Venezuela: guerra económica y bloqueo financiero

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Imagen: Tomada de https://www.nodal.am

Por Luis Guillermo Rodríguez

Venezuela es un país con una gran capacidad generadora de renta, pero ante los problemas del mercado de energía se ha disminuido la liquidez (dinero disponible) dificultando los pagos de corto plazo, o sea aquellos menores de 90 días. En esa situación es normal que se aumente el endeudamiento para trasladar al futuro el pago del consumo presente. La nueva realidad de Venezuela es el reflejo de la estrategia desestabilizadora de Estados Unidos para limitar el financiamiento y garantizar el estrangulamiento de la economía. Esta no es más que una modalidad adicional de la guerra económica adelantada por la derecha nacional y los Estados Unidos contra la revolución Bolivariana.

La guerra económica está sustentada en tres estrategias que se han usado contra Venezuela durante los 18 años de la revolución. Estas son:  1) Generar Escasez/Hiperinflación. 2) Sabotaje directo a la infraestructura que genera la renta del petróleo y la fuente eléctrica que necesitan los hogares y la industria, tal como lo informó ampliamente Telesur el 30 de noviembre pasado. 3) El bloqueo financiero internacional (USA- Europa), el cual ha tenido su mayor intensidad en los últimos 6 meses con la oficialización de las medidas por parte del gobierno de Donald Trump en agosto del año pasado

Dependencia y monoexportación

La dependencia del mercado internacional es considerablemente alta, especialmente como mono-exportador de petróleo. Las divisas por petróleo representan el 94.3% de los ingresos del país, de acuerdo con el reporte 2015 del Instituto Nacional de Estadística de Venezuela. Para Colombia la divisa petrolera representa el 36.2% (DIAN 2015), lo cual no es poco para una economía, pero de todos modos es significativamente inferior a la mono-dependencia de Venezuela para financiar importaciones y pagar compromisos internacionales.

Venezuela en los mejores momentos dedicó 70 mil millones de dólares a cubrir las necesidades de consumo y ahora, al finalizar el año 2017, según estimaciones de la CEPAL, las importaciones venezolanas se situaron en 18,5 mil millones de dólares como consecuencia tanto del bloqueo financiero vivido el año anterior,  como por la vertiginosa caída en el precio del petróleo que se presenta desde el año 2014. En 2016 llegó a bajar a 20 dólares el barril, cuando antes de 2014 superaba los 100 dólares. Hoy asistimos a una lenta recuperación de precios que no ha sido suficiente para remontar los bajos ingresos petroleros que se han presentado durante tres años consecutivos.

Esta coyuntura de bajos precios no solo afecta a Venezuela, sino que es compartida con el resto de países latinoamericanos que tienen dependencia del petróleo o de otros minerales y han atravesado problemas de financiación interna en sus economías sin ninguna relación con el tipo de gobierno o proyecto político que se esté desarrollando. El modelo del socialismo siglo XXI impulsado por Hugo Chávez pretendía superar el rentismo petrolero, pero tampoco lo logró; el culpable es el mercado internacional del petróleo que ha estado afectado por la crisis de demanda mundial. También ha sido el resultado, como señalan algunos analistas internacionales entrevistados por los portales RT e Hispantv, de una estrategia de baja artificiosa del precio del petróleo por parte de Estados Unidos y Arabia Saudita para afectar económicamente a Venezuela, Rusia e Irán.

La derecha y su afectación a la economía

Fuera de la escasez de la divisa por lo dicho arriba, el gobierno Bolivariano ha padecido un permanente ataque a la distribución y abastecimiento de bienes de consumo básico de la población, destacándose en todos ellos, las medicinas. Se pueden identificar varias modalidades de ataque: 1) El uso por parte del sector privado de las divisas otorgadas por el gobierno en el mercado especulativo del dólar, cuando han sido destinadas para la compra internacional de insumos productivos o de bienes finales a precios privilegiados. 2) Canales de distribución de productores e importadores que literalmente esconden los bienes de consumo. 3) El contrabando, o bachaqueo como lo llaman en Venezuela, de los bienes producidos o importados, primero concentrándolos, segundo acaparándolos y luego revendiéndolos en un mercado negro de bienes al interior del país o bien usando el comercio fronterizo con Colombia para realizar la inversión especulativa e inducir la escasez interna, que a su vez se traduce en uno de los elementos constitutivos de la hiperinflación.

A las anteriores acciones se ha añadido el sabotaje violento a la industria petrolera y a la industria energética que se incrementó durante el año anterior. Estos sabotajes, sumados al bloqueo en puertos, a las dificultades planeadas para conseguir las materias primas ―de acuerdo con el portal misionverdad.com―, y a los acuerdos con el cartel de la OPEP, son las causas que explican que la producción petrolera cayera por debajo de 2 millones de barriles diarios en un país que, por ejemplo, en el año 2008 superaba la extracción de 3 millones de barriles diarios.

Nuevo frente de guerra

El último frente de guerra abierto es el bloqueo financiero. En una primera fase, este era soterrado, de acuerdo con misionverdad.com, pues encarecía el endeudamiento en el sistema financiero internacional por medio de las calificadoras de riesgo. Luego, abiertamente, los Estados Unidos establecieron sanciones que impiden al Estado y a PDVSA (estatal petrolera) acceder a los mercados financieros internacionales, lo cual afecta la liquidez y el pago de la deuda externa.

El gobierno Bolivariano ha tomado medidas para superar las dificultadas mencionadas y que, a mi modo de entender, son un principio de solución a los efectos de la guerra económica: 1) Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que son la forma de evitar que los subsidios de alimentos lleguen al contrabandista, con el problema que al ser subsidios focalizados pierden el principio democrático de la universalidad. 2) Eliminación, el 30 de enero, de la tasa de cambio protegida en Venezuela, que es la forma de evitar la especulación en el mercado negro con el dólar. 3) Lanzamiento de la criptomoneda PETRO, que sería la forma de solventar el cierre de los mercados financieros y la financiación de los problemas de liquidez causados por el bajo precio del petróleo, con algunos escollos como la aceptación internacional de la nueva moneda como método de pago e intercambio. 4) El intenso lobby venezolano con los restantes países de la OPEP para estabilizar por lo alto los precios del crudo.

Los resultados están en pleno desarrollo.

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