Barras de fútbol, un actor en las protestas de Argentina

Por Antonio Molina

Los hinchas de varios clubes de fútbol marcharon en apoyo a los jubilados. Foto: Getty Images

Los pensionados argentinos se convocan cada miércoles frente al Congreso Nacional, en Buenos Aires, Argentina, para protestar por las condiciones de pobreza en las que están, incluso los que reciben una pensión por parte del Estado. Con la presidencia de Javier Milei los subsidios y apoyos a una parte de las poblaciones más pobres se acabaron, se restringieron o se congelaron. En su campaña presidencial Milei decía que “hay que acabar con esa aberración llamada justicia social”, fue su promesa de campaña y lo está cumpliendo. Los jubilados sienten el deterioro económico en el que viven, y muchos que aspiraban a su pensión ven como se desvanece la posibilidad. Así que retomaron una práctica de las Madres de Plaza de Mayo, que se convocaban todos los jueves para pedir verdad y justicia por sus hijos desaparecidos durante la dictadura. Ahora se convocan, protestan, se visibilizan, todos los miércoles.

Los viejos en Argentina salieron a marchar y a protestar contra los recortes generados por el gobierno a los presupuestos para la atención de sus pensiones y otras acciones de cuidado. Pocos los acompañaron, muchos ni los vieron, la policía de la ciudad de Buenos Aires reprimió fuertemente la protesta de los jubilados. Imágenes indignantes de los golpes a los más viejos, dolores que se sintieron como propios, la indignación fue creciendo, la agresión ha incrementado su fuerza y brutalidad. Las imágenes de policías golpeando ancianos de 75, 80, 85 años recorrieron el mundo. Quedó claro lo brutal y despiadado que es el Estado argentino.

Las imágenes indignaron el mundo, y también al pueblo argentino. La reacción no se hizo esperar, comenzaron algunos grupos de hinchadas y barras a convocar y convocarse para participar de las protestas, acompañar y defender a “los viejos” frente a la agresión de la policía, que por lo menos alguien los defendiera, que supieran que no estaban solos, decían. Las barras de fútbol se fueron convocando una a una, por sus redes internas, había que salir a defender a los viejos, porque todos algún día lo vamos a ser. Barras e hinchas de muchos equipos comenzaron a sumarse: Chacarita, Gimnasia y Esgrima de la Plata, Racing, Independiente, All Boys, Nueva Chicago, Almirante Brown, Atlanta, entre otras. Decía el periódico argentino Página 12, el 11 de marzo pasado, que “miles de hinchas marcharán el miércoles con sus camisetas para defender a los jubilados de las fuerzas de seguridad”.

La convocatoria de las barras argentinas tiene sorprendidos a muchos sectores de la sociedad rioplatense. Es una contradicción aparente, por lo menos es una situación que genera posiciones encontradas. Las barras argentinas, tan señaladas históricamente por una parte de la prensa y la sociedad argentina de ser solo vándalos que tienen un interés en generar dinero como sea, por cualquier medio, por las peleas y la violencia que a veces se ha generado, ahora responden a una situación de solidaridad con los más viejos y se convocan a defenderlos de las agresiones del Estado. Pocas cosas buenas han sido resaltadas de las barras en Argentina, esta es una de ellas.

Realmente, no es la primera vez que pasa en Argentina, hay que refrescar la memoria. Pasó en diciembre de 2001, durante la crisis que vivió Argentina en el llamado “Corralito”, cuando su moneda perdió valor frente al dólar y se devaluó drásticamente, congelaron las cuentas de los bancos y no permitieron hacer retiros, derrocaron a varios presidentes en pocos meses. En esa situación se registraban protestantes en las calles con camisetas de equipos de fútbol argentino, se dijo que eran hinchadas, integrantes de las barras de fútbol que estaban en las calles peleando contra la represión, como parte del pueblo. Y, efectivamente, ahí estuvieron.

Aparecen ahora nuevamente las barras en los medios de comunicación, pero esta vez no generan el rechazo de todos, ahora muchos sectores ven con buenos ojos que estos jóvenes salgan a las calles a defender a los jubilados, a pelearse con la policía en caso de ser necesario, situación a la que están acostumbrados.

La experiencia en Colombia

Las barras también cobraron visibilidad en las marchas y movimientos sociales de 2019 y 2021 en Colombia. No es que no tuvieran expresiones de apoyo y acciones de reivindicación previas, lo que pasa es que en estos dos movimientos fueron un actor visible, que convocaron a sus integrantes a través de las redes sociales y tomaron posturas en relación con su participación. Pronto las marchas comenzaron a tener un sector grande de jóvenes pertenecientes a las barras de las ciudades y del país. Las barras crearon compromisos de no agredirse entre ellas durante las marchas, y se cumplió. Marcharon, protestaron, apoyaron, y muchas enfrentaron la represión de la policía y el ESMAD. Algunos integraron la llamada Primera Línea, el grupo de jóvenes más “tropeleros”, los que sostuvieron enfrentamientos por horas mientras el resto de lo manifestantes se ponían a salvo.

La visibilidad de las barras en general muestra que desde muchos años atrás hay participación directa en apoyo a movilizaciones sociales que las barras consideran pertinentes: los paros agrarios y campesinos, el movimiento de estudiantes integrados en la MANE, el paro nacional, etc. Lo que aparece como nuevo desde estos años, no es su participación, sino que otros sectores, incluyendo la izquierda partidista y convocante se encontró un actor nuevo que les servía para aglutinar y defender, pues son muchos y están acostumbrados a pelear. Grandes grupos de jóvenes inundaron las convocatorias: banderas, bombos, trapos y cantos de estilo futbolero ahora aparecían en las marchas. Tanto en la Colombia de los últimos años, como en la Argentina actual de las protestas contra Milei, las barras han “surgido” como un grupo de convocatoria, visibilización, reivindicación y defensa, lo que muestra que las organizaciones sociales también están en cambios, que no sólo los movimientos sociales tradicionales aportan, sino que los otrora desconocidos, ahora también hacen parte de las exigencias por las reivindicaciones y el cambio social.

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