Olla comunitaria y Primera Línea en el Parque de la Resistencia (Medellín)

Por Víctor Andrés Muñoz Marín

Foto: Jhon Mario Marin Davila

La olla comunitaria, igual que el convite y la tulpa del pueblo Nasa, invitan al ser humano a reunirse, esta vez en torno al fuego, a sentarse cerca del fogón para reflexionar y hacer pervivir la utopía colectiva de lucha y de resistencia. Busca, a través de compartir la comida y la palabra, articular acciones colectivas que incentiven la unidad popular.

Lo que comenzó como un paro nacional convocado mayormente por centrales obreras y organizaciones sociales, se convirtió en un estallido popular, de barriadas periféricas, donde convergieron las y los jóvenes insatisfechos por políticas empobrecedoras que han llevado a un acumulado histórico de desigualdades sociales. Hoy siguen manifestando en espacios públicos su descontento ante la falta de oportunidades laborales, educativas y culturales que han pauperizado sus vidas, la de sus familias y comunidades.

El Comité del Paro decidió bajarles intensidad a las movilizaciones, justificando su decisión por la oleada de contagios de la Covid-19. Por otro lado, el boletín de Indepaz reporta 70 personas asesinadas del 28 de abril al 15 de junio, de las cuales se presume que 46 son víctimas de la fuerza pública. También reporta 73 víctimas de lesión ocular, 1.445 detenciones arbitrarias, 25 víctimas de violencia sexual y 539 personas desaparecidas forzadamente. A pesar de eso, la juventud colombiana sigue construyendo agendas políticas a través de movilizaciones, asambleas populares, ollas comunitarias, acciones artísticas y culturales, exigiendo justicia por las muertes y la violación de derechos humanos.

De esta forma, el pasado 16 de junio de 2021, cuando se cumplieron 50 días de paro nacional, para reivindicar las exigencias de las juventudes y hacerle saber al comité del paro que no representa sus intereses, se realizó una olla comunitaria en el parque de la resistencia, antiguo parque de los deseos. El propósito era alimentar, antes de la movilización, a las y los jóvenes, principalmente de la Primera Línea-PL, que, en muchas ocasiones, no tienen oportunidad de comer ni cuentan con quien les traiga por lo menos una vez al día un plato de comida, un desayuno o un almuerzo.

“Los de PL son muchachos, están peleando por derechos que nos han negado a los mayores, quienes ya no tenemos un trabajo y ningún auxilio, prácticamente estamos en las calles por la politiquería y la corrupción”, asegura Carlos, promotor de olla comunitaria. Y continúa: “Para el gobierno es más importante el dinero que la vida de las personas, no les da oportunidades a los niños y niñas para un mejor futuro. Los estamos alimentando, dándoles el beneficio de un desayuno, de la mano con gente que les trae un chocolate a media noche o personas que se acercan a ayudar a cocinar un caldo”.

Las ollas comunitarias en el Parque de la Resistencia se han elaborado, gracias a la colaboración de la comunidad aledaña, de sombrerazos y a la solidaridad de personas que traen alimentos para cocinar o, en su defecto, ya preparados. Sin ningún interés politiquero, les han llevado chocolate, verduras, aceite, arroz, avena, condimentos, frutas y, en ocasiones, carne. Carlos afirma que, paradójicamente, mientras ellas y ellos brindan alimentos a las juventudes, “el Estado solo les da balas, gases, maltrato, violaciones de derechos humanos. Además, quienes preparamos los alimentos estamos dispuestos a que llegue la Policía en cualquier momento, nos gasee, meta preso y desaparezca solo por cocinar, como ha sucedido en otras ciudades del país”.

Primordialmente la olla comunitaria significa la unión, departir y contar historias. Hablar, por ejemplo, acerca de para qué y por qué en el paro. En esta experiencia se aúna lo común de distintos escenarios de movilización. “Ha sido un espacio que sirve para compartir y celebrar la colectividad dada durante las protestas, para mantener la fuerza de luchar y gritar que nos están matando y vulnerando nuestros derechos”, comenta Luis, ayudante y encargado de la logística de la olla.

Así mismo, en la olla comunitaria hay nexos consanguíneos con integrantes de la PL. Por ejemplo, un papá de un integrante de la PL, que tiene sesenta y piola de años, no tiene una pensión y en muchas ocasiones se ve obligado a vender confites en los semáforos. Hoy está acá ayudando en la olla porque ayer lo echaron del trabajo, él vendía energizante Vive 100. “Mi mamá está enferma -comenta el integrante en cuestión- tiene que pagar por los servicios de salud, cuando esta debería de ser gratuita. Eso es lo que la gente no ha podido entender, acá hay muchas personas de los barrios empobrecidos, cada piedra que tiramos tiene un valor significativo, un valor histórico. Son esos valores por los cuales estamos luchando”.

La mayoría de las personas de PL son de los barrios, de las comunas más pobres, porque muchos de esos derechos prometidos no se aplican allá. Sus padres y madres no tienen un empleo, y la mayoría de jóvenes se ven limitados para acceder a la educación, a la cultura y al mundo laboral. “Si nosotros no hacemos cumplir los derechos ¿quién más? Mi Papá me dice: ¡no te puedes quedar callado, debes salir a luchar. A mí me da vergüenza porque yo pude luchar en mi época y no lo hice, yo te apoyo hijo, ¡solo regresa a casa!” -PL-

A pesar del constante hostigamiento de la fuerza pública, del desgaste físico por tan densas movilizaciones, siguen invitando a las demás personas a que los apoyen, los escuchen y se puedan articular distintas exigencias. “El paro aún no acaba, las cosas en vez de mejorar empeoran. Hay falsa información de la “gente de bien” diciendo que el paro se acabó; son mentiras, esto sigue. Salgan por sus familias y no por nosotros; yo salgo principalmente por mi familia, tengo una hija, es algo importante ¿qué futuro le voy a dar a mi hija? ¡Yo de acá salgo con trabajo, estudio, o salgo muerto! ¡Así de sencillo! Si yo puedo hacerlo ¿Por qué el otro no lo puede hacer? Porque la gente desinforma con el vandalismo y algunos se aprovechan de la situación para protestar por protestar o simplemente para beneficiarse del caos”, finaliza el integrante de la PL.

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