Falacias del empleo en Medellín

dsc00016Foto: El Colectivo
Las cifras de desempleo en Medellín y otros lugares del país son sorprendentes.
Ni el cierre de las fábricas ni la proliferación de productos extranjeros, sobre
todo provenientes de China, ni el éxito de las importaciones vía TLC y mucho
menos la reorientación de la economía hacia el extractivismo, parecen reflejarse
en las estadísticas que muestran una tendencia a la reducción de la tasa de
desempleo en el país.

Por Angie Heredia

Durante los meses de noviembre y diciembre en el centro de Medellín proliferaban, como siempre, las ventas callejeras, pero llamaba la atención que en varios puntos bastante concurridos, estas parecían haberse duplicado, además de que proporcionalmente aumentaba la agresividad con la que los vendedores pretendían acercarse a sus potenciales clientes en una batalla feroz de voces y pregones.

Súbitamente, en los primeros días de la segunda quincena de enero, una imagen totalmente contraria alertaba los sentidos. Bajo el viaducto del metro a la altura del parque Berrío y luego más allá, frente al hotel Nutibara, usualmente atiborrado de cachivacheros y carreteros vendedores de frutas y todo cuanto al bolsillo se le antoje, el espacio público parecía haber sido “barrido”.

Según un funcionario coordinador de la Subsecretaría de espacio público y control territorial de Medellín, que se negó a dar su nombre por temor a represalias: “nosotros solo podemos utilizar estrategias de presión y persuasión; en otros momentos se utilizaba la violencia, amenazas, se destruía o se “decomisaba” la mercancía. Hoy, por una directriz del alcalde, no podemos hacer eso, porque a la gente hay que respetarle el derecho al trabajo”. “Eso sí, usted va ahora por Cundinamarca, por la Primero de mayo, por debajo del viaducto del metro y ve eso limpio. Hubo un alcalde que cometió el error de mantenernos fuera de escena por unos meses y eso cogió mucha ventaja, todo era un caos, pero ya nosotros volvimos y dejamos limpio eso”.

Cuenta que son aproximadamente 14 mil vendedores carnetizados (entre ambulantes y estacionarios) y que los permisos están congelados desde 2011. No obstante, la mayoría de las personas que entrevistamos ni tiene permiso ni carnet y han estado vendiendo en el centro, en promedio, más de diez años. Incluso los funcionarios de Espacio Público afirman que se trata de una cifra mucho mayor, “el doble quizás”.

¿Uno es empleado, lo remuneren o no?

Según la Encuesta Nacional de Hogares, realizada trimestralmente por el DANE, la tasa de desempleo en diciembre de 2016 fue de 8,7 %, y el promedio de enero a diciembre del mismo año se ubicó en 9,2%. El titular del comunicado de prensa con el que se presentó el informe se vanagloriaba porque “EL NIVEL DE OCUPADOS FUE 22’156.000, EL MÁS ALTO REGISTRADO DE LOS ÚLTIMOS 16 AÑOS”. Eso solo puede ser posible, debido a que para el DANE existe un índice de ocupados que incluye trabajadores no remunerados, informales, niños trabajadores mayores de 12 años, trabajadores mayores de 65 años, entre otros. Eso sin contar que existe una población inactiva a la que pertenecen las amas de casa, los incapacitados, los minusválidos, los estudiantes, etc.

Si tomamos un trimestre distinto al final de año (en el cual aumenta el índice de ocupación debido a la temporada alta de ventas y de servicios) en Medellín el índice de desempleo fue de 10,1% en promedio, mientras la tasa de ocupación era de 59,2%. Lo sorprendente de esas cifras es la categorización que se hace de la población ocupada y la forma en que se disfraza de “empleo” cualquier actividad informal, remunerada o no, que desarrollan los colombianos para “ganarse” la vida.

A partir del año 2000 la mencionada encuesta incluye en el índice de personas ocupadas a los trabajadores no remunerados, ya sea que trabajen en empresas familiares o en “otros hogares”, disminuyendo considerablemente la tasa de población desocupada.

Por otro lado, la caracterización de la población “ocupada” incluye todo el sector informal, que en Medellín equivale a 43,1% de la población ocupada, es decir famiempresas, microempresas y “empresas unipersonales” o “trabajadores de cuenta propia” a los que corresponde la exorbitante cantidad de venteros callejeros, que en Medellín representan el 28,7 % de los ocupados. Todo lo anterior, teniendo en cuenta que la confiabilidad de esas cifras, como tantas otras, es cuestionable,q pues las proyecciones de población se continúan haciendo basadas en el censo de 2005.

La informalidad es la reina

Es interesante observar cómo los métodos de medición de tazas de empleo y desempleo no discriminan ni se han ocupado de caracterizar a fondo el sector informal, para ellos solo existen ocupados, ocupados informales y desocupados. Ese sector tan importante para la economía del país, que, según un balance hecho en 2013 por el economista de la Universidad Nacional, Santiago Humberto Londoño, ha aportado en los últimos 25 años más del cincuenta por ciento del empleo en Colombia.

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