Hidroituango: relato de una hecatombe anunciada

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Foto: corrupciónaldia.com

Por Equipo de redacción El Colectivo

Lo que supuestamente se preveía como la obra energética cumbre del siglo XXI con la generación de 2.4 gigavatios –equivalente al 17% de la energía producida en el país–, y una inversión de US$ 5.500 millones de dólares, se convirtió en la “caldera del diablo”, donde se achicharran tanto los intereses de las comunidades aguas abajo de la presa –Puerto Valdivia, Puerto Antioquia, Cáceres, Tarazá, Caucasia, Nechí y los departamentos de Sucre y Bolívar– como el patrimonio de EPM (Empresas Públicas de Medellín).

Historia para no olvidar

El ingeniero geólogo, José Hilario López, en su libro ‘Tiempos de ingeniería y humanismo’, nos recuerda el origen del actual proyecto Hidroituango: “Todo empezó en el año 1969, cuando el ingeniero José Tejada, por esa época gerente de Integral Ltda., produjo el memorando técnico fundante del proyecto denominado Desarrollo Hidroeléctrico del Cauca Medio, que incluía ocho aprovechamientos entre La Virginia y Tarazá, para mediante presas y embalses escalonados, instalar una capacidad de 10.000 megavatios de energía, equivalentes al 75% del equipamiento eléctrico con que cuenta el país. De estos proyectos, Hidroituango, el de mayor capacidad, es el primero que está a punto de volverse realidad”.

En ese memorando, por supuesto, no había nada que relacionara el daño ecosistémico que se vendría en uno de los últimos bosques secos tropicales con que cuenta el país, tras la implementación de esa brillante idea de ingeniería. Tampoco había previsto que 30 años después, para proceder a hacer efectivo ese megaproyecto, el paramilitarismo haría de las suyas al “limpiar” la zona de “estorbosos” campesinos y mineros que, en toda su vida, habían vivido con el río Cauca (Patrón Mono) como su gran compañero de lucha por la supervivencia.

Instalado el Bloque Mineros de las AUC en 1996 en el área geográfica relacionada con Hidroituango, y desalojada la guerrilla de allí, se perpetraron más de 15 masacres hasta el año 1998, según informe de la fiscal 15 de la Unidad de Justicia y Paz. Luego, hasta el año 2002, la constante fue asesinar campesinos de manera selectiva, lo que se implementó hasta el último mes de mayo de este año con el asesinato de dos activistas de Ríos Vivos. Esta organización denuncia que más de 600 personas desaparecidas quedarán bajo el caudal del río cuando se dé vía libre al embalse.

La fundación del megaproyecto fue toda una orgía de sangre (la masacre del Aro en 1997 fue de las primeras, en la gobernación de Álvaro Uribe). Las tierras aledañas al río Cauca pasaron a manos de particulares, las que después se venderían y convertirían en acciones de la nueva sociedad Promotora de la Hidroeléctrica Pescadero S.A fundada el 31 de diciembre de 1997, en el último día del gobierno de Álvaro Uribe. Actualmente Hidroituango es propiedad del Instituto para el Desarrollo de Antioquia y Gobernación de Antioquia, los cuales tienen el 52.89% de las acciones, Empresas Públicas de Medellín y la Central Hidroeléctrica de Caldas con el 46.47%, y un restante 0.64% está en poder de otros accionistas, entre públicos y privados.

Asuntos económicos preliminares

Para acometer la obra que afecta a 15 municipios, EPM tuvo que endeudarse en mercados internacionales a tasas de interés altas, a sabiendas que pudo haberse endeudado con la Nación, pues el país para entonces contaba con suficientes reservas internacionales. Como un elemento económico importante que afectó a los pobladores se sumó el mal censo de barequeros y el mal o nulo pago de las propiedades de muchos campesinos, indignación que recogería en su seno el Movimiento Ríos Vivos.

Las presiones financieras y las ventas a futuro de energía hicieron que la obra fuera acelerada artificialmente. El proyecto ya había sufrido la llamada de atención de la CREG (Comisión Reguladora de Energía y Gas), que en 2013 le informó a la dirección del proyecto que tenía un retraso de veinte meses, y podría tener multas por incumplimiento en las entregas de energía.

