Solidaridad con Cuba ante el asedio despiadado del imperialismo norteamericano

Por Álvaro Lopera

Solidaridad mundial con el pueblo y el gobierno de Cuba, Montaje digital de Álvaro Lopera 

El 29 de enero de 2026, 26 días después de bombardear a Venezuela y secuestrar al presidente Maduro y a su compañera, Trump decretó una emergencia nacional al argumentar que Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos, basado en una lista espuria que determina que Cuba es patrocinador del terrorismo.

Esta orden ejecutiva de carácter extraterritorial lleva en su seno la amenaza de aranceles altos para las importaciones a Estados Unidos de productos de aquellos países que exporten petróleo y sus derivados a Cuba, es decir, pretende asfixiar energéticamente a la Isla afectándola en los temas de salud, educación, alimentación, transporte, producción y toda la vida social. Paralelo a ello, amenazó con destruir la Isla con una acción militar.

Breve historia

Las estratégicas medidas anticubanas fueron planificadas durante el gobierno de Dwight Eisenhower. Un hecho histórico confirma esto: el memorando secreto enviado a Mr. Rubottom el 6 de abril de 1960 por Lester Mallory, Vice Secretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos, dejó claras las intenciones de Estados Unidos hacia Cuba. Decía textualmente: “El único medio previsible de socavar el apoyo interno al régimen cubano es a través del desencanto y el descontento basados en la insatisfacción económica y las privaciones”. O sea, desde los primeros días de la revolución cubana del 1 de enero de 1959, el bloqueo y el sufrimiento de todo el pueblo estaba planificado con detalle en procura de destruir la utopía emancipatoria y evitar que cundiera el mal ejemplo en todos los pueblos de Nuestra América.

Este documento sentó las bases para el bloqueo económico, o genocidio en cámara lenta, implementado por Kennedy en febrero de 1962 (Orden Ejecutiva 3447), denominado eufemísticamente “embargo”, el cual fue implementado teatralmente con la excusa de la nacionalización de las tierras, la industria azucarera y el petróleo que ejecutó el gobierno cubano en los primeros meses de la revolución.

Amenazas y respuestas revolucionarias

De los aspectos sociales y económicos que se afectarán gravemente con esta medida, resalta la salud. En Cuba esta es atendida directamente por el Estado; no hay nada privatizado y es de altísima calidad y se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que, salvo por el bloqueo que evita que ingresen a Cuba equipos de última generación para el tratamiento y estudios de enfermedades, amén de medicamentos para enfermedades huérfanas o catastróficas, la salud que disfruta la Isla es una de las mejores del planeta.

Pero al cerrarse el grifo del petróleo (ya no llega de Venezuela, México detuvo los envíos, y difícilmente llegará un petrolero ruso a principios de marzo con 200 mil barriles) los servicios médicos se afectan porque, como bien sabemos, cualquier estudio, diagnóstico, control o cirugía de pacientes requiere no solo el transporte de estos y de los galenos sino también la energía eléctrica para el funcionamiento de los equipos. Y si bien Cuba lleva adelante la instalación de paneles fotovoltaicos en todo el país, éstos aún son insuficientes, pues el pico de energía de Cuba es cercano a los 3,5 gigawatios-hora y la suma de la potencia de las energías alternativas está muy por debajo de ello. Continúan en manos de las viejas plantas termoeléctricas que consumen petróleo o derivados de este.

Por todo lo anterior, y en vista de que primero es el pueblo, el Ministerio de Salud Pública, en cabeza del doctor José Ángel Portal, está tomando medidas para atender esta emergencia, preparando al sistema de salud en su conjunto. Como lo dijo recientemente en una entrevista dada al canal cubano Caribe, las principales medidas que se están implementando responden al principio de preservar lo esencial, organizar lo necesario y garantizar que lo que se mantenga funcione bien, buscando que las afectaciones sean mínimas.

Algunas de las disposiciones que vale la pena informar y que muestran la calidad humana del servicio médico de la Isla, tienen que ver con los más vulnerables: las prioridades materno-infantiles y el tratamiento de enfermedades terminales tipo cáncer se mantendrán; se usarán los medios diagnósticos que requieran energía en los horarios que lo puedan hacer, dándole prioridad a los pacientes impostergables por su tratamiento o enfermedad; continuarán en todos los niveles del sistema las cirugías o las emergencias inaplazables; los pacientes de tratamiento diario como la hemodiálisis y con equipos para continuar la vida (tanques de oxígeno u otros) serán transportados o, en su defecto, serán hospitalizados.

Los pacientes de radioterapia y de naturaleza similar que no puedan transportarse, los ingresarían a los hospitales por semanas teniendo en cuenta que no puede interrumpirse su tratamiento. Se conservará la atención a las instituciones sociales como las casas de los abuelos, los hogares maternos, centros médicos psicopedagógicos que atienden población vulnerable y requieren de un nivel alto de atención.

Intentarán continuar con el sistema provincial e interprovincial del Medibús para servicios médicos que no se prestan en los territorios. Cuba cuenta para ello con pequeñas flotas de transporte eléctrico.

Hay noticias tristes como la disminución de la actividad quirúrgica, pues esta es muy demandante de electricidad y de camas de atención (en términos generales se va a reducir la estadía hospitalaria de los pacientes), lo cual también se agravará con la ausencia de muchos profesionales de la medicina que serían trasladados a sus territorios debido al problema del transporte público, cumpliendo allí un nuevo papel al reforzar la medicina familiar y los objetivos regionales que eviten el transporte masivo a las consultas.

Crearán grupos de trabajo que puedan estar por períodos de tiempo en los hospitales y que puedan ser renovados; también se organizarán brigadas de salud que estarán por temporadas en el territorio para evitar movimientos innecesarios de la población.

Cuba impulsará en este período especial de resistencia el uso de la medicina tradicional y natural que, sumada a la vigilancia y aplicación de los profesionales, se convertirá en un gran soporte coyuntural. Asimismo, se promoverá la telemedicina que permitirá la atención con múltiples disciplinas sin que los pacientes tengan que movilizarse, o, en su defecto, hacer mínimos traslados de ellos. A las insuficientes ambulancias que tiene la Isla, se les garantiza el combustible por encima de otra consideración.

Y para terminar esta ligera visión sobre las acciones de respuesta al bloqueo trumpista, el doctor Portal aclaró que continuará el acompañamiento sin descanso de las acciones antiepidémicas y antivectoriales que no pueden descuidarse porque, de lo contrario, el plan imperialista se vería impulsado inconscientemente desde adentro.

Son muchas más las acciones de respuesta al actual estado de cosas. De lo que sí podemos dar fe es que ese pueblo no se rinde, ese pueblo educado en la escuela martiana y fidelista no se entrega al imperio sanguinario del Norte y, por el contrario, a estas horas de la crisis, toda la base popular y su gobierno se preparan para enfrentar las provocaciones y, quizás, una posible invasión o bombardeo.

Se impone pues todo tipo de solidaridad con el hermano país, en donde la denuncia y la acción sea lo que una a todos los pueblos de Nuestra América en contra de la mayor amenaza a la humanidad que tiene presencia a 90 millas de Cuba.

Un comentario en “Solidaridad con Cuba ante el asedio despiadado del imperialismo norteamericano

  1. cuba por siempre ha sido y será, un poderoso ejemplo de Justicia, denuncia y lucha . No amar a Cuba, a la Cuba libre es no amarse así mismos y filarse en el macabro mundo del sionismo genocida. Gracias Cuba, gracias a cada compañero y compañera. A su pueblo resistente, creador, humilde, pero fuerte como las montañas de América Latina.

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