No hay paz para las comunidades abandonadas por el gobierno

Por Camila Botero

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Foto: radiomacondo.fm

Hace tres años, por esta misma época, los campesinos de Colombia convocaron a un Paro Nacional Agrario. Más de 20 días de cese de actividades y bloqueo de las principales vías del país lograron que el gobierno, en cabeza de Juan Manuel Santos, se sentara en una Mesa de Interlocución y Acuerdo Agropecuario y Popular -MIA-, con los campesinos de las diversas regiones del país. Se generó, entonces, una ruta metodológica para abordar los problemas que los campesinos planteaban y las demandas de soluciones que exigían.

Finalizando abril de 2014, los campesinos, ahora reunidos en la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, volvieron a inundar las carreteras, pueblos y ciudades del país llevando como bandera la defensa del campo, sus campesinos y sus formas de vida tradicionales y soberanas. Al gobierno esta vez también le tocó ceder pues las fechas de las elecciones presidenciales estaban cerca y el candidato-presidente Juan Manuel Santos no podía darse el lujo de llegar a estas con ellos y otros sectores en paro.

Así que, el 13 de mayo de ese año, en la sede del Ministerio del Interior, los representantes del gobierno, entre ellos el Ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, y los voceros de las organizaciones sociales que hacen parte de la Cumbre, firmaron un Acta de Acuerdos que tenía 3 puntos principales: el decreto de creación de la Mesa Única Nacional (por el cual se regula un espacio de interlocución con la Cumbre), sobre Derechos Humanos y garantías (se crea una Comisión conjunta de análisis y estudio de alternativas penales) y sobre el bloque económico en el que, según el Acta, “Mediante una Línea de Financiación a través del Fondo de Fomento Agropecuario, el Gobierno Nacional destinará $250 mil millones durante la vigencia 2014”.

Este último punto prometió inversión para el campo, dándole prioridad a 30 proyectos presentados por la Cumbre en temas como agua potable y alcantarillado, educación, salud, vías terciarias e infraestructura agropecuaria. Además, en dicho punto, el gobierno se comprometió a financiar foros regionales por la paz y la promoción y fortalecimiento de las organizaciones que componen Cumbre Agraria.

Solo hasta octubre de 2014 se avanzó en la instalación de la Mesa Única, evento en el cual el presidente pronunció, con respecto a la iniciación de las negociaciones, las siguientes palabras: “Al hacerlo estoy reiterando la voluntad política del Gobierno Nacional, del Presidente y de todos sus ministros, los aquí presentes y los que no están presentes”. Hasta esa fecha el gobierno aún no había entregado los recursos de los proyectos para el año que estaba en curso.

Hoy, a octubre de 2016, la mayoría de recursos que se prometieron en 2014 con el fin de realizar proyectos que generaran bienestar en el campo colombiano, no han sido entregados.

Todo el 2015 y la primera mitad de 2016, las organizaciones sociales que hacen parte de la Cumbre Agraria se dedicaron, entre muchas otras cosas, a formular y presentar al Ministerio del Interior y de Agricultura los proyectos pertinentes para cada región, contando en este tiempo con todo el papeleo y las trabas que puso el gobierno para llegar a firmar los convenios de los proyectos.

En la zona occidental, específicamente en el departamento del Chocó, la organización Asokinchas, perteneciente al Coordinador Nacional Agrario (CNA), que a su vez hace parte de la Cumbre Agraria, presentó un proyecto llamado Kinchas Interétnicas Agroecológicas para la Soberanía Alimentaria, con el que se pretende realizar setenta kinchas (territorio de 3 hectáreas en el que se cultivan diversos alimentos y se crían animales con el fin de construir soberanía alimentaria) en diversas comunidades indígenas y afrocolombianas del departamento.

En junio de este año el convenio para el proyecto de las Kinchas se firmó; al parecer luego de muchos intentos y de todos los escalones de burocracia que habían tenido que pasar, Asokinchas y las comunidades podrían empezar a trabajar en sus kinchas. Eso sí, aunque en el documento de formulación del proyecto se plantea que es de 1 año, el gobierno limitó el tiempo a 6 meses. Al 31 de diciembre de este año el proyecto tendría que estar listo.

Comenzando julio, y con el tiempo encima por aquello del cumplimiento de los términos del convenio, las directivas de Asokinchas y los coordinadores del proyecto empezaron a convocar a los técnicos, profesionales en el área agropecuaria y social y a los líderes de las comunidades del departamento para llevar a cabo las Kinchas en las comunidades. A finales de ese mes, y teniendo que conseguir dinero prestado para viajar a las comunidades (que se ubican en el Alto Baudó, la Costa Pacífica, las carreteras Quibdó- Medellín y Quibdó- Pereira y el Río San Juan), se socializó el proyecto con estas y se construyó en conjunto un cronograma de actividades para el semestre, suponiendo que el gobierno cumpliría con su palabra.

Desafortunadamente no fue así. Pasaron los meses de julio y agosto y la plata no llegaba, así que hubo que  volver a las comunidades (una vez más con dineros prestados) para ofrecer disculpas y quedar a la espera de la entrada de recursos. Obviamente los que quedaron como incumplidos y comprometieron su reputación con las comunidades fueron los de Asokinchas.

Finalmente a mediados de septiembre y luego de reunirse con el CNA, Asokinchas tomó la decisión de no seguir trabajando hasta que no se dé el desembolso por parte del gobierno. El Chocó tiene destinados aproximadamente 4 mil millones de pesos para la realización de los proyectos que se invertirían en materiales, compra de animales, adecuación de las kinchas, asistencia técnica, pago de profesionales, infraestructura, comida para las comunidades en las jornadas de trabajo, entre otros. Las organizaciones sociales como Asokinchas no están en la capacidad de trabajar al debe ya que no cuentan con un buen capital.

El gobierno lleva más de dos años mirando hacia otro lado, y seguramente cuando desembolse el dinero, si es que lo hace, exigirá que a diciembre las Kinchas estén listas cuando en octubre aún no se ha podido empezar.

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