«el único dolor soportable, es el dolor del otro»
Por Felipe Puerta

Ilustración: Cristóbal Isaza
El 21 de diciembre de 1994, a mis 23 años, siendo futbolista y deportista, unos jóvenes de 15 años me regalaron una bala perdida en la pierna derecha, la que me daño la circulación y me dejó la pierna funcionando a medias.
1) Llevo 30 años con las secuelas. Por 27 años me sirvió la pierna para tratar de hacer mi vida normal; su parte estética quedó muy fea, pero eso para mí no ha sido problema; el dolor era soportable y podía caminar y nadar, los otros deportes nunca los pude volver a practicar. He podido estudiar, trabajar y disfrutar la vida por 27 años, pero los tres últimos años han sido una tortura.
2) Hace 3 años, en marzo de 2022, inició un dolor en la pierna, cuya piel se fue poniendo negra por partes. Me hicieron un tratamiento y el problema no avanzó, pero seguí con dolores y tomando pastillas para tratar de calmarlo. Se hizo todo un proceso con Sura (BaSura) para la amputación de la pierna; la fisiatra me apoyaba y consideraba que mi calidad de vida y mi dignidad humana podían mejorar mucho con la amputación y una prótesis; además, que entre más joven mejor para recuperarme de la intervención; un cirujano vascular dijo que sí, pero una cirujana vascular dijo que no.
Me empezaron a mamar gallo, fui donde un ortopedista que se burló de mí y me remitió a Oncología Gineco-obstétrica, lo que me llevó a perder meses de vueltas administrativas, ya que su error (o su chanza HP) me tocaba ir a mí a corregirlo; después de meses, me asignaron una cita para tres meses y cuando asistí me dijeron que la EPS me la había cancelado y ni la IPS de la Clínica las Vegas ni la EPS BaSura me avisaron. Entonces me dirigí a Alma Centro y puse la queja; me dieron cita para los 3 días siguientes y el ortopedista dijo que no tenía nada fracturado ni platinas y que entonces él no podía hacer nada. Ya faltaban pocos meses para ingresar al magisterio y seguí tomando pastillas y esperando con dolor y paciencia.
3) En enero de 2024 ingresé al magisterio y aguanté 7 meses en periodo de prueba, trabajando normal hasta días con jornada de 6 horas seguidas con solo un descanso de media hora. Pero desde agosto de 2024 vengo incapacitado por el dolor crónico y unas heridas-úlceras que me salieron en la pierna.
4) Un cirujano vascular del FOMAG (Fondo magisterial encargado de la salud de los y las maestras) me evaluó en septiembre de 2024 y me envió una Pletismografía que dio 0,92 (los valores de referencia son: mayor a 1,3 No compresible; entre 1,0 – 1,29 Normal; entre 0,91 – 0,99 Límite; entre 0,41 – 0,90 Moderado a leve; 0,00 – 0,40 Severo), Según esto, los valores obtenidos en el examen no daban para amputar, según sus protocolos rígidos y descontextualizados, entonces el cirujano dijo que no operaba y que me veía nuevamente en 6 meses, aunque tenía dolor crónico y unas heridas en la pierna, que me fuera a trabajar.
Lo que no pueden ver esos cirujanos vasculares es que no son solo los exámenes, la vida y mi caso son más complejos: tengo dos tipos de dolor, Neuropático y Somático que no se controlan con los medicamentos (Pregabalina 150 mg cada 8 horas, Duloxetina dos veces al día y tapentadol dos veces al día). Además del dolor tengo unas heridas que no sanan, no puedo trabajar, no puedo hacer deporte -piscina que era lo que podía hacer -, no puedo pasear, no puedo…, no tengo calidad de vida y no hay solución al problema vascular.
5) En octubre de 2024 fui a medicina del dolor y el médico me mandó más medicamentos y sugirió que probáramos con un bloqueo nervioso simpático. Y fue tan simpático que no me hizo ni cosquillas, ese bloqueo fue el 11 de enero de 2025.
6) El 06 de febrero de 2025, tuve cita con el médico del dolor, que al saber que el bloqueo nervioso no sirvió, dijo que iba a convocar una junta médica para que decidiera sobre la amputación. Al preguntar al personal de la clínica Victoriana sobre el procedimiento a seguir, me mandaron para la sede Estadio, que es donde me atienden. Allá, en la recepción, me dijeron que eso es un proceso interno y que tenían 10 días hábiles para contestar, que esperara o fuera luego averiguar a atención al usuario. A los 20 días fui y me dijeron que mi caso no se había movido nada, que tenía que ir al FOMAG. Allí me dieron una orden para pedir una cita con el cirujano cardiovascular. Entonces les aclaré que iba era a averiguar por la decisión de la junta médica. Pero no, según ellos, primero tenía que pedir esa cita. Nada qué hacer: al intentar pedir la cita en el número que me dieron, me contestaron que tenía que esperar a que la junta médica se comunicara conmigo.
7) Pasada otra semana puse una PQRS al FOMAG. Como pasaron más 15 días hábiles y nada de respuesta, puse una PQRS a la Supersalud. Ahí sí me llamaronn del FOMAG (marzo 21), y me dijeron que el médico del dolor no podía solicitar una junta médica, que eso lo hace cirugía vascular; entonces me dieron una cita con cirugía vascular para el 22 de abril de 2025 a ver si dicho especialista considera de verdad pertinente convocar la junta médica.
8) En esto estamos. Sigo con los dolores, claudicación al caminar y una herida – úlcera que no quiere sanar. Y ahora me toca esperar otro mes. Como no hay una negación de la junta médica o del cirujano vascular para operar, no es efectiva la tutela, toca seguir esperando con infinita paciencia.
