El Nuevo paradigma económico para la ciudad de Pasto, del desempleo a la renovación urbana

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Por Jaime Ernesto Paz Feliciano

San Juan de Pasto se encuentra entre las 10 ciudades colombianas con mayores índices de desempleo, lo cual afecta sobre todo a la población juvenil(entre 18 y 28 años). En las cifras que registró el diario el Universal de Cartagena el pasado 25 de enero de 2017, Pasto ocupa el sexto lugar en desempleo con un 18,3%, seguido de ciudades como Medellín, que registra un 18,2%, y Barranquilla, con un 17,4%. Otros estudios, como el adelantado por la Universidad de Nariño desde el año 2005 hasta el 2011, muestra que más del 60% de la población laboral mayor de edad, que hace parte de la población total de la ciudad (450.000 habitantes), se dedica a empleos informales y solo el 40% de la población en capacidad de laborar tiene un empleo formal.

Mediante su modelo de planificación estratégica, ha proyectado desde las dos últimas décadas el Carnaval de Negros y Blancos como la panacea para suprimir los índices de desocupación laboral de la llamada “Ciudad Sorpresa”. Lo que realmente ha hecho es higienizar, desde el año 2003 (año de declaratoria del Carnaval de Negros y Blancos como Patrimonio Cultural de la Nación) escenarios urbanos que, vistos desde la óptica turística, no serían “llamativos” para los visitantes del Sur. Una de las zonas con mayor tugurización en Pasto, en sectores antiguamente denominados como “El Churo y El 20 de Julio”, fue demolida para darle paso a la construcción de la llamada “Plaza del Carnaval y la Cultura”.

Sin embargo, la edificación de la nueva Plataforma Urbana, cuya inversión superó los 40 millones de dólares y fue construida para que las carrozas del 6 de enero y el desfile general del carnaval más llamativo del Suroccidente colombiano pasaran por ahí, terminó por aumentar la periferización de la pobreza urbana de Pasto. Con la segregación de los antiguos inquilinos de “El Churo y El 20 de Julio”, sus habitantes terminaron engrosando la población residente de la comuna 10 de Pasto, en la que se encuentran exparamilitares y desplazados por la violencia de los departamentos de Nariño y Putumayo. La proyección económica local se basa sobre todo en el sector terciario (productor de bienes y servicios), el turismo, atraído por el Carnaval, el Patrimonio Cultural de Pasto y la Renovación Urbana. Estas son las estrategias para erradicar el desempleo de la ciudad, las cuales han desencadenado los siguientes resultados:

Descapitalización del Suelo Urbano de la Comuna 10

Los exinquilinos al llegar a la zona de reubicación final fueron rechazados por muchos de sus vecinos, que incluso estigmatizaron a los hijos de las trabajadoras sexuales llegadas de la zona intervenida, y serios problemas de violencia juvenil con residentes de la comuna por el uso social del ineficiente espacio público con que cuenta la zona.

A lo anterior se suma una aguda crisis de hacinamiento, dado que las 20 soluciones de vivienda gestadas por la administración pública local en el sector de la Compuerta solo cuentan con 32 metros cuadrados de construcción para núcleos familiares superiores a 5 personas. Esto ha exigido que sus propietarios optimicen el suelo de su vivienda, generando en las salas subdivisiones en triplex, buscando minimizar así los problemas que trae el hacinamiento en estas viviendas.

13 años después de la intervención, el panorama evidencia la precariedad de los servicios, entre los que se destacan problemas en la recolección de aguas negras y presencia de humedad en varios inmuebles. A esto se suma una creciente tasa de desocupación entre los residentes de la Compuerta, que supera el 70%. Sus habitantes, por tanto,han tenido que recurrir al trabajo informal o al llamado “rebusque” para solucionar sus dificultades económicas.

Un gran elefante blanco “La Plaza del Carnaval y la Cultura”

La panacea del desarrollo turístico de Pasto con la proyección del Carnaval, con una infraestructura que pretendió “higienizar” la antigua área tugurizada de “ El Churo y El 20 de Julio”, construyendo allí ‘La Plaza del Carnaval y la Cultura’, no logró su cometido. Por una parte, la información suministrada por COTELCO Nariño deja ver que el Carnaval no ocupa el 100% de camas del gremio hotelero de la ciudad, dado que algunos de los visitantes prefieren llegar a hostales y muchos se instalan en casas de conocidos.

En un segundo orden, se encuentra que la dinámica económica que arroja el Carnaval solo dinamiza la economía de la ciudad durante el primer trimestre del año. Además, la nueva plataforma urbana no logró solventar el problema de tugurización del antiguo sector de “El Churo y El 20 de Julio”, dado que en la actualidad persiste la dinámica del microtráfico de estupefacientes y la prostitución en la zona intervenida con la obra de Renovación Urbana.

Si bien es cierto que el Carnaval ha permitidocierta dinámica económica de la ciudad desde el año 2003, su proyección como industria cultural junto a la planificación urbana vista desde del turismo, deja mucho que desear. Lo que más se ve es la segregación y la territorialización de la pobreza; pero la intervención urbana
con visión social solo se ve en el papel.

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