Por Alejandra Mayorga

Fotos: Cortesía “El Cuarto Mosquetero”
En el marco de su décimo aniversario, El Cuarto Mosquetero recibió una certificación internacional que lo acredita como un medio confiable y transparente. Un gran logro para los procesos de comunicación alternativa y popular.
El primer trimestre del 2025 llegó para esta organización de comunicación y periodismo con varios logros que desde el movimiento social también son celebrados. “Saludamos la realización de narrativas para la vida y para la paz en los 10 años de El Cuarto Mosquetero”, expresó Vilma Gutiérrez, defensora de derechos humanos con un amplio trabajo con víctimas de crímenes de Estado; ella hace parte del Movice, capítulo Meta, y ha encontrado en los medios de comunicación independientes aliados fundamentales a la hora de amplificar sus apuestas territoriales.
Además de cumplir su primera década, El Cuarto Mosquetero, después de un amplio proceso, recibió la certificación de La Journalism Trust Initiative (JTI) que es un esquema de certificación basado en el acuerdo de taller CWA 17493, desarrollado por el Comité Europeo de Normalización (CEN) y promovido por Reporteros Sin Fronteras (RSF), tras superar con éxito la auditoría realizada por CMD Certification, consolidándose como una fuente informativa confiable y alineada con los más altos estándares de ética y transparencia periodística.
“Podemos celebrar no solo entre nosotras, sino con todas y todos quienes nos han ayudado a construir desde la comunicación y el periodismo alternativo y popular. En esta década de trabajo ratificamos que hacemos un periodismo que se ajusta a todas las normas y estándares de hacer periodismo riguroso y por ello recibimos esta semana esta certificación que muy pocos medios por ahora la han logrado en Colombia. ¡Larga vida a El Cuarto Mosquetero!”, dijo Lina Álvarez, directora de El Cuarto Mosquetero, en el marco del evento de celebración que se adelantó en Villavicencio y donde asistieron más de 100 personas.
Esta organización fundada por mujeres jóvenes nació en Villavicencio en 2015 y posteriormente amplió su campo de acción en algunos territorios de la Amazorinoquía, impactando también otras zonas del país, como una alternativa que aporta desde la comunicación popular a contrarrestar las narrativas de desinformación de los grandes medios en el país y a amplificar las voces de la pluriculturalidad de quienes habitan las periferias y la ruralidad. Ha trabajado con un enfoque de derechos humanos, para contribuir a una cultura de paz, la equidad de género, la defensa del territorio y la cultura, llegando a ser uno de los primeros medios de la región en tener un Premio de Periodismo Simón Bolívar y, a su vez, tener una fuerte relación con las comunidades.
El camino de El Cuarto Mosquetero ha estado marcado por los desafíos de romper estereotipos en un gremio liderado por hombres y por el obstáculo de generar una apuesta de esta magnitud siendo jóvenes en una ciudad como la capital del Llano, donde los esfuerzos locales se han visto en ocasiones marginados por la mirada centralista de los medios hegemónicos.
“Diez años de una comunicación para construir la paz desde los territorios, horizontal y hecha para todos y todas”, resaltaba Henry Ramírez de la Corporación Claretiana Norman Pérez Bello, a través de redes sociales. Ramírez resalta que en una región tan marcada por el conflicto armado como es la Amazorinoquía y especialmente el Meta y el Guaviare, apuestas como las de El Cuarto Mosquetero, que incluso van más allá de informar, investigar y comunicar, son realmente necesarias.
Recordemos que El Cuarto Mosquetero tiene tres apuestas de trabajo: ser un medio transmedia que amplifique las voces de la Amazorinoquía, que además, desde la cocreación, apoye y trabaje de manera articulada con otros colectivos y medios de comunicación. Posibilitar espacios permanentes de formación de largo aliento para el fortalecimiento de habilidades comunicativas con niños, niñas, jóvenes, mujeres, campesinado y excombatientes, que además profundice temas de paz, género y ambiente. Y ser una apuesta de sostenibilidad desde la Agencia Mosquetero, que no solo ofrece garantías laborales a más de 12 personas, sino que también refuerza las comunicaciones de organizaciones sociales, sindicatos, cooperantes, entre otros.
Las apuestas de sostenibilidad de largo aliento en los procesos sociales es una forma de desafiar un panorama de crisis global de financiamiento por parte de un fragmento de la Cooperación Internacional o el Estado por efectos de los impactos de la derechización de la política. Esto ha repercutido directamente en Colombia disminuyendo apoyos económicos a organizaciones sin ánimo de lucro, medios de comunicación alternativos y populares y organizaciones de base. La cooperación internacional hacia América Latina atraviesa una transformación estructural, marcada por una disminución relativa de fondos, un cambio en las prioridades temáticas de los donantes y una mayor competencia global por recursos. Esta tendencia no es coyuntural y les ha demandado a organizaciones como El Cuarto Mosquetero una respuesta de mediano y largo plazo, para contrarrestar estos impactos.
Después de diez años y muchos territorios recorridos, gran parte de su trabajo se ha visto reflejado en más de 2309 personas formadas en los procesos de Reporteritos y Reporteritas Populares, las Escuelas Itinerantes de comunicación para la Paz con justicia ambiental y de género, y la apuesta formativa del voluntariado. Estos logros le ha llevado a ser una organización que ha contribuido a la democratización de la palabra, así como a tener presencia y legitimidad, por su trabajo, en territorios donde la desatención del Estado es notoria. Allí el trabajo mancomunado con las comunidades que resisten en procesos comunitarios contribuye a la desnaturalización de la desigualdad y la precarización de las condiciones dignas para la vida.
En ese camino, este equipo, mayoritariamente de mujeres jóvenes, ha sido consciente de lo fundamental de contar con las condiciones materiales para poder permanecer en procesos formativos a largo plazo, realizar cubrimientos periodísticos que reflejan las realidades territoriales sin revictimizar o estigmatizar a las comunidades y dignificar el trabajo de las y los periodistas. Así mismo es consciente de que se requiere del trabajo colectivo, de convicción y de un fuerte compromiso con procesos de transformación desde la comunicación alternativa y popular.
