intereses económicos

Por Lina Marcela Álvarez

Hace varios meses el senador del partido Liberal Iván Darío Agudelo, a través de una propuesta radicada en el Congreso de la República, buscaba generar una política pública que protegiera las cuevas y cavernas de Colombia, por ser tesoros escondidos que no se están cuidando. Esta iniciativa no prosperó; sin embargo, los hallazgos de la investigación Colombia Subterránea, presentados hace poco por el diario El Tiempo, evidencian la necesidad de insistir en la necesidad de proteger estos tesoros, amenazados hoy por los intereses de algunas transnacionales.

Colombia subterránea

El periódico El Tiempo realizó hace poco el lanzamiento oficial de la investigación Colombia Subterránea, en la cual participaron científicos de distintas disciplinas y otros profesionales en periodismo y espeleología, quienes eligieron para investigar algunas de las cavernas más importantes del país por lo que albergan en sus profundidades.

  • Cueva de las Escuillas, Municipio de El Peñón, Santander: Según los investigadores en esta caverna, donde hace algunos años se descubrió un cementerio indígena, se encuentra la clave para comprender un poco más “El enigma del pueblo Guane” (título del audiovisual). Sin embargo, a pesar de las diferentes acciones del gobierno local para preservarla, los elementos de valor que representan la historia de esta comunidad ancestral han sido hurtados “por personas inescrupulosas”.

  • Cuevas de la Sardina y la de El Caracol, Municipio de El Peñón, Santander: en las profundidades de estas cuevas se encuentran los peces cavernícolas, descubiertos recientemente como nuevas especies: son peces que no tienen pigmentación, son ciegos y están ligados a procesos evolutivos.

  • Cavernas Isla de San Andrés: en este sistema de cavernas encontraron desde un cenote hasta una caverna posiblemente habitada por cavernícolas, pero además al animal más viejo de Colombia. Son cuevas en tierra firme con una conexión con el mar a través de canales subterráneos.

  • Cueva los Carracos, Municipio de El Peñón, Santander: este importante ecosistema kárstico permitió evidenciar por qué las cavernas son lugares ideales para estudiar el clima del pasado. Y es que las gotas que entran a las cavernas, junto con otros agentes internos, son las encargadas de formar las estalagmitas y estalactitas. Todo este proceso les permite a los científicos tener una curva de reconstrucción del clima de los últimos cien mil años.
Cueva de los Carracos
Cueva de los Carracos

  • Parque Nacional de la Cueva de los Guácharos, Huila-Cauca y Caqueta: allí habita una gran cantidad de pájaros, conocidos como guacharos, que desde el mes de noviembre y durante seis meses habitan la cueva para reproducirse allí. Ellos vuelan en la oscuridad, nunca se chocan porque se orientan por sus impulsos sónicos, suelen estar siempre sincronizados y así logran realizar su proceso de colocación. Estos pájaros son importantes para todos/as nosotros ya que son dispersores de semillas.

  • Cueva de El Oro, El Peñón, Santander: puede ayudar a entender cómo la riqueza hídrica de las cavernas da vida a esas tonalidades doradas que se evidencian al contacto de la luz de las linternas con las pequeñas esferas de agua. Lo que es claro por ahora es que dicho brillo nada tiene que ver con la presencia de minerales.

  • Cueva Macaregua, Curití, Santander: allí habitan los murciélagos, quienes podrían considerarse auténticos emperadores de las cavernas. En este ecosistema se encuentra el mayor número de murciélagos del país.

  • Caverna la Tronera, El Peñón Santander: hace más de ocho años se descubrió un cementerio paleontológico que puede significar un aporte para comprender la evolución de la fauna del país, ya que allí se encuentran los restos de animales como el gran perezoso, que están en riesgo de perderse en estas profundidades de manera permanente, ya que no se ha realizado la excavación necesaria antes de que los fósiles se deterioren.

Una de las conclusiones que surgen en el transcurso de la investigación del equipo de Colombia Subterránea, es que las cavernas son ambientes extremos, por su temperatura, falta de luz y demás características, lo que hace que toda la vida que habite en estos ecosistemas sea especial.

Cinco de las ocho cavernas destacadas por Colombia Subterránea para profundizar la investigación están ubicadas en el Municipio de El Peñón, el cual es considerado el más joven de Santander y tiene una vocación totalmente agrícola. Hasta hace muy poco la administración local empezó a proyectar esta localidad como un destino ecoturístico de talla mundial, en el que la gran mayoría de la comunidad se pueda beneficiar sin desestabilizar la riqueza eco sistémica con la que cuentan.

Sin embargo, como está sucediendo en otras zonas del país, la retirada de la insurgencia después del acuerdo de paz ha traído consigo un especial interés de empresas extractivistas a territorios que antes fueron afectados por el conflicto armado, como es el caso de El Peñón. Hoy todo este patrimonio de la humanidad albergado en las cavernas está amenazado por la posible explotación de carbón en toda esta área.

En la parte alta del municipio es donde se han encontrado las principales cavernas. Contiene, además, la reserva hídrica no solo de El Peñón, sino de la Provincia de Vélez, y, sin embargo, ya hay asignado un título minero a la empresa Geo-Copper para extraer cobre y otros minerales.

La comunidad ha venido resistiendo, ha sido noticia a nivel nacional en múltiples ocasiones por las movilizaciones adelantadas, por los desencuentros con las autoridades, por el infructuoso intento de llevar a cabo la consulta popular contra la minería, que fue detenida en primera medida por el Ministerio de Hacienda y posteriormente por encontrarse errores en su procedimiento. Incluso las organizaciones sociales realizaron una consulta popular simbólica con las y los menores de edad en la que la mayoría de participantes manifestó que No desea extracción de minerales ni de hidrocarburos en su territorio.

Esto evidencia que una política pública que proteja los tesoros subterráneos de nuestros territorios es hoy de suma importancia, tal como ha sucedido ya en países como México, Estados Unidos y Puerto Rico. Hoy no solo los científicos tienen puestas sus esperanzas en un nuevo proyecto de Ley que se radicaría en el Congreso de la República en las próximas semanas, sino también las comunidades que comprenden que la protección de estos ecosistemas kársticos podría aportar argumentos sólidos para proteger su patrimonio ecológico de aquellas empresas que parecen no comprender que sus actividades económicas podrían causar alteraciones nefastas de índole social y ambiental.

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