Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

El salón de Cooingra, una apuesta cooperativa desde la infancia y la adolescencia. Foto: Carlos Rengifo
Granada es un municipio del oriente antioqueño, ubicado a una hora y 30 minutos de Medellín, de clima templado y fresco, y de aspecto bastante rural. Es conocido porque sus tierras son propicias para la agricultura y la ganadería, pero, sobre todo, porque se le considera la cuna del cooperativismo en Colombia. Y no es para menos, pues fue allí donde nació Francisco Luis Jiménez, quien es considerado el padre del cooperativismo en nuestro país.
¿En dónde se recrearán nuestros hijos?
Aquella fresca mañana, la primera en recibirnos con una amplia sonrisa en la comitiva en la que me encontraba, fue Martha Giraldo, directora de la oficina de Creafam (Cooperativa de Crédito, Recreación y Ahorro Familiar). Nos mostró las instalaciones como si fuera su casa: – “aquí queda la recepción” – decía doña Martha -, “aquí queda el baño…aquí es el patio”-, y – “miren, nos hemos ampliado en la parte de atrás” – continuaba. Porque ella pertenece a la cooperativa desde hace 31 años, primero como personal de servicios generales, después como co-fundadora. “Pues yo hacía el aseo en la cooperativa, después fui cajera y ahora soy la directora”-.
Creafam abrió realmente sus puertas en 1993, aunque ya muchos años antes 26 mujeres se reunían como GRUFARRE (Grupo Familiar Recreativo), según doña Martha, “para hacer rifas de anchetas, y así se fue proyectando la creación de una cooperativa preocupada por la falta de espacios para la recreación y el deporte para sus hijos”. Al día de hoy se puede apreciar el resultado del esfuerzo: “Por ejemplo, en el Centro Recreativo Creafam del municipio, hay piscinas climatizadas, canchas cubiertas, zonas de Picnic, entre otros espacios, muchos de los cuales funcionan con paneles solares”.
Creafam beneficia hoy, además de a sus 64.000 asociados, a sus familias y a la comunidad en general, y tiene presencia en cinco departamentos del país (Antioquia, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Atlántico), con un amplio portafolio de productos de ahorro, de crédito y seguros de variado tipo. Pero el énfasis está en el apoyo a la recreación y el deporte, como lo evidenciaba un inmenso muro en el que ya no cabían los trofeos en distintos deportes.
Coogranada
Al lado de Creafam estaba Coogranada. Nos cuentan Mabel y Yamile, integrantes de esta cooperativa que fue fundada en 1967 por 44 campesinos, hace más de 60 años. Inició como todas, como una cooperativa de ahorro y crédito, pero gracias al liderazgo de don Francisco Duque Herrera, fallecido recientemente, y a su principio de “cooperar entre cooperativas”, hoy ha conformado una red con droguería (para regular el precio de los medicamentos), centro médico (para subsidiar las citas con especialistas, pues el hospital del municipio no las brinda), club deportivo, entre otras, y ha apoyado el mejoramiento de la infraestructura de algunas escuelas y centros de salud.
También brinda auxilios educativos para sus asociados y patrocinio a campeonatos deportivos. Apoya la celebración del día del enfermero, el día del padre, el día del maestro, el grupo de pensionados, y brinda cursos en economía solidaria, hábitos financieros, permacultura y agroecología. Para los niños y jóvenes entrega kits escolares, subsidios de educación y de salud, al tiempo que apoya el turismo y cuenta con almacén para proveer de distintos bienes a los asociados y al público en general.
Una apuesta cooperativa desde la infancia
Por iniciativa de las Cooperativas de Ahorro y Crédito Coogranada y Creafam, se creó Cooingra, una cooperativa de niños y jóvenes atendida por ellos, un espacio más parecido a un aula de clase o de recreación para niños. Nos cuentan las gestoras María Giraldo y Eliana Hoyos, que esta cooperativa fue creada en el 2002 con 22 niños y nació en medio del conflicto armado como una alternativa de inclusión, formación y sanación. Su eje principal es la educación cooperativa y la cultura del ahorro para enamorar a niños y jóvenes en el modelo cooperativo: “Se forma a niños y jóvenes en una malla educativa con cuatro áreas: formación del ser, formación cooperativa, formación financiera y formación alternativa”.
Como lo señalan las gestoras, es un proyecto que simula una cooperativa, que utiliza como estrategias educativas “la conformación de semilleros cooperativos, diversos programas de cultura, recreación y deporte, ludoteca, formación en inglés, escuela de padres, hora del cuento y hora del juego, ferias de emprendimiento de niños y jóvenes. Allí los niños y jóvenes que hacen parte de la cooperativa, toman decisiones sobre los proyectos a ejecutar (cuentan con asamblea de delegados, junta de administración y de vigilancia)”.
Tanto Martha Giraldo (Creafam), como Luis Calle (Gestor de la Fundación Solidaria del Oriente Antioqueño, FUSOAM), quien también nos acompañaba en la comitiva, coincidían en señalar que el cooperativismo en Granada se consolidó en el momento más álgido del conflicto armado.
De acuerdo a la CNRR (Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación), entre 1997 y 2005, el total de víctimas de desplazamiento pudo haber llegado a 14.389 (72% de la población), teniendo en cuenta que el total de la población en 1988 era de 20.000 habitantes. Durante estos mismos años se reportaron entre 500 y 600 personas asesinadas, se presentaron 11 masacres, 49 víctimas de ejecuciones extrajudiciales, 81 casos de desaparición forzada, 77 víctimas de minas terrestres (de las cuales 20 murieron), 136 saqueos contra la propiedad privada y con todo esto suman en total 128 huérfanos.
Al final de ese periodo quedaban en funcionamiento en el municipio solo la Iglesia, la administración municipal y las cooperativas. Como señalan Giraldo y Calle, “este fue el momento en donde las cooperativas buscaron a los granadinos y las colonias en donde se habían ubicado, para reconstruir los lazos sociales a través del modelo solidario, lo que convirtió a este modelo en un ejercicio de resistencia en medio del conflicto y lo que explica que dichas cooperativas tengan sedes en casi todo el país”.
Un almuerzo cooperativo
Había sido una mañana de correría por las experiencias cooperativas, era ya medio día y el hambre atacaba, así que con la comitivita nos dirigimos al GranSol, que más que un restaurante resultó ser la Red de Cooperación Granada Solidaria, atendida por Gladys Castaño. Se trata de una organización encargada de apoyar la comercialización de productos de varias organizaciones de agricultores, ganaderos, asociaciones de mujeres, artesanos, entre otros.
Esta experiencia me llevó a comprender lo que había señalado Luis Calle desde el comienzo de la jornada: “Allí donde hay un granadino, hay una cooperativa”.
