¡Ministerio del deporte!

¿Y la recreación qué?

Por Wilson Alejandro Osorio – WAO

Foto: Tomada de altana.com.co

Se reconoce el derecho de todas las personas a la recreación, a la práctica del deporte y al aprovechamiento del tiempo libre. El Estado fomentará estas actividades e inspeccionará las organizaciones deportivas, cuya estructura y propiedad deberán ser democráticas”:

Art. 52, Constitución Política de Colombia de 1991.

Debemos ratificar la importancia de la recreación frente a lo que se ve venir con el “Ministerio del Deporte” recientemente creado por el “decreto 1967 de 2019”. Como muy bien lo nombran, obedecería solo al deporte, y para disimular un poco el tema le agregan como fachada: “recreación, actividad física y aprovechamiento del tiempo libre”.

La propuesta de reforma

En el espíritu de la actual reforma que cursa en la Comisión Séptima del Senado por iniciativa del actual gobierno nacional -Documento Vicepresidencia Proyecto Reforma Ley del Deporte 2021-, es evidente que todo apunta al deporte competitivo y de alto rendimiento. Este aspecto que no deja de inquietar a la ciudadanía, pues ahora excluirá en especial a la minoría del gremio de los técnicos, tecnólogos y profesionales en recreación que existen en Colombia y que están en vía de extinción.

Lo anterior evidencia el error que históricamente se ha cometido al creer que la recreación estácomprendida en el deporte y la educación física; por lo tanto, es necesario aclarar que, aunque secomplementen, no son lo mismo. Es por ello que, así como existen tecnólogos o profesionales en deportes, licenciados en educación física, recreación y deporte, también existen los técnicos, tecnólogos y profesionales en recreación, los cuales se dedican al ejercicio práctico del recreo humano en la sociedad, entendiéndose el recreo como esa forma de asumirse de manera consciente y gratificante en cada uno de los actos de la vida, en procura de recrearse como ser humano. Este recreo puede ser generador de una nueva actitud para consigo mismo, el mundo que lo rodea y la Madre Tierra.

El proyecto que reformaría la “ley 181 del 18 de enero de 1995”, mal llamada por algunos periodistas “ley del deporte”, merece tener en cuenta algunas consideraciones en cuanto al tema de la recreación y el deporte. Veamos:

Frente al deporte

Es significativo para esta coyuntura traer algunos apuntes históricos que hace el sociólogo y licenciado en educación, Eloy Altuve, en el libro “El ocio, el tiempo libre y la recreación en América Latina: problematizaciones y desafíos”. Este nos habla de los Juegos Olímpicos Antiguos -JOA, los cuales nacieron en el año 800-700 A. de C. y desaparecieron en el 393 D. de C. ¿Por qué desaparecieron? Porque ya estaba liquidada la sociedad esclavista que los creó y se abrió paso la nueva sociedad feudal.

Con la llegada de la sociedad capitalista también arriba la comparación del rendimiento del cuerpo y la medición de la productividad; este principio comparativo genera una perspectiva rentable, transformando la dimensión lúdica y sustituyéndola con el surgimiento del deporte, “entendido este como la comparación de rendimientos corporales para designar campeones, registrar récords u obtener medallas y trofeos: deporte, rendimiento, record, campeón (D-R-R-C)” -Eloy Altuve, 2005-. Con este D-R-R-C, se configura orgánica y estructuralmente la nueva versión de los Juegos Olímpicos en 1896. A finales del siglo XIX y principios del XX se dio el surgimiento de la organización deportiva con la creación del Comité Olímpico y de las federaciones deportivas. Con esto último se evidencia no solo la naturaleza ideológica, militar y sociopolítica del deporte, sino esa gran diferencia con respecto a la recreación como disciplina humanística y sociocultural.

En cuanto a la epistemología del deporte, esta tiene muchos vacíos para quienes la asumen como “ciencia” o “ciencias del deporte”. La palabra deporte deriva del vocablo inglés sport, el cual nos conduce al viejo vocablo francés desport, que significa diversión, pasatiempo, pero no para todos, sino para quienes lo practican como ocio entre la nobleza. Es por ello, quizás, que algunos erróneamente lo consideran sinónimo de recreación, sin saber que la recreación es una disciplina profesional fundamentada en principios humanísticos.

Como sostiene Altuve, “los juegos olímpicos modernos nacieron anunciando la función ideológica que el D-R-R-C va a perfeccionar en el siglo XX” y que por la “acción de los medios de comunicación, la conversión del D-R-R-C- en un espectáculo cotidiano de alcance mundial, casi ha aniquilado cualquier debate conceptual sobre el deporte”. Recordemos, además, que este es el negocio de las grandes cadenas televisivas y en especial de los noticieros que mueven la “industria” deportiva.

En síntesis, el deporte como instrumento que se ha vendido hegemónicamente a la sociedad, no es la única opción para canalizar el tiempo libre de ocio de la ciudadanía, y mucho menos el deporte de alto rendimiento que solo beneficia a una minoría; y eso sin contar las consecuencias y secuelas que esta práctica deja en las personas que lo practican. Es hora de pensar en el deporte recreativo para las personas del común, que somos la mayoría de los colombianos y colombianas, para los individuos que no tienen los cánones atléticos que ha establecido esta sociedad de consumo, incluido el deporte, que lo único que ha hecho es beneficiar los grandes intereses económicos, así como a esos poderes que se mueven tras bambalinas en nombre del deporte, y que como sofisma de distracción, lo complementan con: “recreación, educación física y aprovechamiento del tiempo libre”.

Frente a la Recreación

Es la huérfana de la cual todo el mundo habla, pero casi nadie conoce. Y no es gratuito que aparezca de primera en el artículo 52 de la “Constitución Política de Colombia de 1991”. Además, para la UNESCO, la recreación constituye una de las necesidades fundamentales del ser humano actual, junto con la nutrición, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y la seguridad social”, pero pasa desapercibida para el poder que legisla en Colombia. No le podemos pedir a un palo de mangos que dé naranjas.

¡Llegó la hora de defender este derecho!

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