Amenazas latentes del proyecto

La emergencia comenzó el 28 de abril, cuando las caudalosas aguas del río, cargadas de piedras, troncos y desechos, taponaron uno de los túneles de la futura represa. El túnel de descarga intermedia fue sepultado por una avalancha. Previamente habían sido sellados dos túneles construidos para la desviación temporal del río Cauca mientras se construía la represa de 225 metros de altura, a pesar de que en el mismo portal de la hidroeléctrica informaba que estos serían taponados cuando la represa estuviera construida (sabiendo de antemano que se venía un régimen alto de lluvias para la zona). Pero, ante la urgencia de empezar a vender energía, como mínimo con una turbina de 300 MW, tenían que empezar a llenar el embalse sin terminarla y por eso sellaron los túneles con tapones de concreto de hasta 22 metros de espesor.

Los túneles fueron construidos sin blindaje para resistir las altas presiones del agua y sin compuertas, pues el costo del atraso ante las ventas futuras y el apuro eran lo suficientemente grandes como para saltar etapas. El ingeniero geólogo Ramiro Serna asegura que fue un error intentar ganarse un año, y que ese contacto con el agua a alta presión y velocidad ameritaba haber protegido el macizo rocoso de un potencial daño por las nuevas condiciones antrópicas que la técnica le había agregado a la montaña. El contratista había variado la conformación del macizo haciendo sendos túneles que ahora daban paso a una nueva inestabilidad en una zona geográfica marcada por severas fallas geológicas, como la falla de Santa Rita, que se encuentra en la desembocadura del río Ituango, al pie de la represa, y el deslizamiento del Guásimo, el cual no ha sido tomado en cuenta con la importancia que este merece.

Taponado este último túnel construido en el macizo rocoso de la margen derecha para la descarga de las aguas del río Cauca, la dirección de EPM tomó la decisión de llevar las aguas hasta el túnel de la Casa de Máquinas –de 40 m de altura–. Si no hacía esto, el agua podía represarse y derribar la presa mientras no estuvieran terminados de los vertederos, ocasionando una catástrofe sin precedentes aguas abajo. Cuando se inició el peligroso proceso de llenado del embalse hasta la casa de máquinas, el puente Ituango-Pescadero, por donde transitan los vehículos para arribar a Ituango, se inundó y quedó inservible.

El deslizamiento del Guásimo

Este deslizamiento se encuentra localizado cerca de la población de Sabanalarga, sobre la margen izquierda del río Cauca. Sus dimensiones, de acuerdo con un estudio de Integral y la Woodward-Clyde Consultants en la década de 1980, son: 3 km (kilómetros) de longitud (a lo largo de la orilla del río), 1.5 km de ancho y 0.5 km de profundidad, albergando un volumen de 2.250 millones de metros cúbicos, uno de los mayores deslizamientos registrados en la literatura geológica mundial, casi igual al volumen del embalse de Hidroituango, el cual tiene una longitud de 79 km entre el sitio de la presa y la localidad de Liborina.

Según el ingeniero José Hilario López, este deslizamiento generó, por lo menos, tres grandes represamientos del río Cauca, el último de los cuales se produjo un poco antes de la llegada de los españoles a América. En la zona de Tarazá se observan vestigios de las avalanchas creadas por la ruptura de las presas generadas por el deslizamiento.

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Foto: Mesa de Crisis Social Antioquia

Haciendo una proyección al futuro, se puede prever que la represa sufra un proceso de colmatación por sedimentos que el río arrastre a partir de la erosión de un territorio que, puede decirse, todavía está en plena actividad en conjunción con el río. Si a lo anterior se le suma el calentamiento global con su respectivo cambio en el régimen de lluvias, que tiende a aumentar, existe también una alta probabilidad de que, durante un evento sísmico, los terrenos que conforman el deslizamiento se encuentren sobresaturados, por tanto, propensos a su removilización ladera abajo, hasta llegar al embalse. Si esto ocurre podría destruirse el embalse y presentarse una catástrofe aguas abajo. López ha propuesto reiteradamente que la realización de algunas obras que incrementen la resistencia del terreno, lo cual no ha sido atendido por la gerencia del proyecto.

