Grandes logros del paro en Bello

Por Betty Ciro

Foto: Tomada de colombia.as.com

Durante el paro nacional, iniciado el pasado 28 de abril, los movimientos sociales, sindicales, artísticos y juveniles del municipio de Bello han mantenido una amplia y activa participación. Es que los objetivos del Paro Nacional, en concreto las reivindicaciones relacionadas con la educación, la salud, el empleo, son muy sentidas en este municipio.

Las cifras hablan por sí mismas. Según datos publicados en el anuario estadístico de la Secretaría de Planeación de la Alcaldía de Bello de 2018, el 24,4% de los jóvenes entre 15 y 24 años no estudian ni trabajan y el desempleo entre jóvenes de 18 a 28 años es del 17,6%. Estas cifras son bastante alarmantes y mucho más si se tiene en cuenta que, por motivo de la pandemia de la Covid-19, muy seguramente han aumentado.

Además, según los datos contenidos en el actual Plan de Desarrollo de Bello, “la pirámide poblacional del municipio de Bello (DANE, 2018), se caracteriza por contar con un alto porcentaje de hombres y mujeres en los rangos de 20 a 49 años, por encima de la pirámide poblacional del departamento”. Esto, por supuesto tiene incidencia en el desempleo juvenil. Si bien, en otro tipo de sociedad, esta cantidad de personas que están en edad de trabajar, podrían constituir un eje de avance hacia el mejoramiento de las condiciones económicas y sociales, en un municipio como Bello y en un modelo económico como el que impera en Colombia, se convierte en una bomba de tiempo.

Estas especificidades de Bello han sido un motor para que el paro, que actualmente se sigue desarrollando en el país, tenga en este municipio amplio apoyo y participación. Una de las movilizaciones más nutridas fue la que tuvo lugar en Bello el 1º de mayo, con motivo del Día Internacional de la Clase Obrera. El recorrido por los distintos barrios de la ciudad, acompañado de más de un millar de personas, de grupos de artistas y apoyado desde las ventanas, las terrazas y los balcones por la población en general, demostró que el pueblo no está conforme con las medidas del régimen que cada día imponen la privación de los derechos básicos a la mayoría. Para los organizadores de esta conmemoración, la masiva participación se constituye en un desafío a la muerte impuesta por la pandemia y cuyo pico más alto se vivía en ese momento en el país.

Remendando la dignidad”

En otra de las marchas realizadas desde el barrio Niquía, los jóvenes líderes explicaron la “resignificación”, como se ha escuchado desde muchos sectores, de la bandera nacional. Específicamente para Juan, la construcción de la bandera de Colombia, tejida a partir de retazos entre todo el barrio y cuyos más de 10 metros ahora cargan, “significa que la comunidad tiene dolor de patria, le duele lo que está pasando y en ese tejido también tejió sus sueños, sus esperanzas y los deseos de transformar esta realidad”. Para este líder, es muy satisfactorio ver la participación de la gente, dice que está muy contento porque hace años que no se veían manifestaciones en los barrios y es muy bonito ver muchos niños poniendo su energía al paso de la marcha. “Esto ratifica que, así haya mucho dolor y mucha tragedia ahorita, la vida va a imperar y estas nuevas generaciones van a ser las que reescribirán la historia”.

Una de las lideresas del barrio Panamericano en Niquía, cuenta emocionada cómo realizó en el Parque de La Chinca, esa jornada de construcción de la bandera, a la cual fueron llegando personas para unirse a tejer ese símbolo que ahora representa esa concientización de la gente: “Lo que está sucediendo nos afecta a todos y por eso nos tenemos que unir para tejer el país para todos.”

Al paso de la gran marcha que recorrió Niquía, El Mirador, Playa Rica, Bella Vista y otros barrios los jóvenes cantaban: “¡La Reforma Tributaria!, se les cayó; ¡La Reforma de la Salud¡, se les cayó; ¡Carrasquilla¡, se les cayó y ¡Martuchis¡, se les cayó”. Eran cánticos acompañados con tambores, maracas, trompetas y otros instrumentos accionados por los artistas que han estado muy activos en este paro nacional, los marchantes se emocionaron al escuchar las gracias o el ademán de gracias en las manos de los transeúntes y residentes.

Contra los símbolos de la corrupción

Ha sido simbólico en este paro nacional la forma como los manifestantes, especialmente jóvenes, han desmontado las cámaras de fotomultas, que, en Bello mucho más que en otros lugares, se han convertido en la expresión de la corrupción de las clases dominantes.

De igual forma, las marchas por los distintos barrios han servido para que los marchantes denuncien el abandono de las calles, las obras inconclusas, las millonarias inversiones que nunca se han podido disfrutar; como ejemplo está el parque Goretti, con piscina incluida, juegos infantiles y otras atracciones que no se han estrenado, aunque hace más de 7 años, supuestamente, debió ser entregado.

¿Y el peajito qué?

El peaje de Navarra, construido durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, con el nombre de “peajito social”, que, según el presidente “costaba $1.000 y que eso no significaba nada”, provocó en septiembre de 2020 fuertes pronunciamientos de parte de la comunidad del norte y de los alcaldes de municipios como Girardota y Copacabana. Ellos le expresaron al gobierno nacional su inconformidad por los perjuicios de dos peajes que rodean sus poblaciones.

Héctor Monsalve, alcalde de Copacabana, afirma que el “peajito social que costaba en 2020 $2.700.000, ofrece un recaudo de 91 millones de pesos diarios gracias a los 30.000 carros que circulan por esa vía; con 20 años de funcionamiento, ya debería desmontarse”. Así mismo, para Diego Agudelo, alcalde de Girardota, “los dos peajes, el peajito y el peaje del trapiche, se han constituido en un obstáculo porque están separando el municipio en lo laboral, la salud, el turismo, todo debido a que para desplazarse hacia algunos sectores de la misma localidad hay que pagar alguno de los dos peajes”.

La construcción del “peajito social” siempre fue considerada como algo ilegal por gran parte de los habitantes del norte del Valle de Aburrá, toda vez que desde las normas internacionales se exige una distancia mínima entre un peaje y otro de 110 kilómetros. En este caso la distancia es de solo 11,9 kms.

Por todo lo anterior, los manifestantes del paro nacional impidieron que el peajito continuara operando. Hasta el momento de escribir esta nota, este peaje continuaba cerrado, igual que las cámaras de fotomultas que también fueron bajadas. Luchar sí paga.

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