Por Betty Ciro

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Los Sindicatos nacieron como una forma de resistencia de los trabajadores para luchar contra la explotación, lograr unas mejores condiciones laborales y un mejor salario.
Desde su nacimiento hubo unas organizaciones sindicales más consecuentes y otras que prácticamente estaban más del lado de los empleadores. Estos últimos se han conocido como sindicatos patronalistas. Los trabajadores agremiados en estos sindicatos han luchado para derrotar estos dirigentes que no representan sus intereses y poder nombrar a quienes de verdad cumplan las funciones de una organización sindical.
La década de los 80 representó un gran revés en la lucha de los trabajadores, porque tuvo mucho auge la conciliación y la concertación de clase que llevó a muchas organizaciones a abandonar la lucha directa y a dejarse cooptar por los empleadores. En muchas ocasiones, a través de organismos tripartitos que alimentaban en los dirigentes y en algunos de los trabajadores de base el deseo de participar en las decisiones que los afectaban. Dichos mecanismos tripartitos se convirtieron en un freno a la lucha. “Para que luchar si se podían discutir los problemas en los organismos donde los trabajadores tenían su representación”. Pasó muy poco tiempo para que se evidenciara que esa representación de los trabajadores lo único que hizo fue legitimar las decisiones en contra de ellos mismos.
Más adelante, y como consecuencia de las mismas posiciones en favor de la conciliación y la concertación, gran parte de los líderes sindicales se fueron transformando en personajes acomodados, con vicios burgueses, incluso permeados por actuaciones de corrupción y, muy especialmente, por el famoso cvy, cómo voy yo.
Los negocios con abogados
Muchos sindicatos abandonaron la lucha en las calles y la reemplazaron por la vía jurídica. Esta concepción también hizo gran mella en la conciencia de los trabajadores, quienes eran convencidos de que mejor le entregaran poder a un abogado para buscar la solución a los problemas a sabiendas que no eran problemas individuales.
Hoy, muchos de los dirigentes sindicales no trazan una orientación de qué hacer, no atienden los problemas de los afiliados, no se preocupan por buscar soluciones colectivas a los problemas que presentan los afiliados a la organización sindical. Estos sindicatos contratan abogados para que, supuestamente, resuelvan los problemas que se enfrentan a diario.
Las relaciones con los abogados, por un lado, les permite a muchos de esos dirigentes sindicales desentenderse de su obligación de orientar y dirigir la lucha de resistencia, y, por el otro, les permite lucrarse con el famoso cvy por las tareas que les entregan a los abogados y que al ser masivas les ofrecen un buen lucro.
Un ejemplo para no seguir
Un ejemplo muy cercano de lo que no pueden solucionar los abogados ante los problemas de los trabajadores es la situación que se presenta en la Asociación de Institutores de Antioquia -ADIDA-. Ya son varias las situaciones en este año que ameritarían una posición colectiva y, sin embargo, todo se queda en derecho de petición o tutela diligenciado por los abogados como si se tratara de un problema personal de un docente.
Una de las situaciones más difíciles fue la que afrontaron, desde finales del año pasado y a principios de este, cientos de docentes provisionales en toda Colombia, pero hablemos solo del caso de Antioquia. Como es sabido, el año pasado la Comisión del Servicio Civil citó a un concurso docente para proveer las plazas que tenían vacancia definitiva. Al realizar todo el proceso que ordena la Ley, los docentes que recién habían pasado el concurso llegaron a las plazas elegidas por ellos de acuerdo al puesto ocupado. Los docentes ejercieron su derecho y en ello no hay discusión. En lo que sí hay que hacer énfasis es en que muchos de los docentes que fueron reemplazados estaban nombrados en provisionalidad con 10, 20 y hasta más años de servicio y cuya experiencia simplemente no se tiene en cuenta.
Lo grave con estos docentes provisionales que quedaron por fuera es que ya había ocurrido en el 2005 -2006, cuando hubo otra masacre laboral similar al quedar por fuera varios maestros a quienes no se los ofreció ninguna opción. La pregunta es, por qué los sindicatos de los docentes, los regionales y la Federación, FECODE, no aprendieron de la experiencia y dieron una lucha, no jurídica, para hacer respetar los derechos de los provisionales.
Algunos de los provisionales que quedaron por fuera tal vez fueron llamados a ocupar los cargos que quedaron vacantes después de la renuncia de los recién posesionados que se arrepintieron; no obstante, existe un grueso de los docentes que estaban en provisionalidad a quienes no se les respetó la estabilidad laboral reforzada por enfermedad grave y pretenden los dirigentes sindicales que los abogados, con tutela, logren que se respete el derecho a la estabilidad laboral reforzada y a la salud.
Más problemas que ameritan lucha colectiva
Otro de los problemas graves que afronta el magisterio a nivel nacional es el de trámite de las prestaciones sociales: pensión ya sea de jubilación, vejez, invalidez o sustitución pensional; cesantías y auxilio funerario. Efectivamente, desde hace ya más de un año se impuso desde el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio-FOMAG-, que esos trámites tendrían que realizarse a través de una plataforma denominada Humano en línea, en este momento bautizada como “Inhumano en línea”.
El trámite, amén de ser muy demorado, enreda y no existe un instructivo que sea realmente claro y, lo más grave, ni siquiera los funcionarios que antes estaban en la oficina de la Secretaría de Educación realizando el trámite pueden ahora orientar a los docentes o sus beneficiaros porque simplemente no saben.
Ni mencionar la situación de salud que por estos días se ha convertido en la comidilla preferida de los medios de comunicación y que les ha caído como anillo al dedo para desacreditar las reformas impulsadas por el gobierno, especialmente la de la salud. Aunque se reconoce que en el caso del magisterio la reforma planteada presenta un aspecto muy importante que es acabar con un paso en la intermediación, también se observa improvisación que ha afectado sobre todo a quienes padecen enfermedades graves.