Situación actual y perspectivas

La Contraloría General de la República, en desarrollo de la auditoría a las represas de Ituango, Sogamoso y El Quimbo, entre sus 14 hallazgos denunció que las licencias ambientales “presentan insuficiencias técnicas que permitan la caracterización ambiental en el componente físico y logre un mejor acercamiento a los aspectos de amenazas por procesos volcánicos, morfodinámicos y sísmicos que son garantes de la prevención de desastres”. Entre estas deficiencias está la caracterización de las fallas geotécnicas, que al no ser atendidas por la ANLA, Emgesa y EPM, para la ejecución de los megaproyectos, explican los daños causados a las comunidades y a los ecosistemas por el represamiento del río Cauca, debido a la obstrucción del túnel de desviación de Hidroituango.

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Foto: Mesa de Crisis Social Antioquia

El túnel que se taponó con el deslizamiento, en días posteriores se destaponó y taponó de nuevo, lo que ocasionó un enorme aumento del caudal hasta 6.000 metros cúbicos por segundo, cuando lo normal es 1.200 metros cúbicos por segundo, en tiempo seco. Ello provocó la destrucción o deterioro de puentes peatonales y vehiculares aguas abajo en Briceño, Puerto Valdivia y Tarazá. Asimismo, obligó al gobierno departamental declarara la alerta roja en estos municipios.

La respuesta de la empresa después de haber inundado el túnel de la Casa de Máquinas (un túnel que no estaba diseñado para recibir esos millones de toneladas de agua que seguramente destruyeron decenas de equipos por valor de muchos millones de dólares) fue trabajar arduamente para aumentar la cota superior y terminar los vertederos, ante lo cual se suscitan dudas sobre su calidad; posiblemente habrá un colapso en la presa cuando reciba el caudal del río sin el túnel de la Casa de Máquinas.

Trabajando a marchas forzadas y a sabiendas que las últimas medidas técnicas ya han generado grandes pérdidas patrimoniales a EPM, el día 29 de mayo tuvieron que hacer una nueva evacuación ante otro deslizamiento que cayó encima de la zona del vertedero. EPM alega que las grietas observadas en la montaña son superficiales y que no afectan la estructura rocosa de la montaña, cosa que el gobernador Luis Pérez se atrevió a poner en tela de juicio. El 30 de mayo manifestó que había decretado la calamidad pública y ordenó realizar un estudio a profundidad con expertos en hidráulica, geotecnia, geomorfología, geomecánica de rocas y mecánica de fluidos para establecer el estado del proyecto, incluyendo el riesgo de la montaña, la estabilidad de la presa, el estado de la Casa de Máquinas y la situación de los túneles taponados y obstruidos. Un poco tarde y a destiempo el estudio.

En caso de un rompimiento de la presa, no solo Antioquia sería afectada: La Mojana bolivarense, con sus municipios de San Jacinto del Cauca, Achí, Montecristo, Pinillos y Magangué, seguramente se verían afectados, así como los municipios que irriga el río Cauca en Sucre. Sería pues una tragedia nacional de grandes proporciones y grandes repercusiones sociales y económicas.

El gobernador de Bolívar se queja del hermetismo de EPM y la falta de orientaciones para la población de los otros departamentos. El proyecto está descontrolado y amenaza con venirse abajo.

Entre tanto, y en vista de los más de 15.000 evacuados (ubicados en carpas en las zonas altas de los municipios) y con base en una potencialidad de desplazamiento de hasta 113.000 personas, la gerencia de EPM solicitó a su junta directiva la venta de más de 3 billones de pesos de sus activos para atender la emergencia. ¿Se inicia agazapadamente la privatización a partir de un gran detrimento patrimonial después de unas medidas administrativas desastrosas?

Derrumbe e inundación-kienyke.com
Foto: Derrumbe e inundación / kyenyke.com

Un comentario

  1. Sobre relato de una hecatombe anunciada. Impactante, excelente relato y cronología de una tragedia anunciada. Ese origen con un memorando simple y sin discusión, -dato desconocido-, contiene en el fondo esa mentalidad dañina de emprender obras apoteósicas por encima de las comunidades y de la naturaleza misma, es la mentalidad del dominio y del dominador. De otra forma, la tragedia no es solo la anunciada, es también la tragedia en su trascurso en que van desplazando comunidades, asesinatos, el sufrimiento de barequeros, pescadores y campesinos, hombres y mujeres ante la acción arrasadora, es cataclismo eco sistémico que en este caso conllevaba “el daño a los últimos bosques secos tropicales con que cuenta el país”. Es el ejemplo reflejo de una concepción capitalista, la más grande amenaza a la vida del planeta. No exagero.

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