La lucha por un cupo

Por Betty Ciro

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Foto: Universidad de Antioquia

Por estos días, cuando se acerca el final del año escolar, son muchas las inquietudes de los estudiantes que egresarán de las 39 instituciones educativas públicas del municipio de Bello. Juan, uno de estos jóvenes, tiene puesta su esperanza en el resultado del examen presentado el lunes 24 de septiembre como aspirante a uno de los 3.442 cupos que ofrecerá la sede de Medellín de la Universidad de Antioquia, que tendrán que ser escogidos entre los casi 50.000 que semestre tras semestre luchan por alcanzar uno de estos escasos cupos. Diana, quien también cursa el grado once en otra institución de Bello, se encuentra a la espera de ser seleccionada entre los 2.000 estudiantes que admitirá la Universidad Nacional, sede Medellín, de 8.303 aspirantes que presentaron la prueba de admisión.

Tanto Juan como Diana tienen muy claro que formarse en una de estas dos universidades –que ocupan los primeros puestos entre las mejores del país– sería una gran oportunidad para lograr su sueño, sin embargo, son realistas porque entienden las pocas probabilidades de alcanzar el codiciado cupo. Estos dos jóvenes han soñado, desde que iniciaron su bachillerato, con ser estudiantes de la U. de A. o de la “Nacho”.  Aunque siempre han escuchado que son demasiados los aspirantes y muy reducidos los cupos, llegaron en algunos momentos a creerse el cacareado cuento de educación para todos.

Hoy, cuando estos muchachos viven en carne propia la presión de la culminación del bachillerato, se enfrentan a la incertidumbre: ¿qué posibilidades reales de estudio o empleo les ofrece el municipio de Bello?  Realmente, para la gran mayoría de la población bellanita y, en especial para los jóvenes, el futuro no es muy prometedor. A pesar de ser Bello la segunda ciudad más importante de Antioquia, no cuenta con una universidad pública en donde pudieran los jóvenes hacer realidad sus aspiraciones profesionales. Hace apenas unos meses, muchos jóvenes bachilleres alcanzaron a ilusionarse porque en el Concejo Municipal se aprobó que en los terrenos de los ferrocarriles se construyera un Parque de Artes y Oficios e inclusive se pensaba que se asentara allí una sede de la Universidad de Antioquia. Pero, como “la ambición rompe el saco”, esta decisión fue “patraseada” y las ilusiones de los jóvenes bellanitas de cursar una carrera profesional en la universidad de Antioquia, sede Bello, se esfumó por arte de los administradores de la ciudad.

La universidad pública al borde del colapso

La situación actual de las universidades públicas tiene preocupados a profesores, estudiantes y hasta al Consejo Académico de la Universidad de Antioquia que ve el desfinanciamiento de la universidad pública como un problema estructural que requiere medidas a largo plazo, entre ellas, una reforma estructural al Artículo 86 de la Ley 30 de 1992. Es que este Artículo atenta contra el funcionamiento porque plantea que “las universidades estatales u oficiales recibirán anualmente aportes de los presupuestos nacionales y de las entidades territoriales, que signifiquen siempre un incremento en pesos constantes, tomando como base los presupuestos de rentas y gastos, vigentes a partir de 1993”. Si el presupuesto se está fijando con base en el año 1993, nos podemos imaginar en cuánto está el déficit.

Para Juan y Diana esta es una noticia bastante dolorosa, aunque no ajena a ellos, pues les ha tocado vivir en carne propia la falta de presupuesto para sus colegios, materializada en la carencia de materiales didácticos, la imposibilidad de hacer prácticas de laboratorio, la pobre infraestructura en materia de espacios para el deporte y la recreación, y la falta de una biblioteca decente. Lo estos dos jóvenes están corroborando con estas noticias es que la educación pública no es una prioridad para este Estado; la educación no cuenta dentro de los derechos que deberían estar garantizados para el pueblo.

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Ilustración tomada de: http://www.topforo.com

Las opciones que quedan en Bello

Después de realizar un repaso juicioso de las oportunidades que les quedan a Juan y a Diana, de no alcanzar ese esquivo cupo en la U. de A. o en la Nacho, ven con preocupación que las dos universidades privadas que tienen sede en Bello, San Buenaventura y Uniminuto, no son para ellos porque su exiguo presupuesto familiar no alcanza para pagar un semestre allí; también está la Institución Universitaria Politécnico Marco Fidel Suárez, pero igual es privado y no tienen cómo pagar el semestre. La opción que les resta son las técnicas, pero ¿dónde quedan sus aspiraciones de ser profesionales y no solo técnicos o tecnólogos?

Estos dos inquietos jóvenes de Bello han realizado algunas investigaciones y comparaciones que les dejan interrogantes como los siguientes: ¿Por qué, si Bello es una ciudad que está por encima de varias capitales de departamento en importancia y en población, no ha logrado concretar la sede de una universidad pública? ¿Qué pasa con el presupuesto de educación en Bello que no se refleja en el sostenimiento de las plantas físicas de la mayoría de los colegios y escuelas del municipio que no han tenido ninguna intervención en 20 o más años? ¿Qué será de todos los jóvenes que culminan su bachillerato y no pueden ingresar a la educación superior, pero tampoco pueden acceder a un empleo? ¿Serán estos jóvenes caldo de cultivo para ser cooptados por organizaciones delincuenciales?

No dejarse vencer

Como “la constancia vence lo que la dicha no alcanza”, tanto Juan como Diana están decididos a iniciar, junto a otros muchachos como ellos, llenos de sueños y de vitalidad, la presión ante la administración de Bello hasta lograr que el presupuesto para educación realmente sea suficiente y se invierta en el mejoramiento de las condiciones materiales de la educación, para que por fin se logre el tan anhelado sueño de la universidad de Antioquia en Bello. Y se pueda llegar a que al menos la mayoría de los egresados de once de los colegios públicos ingresen a la universidad para así cambiar la realidad actual de que solo 1, 2, 4 o 5 estudiantes de cada colegio aspiren e ingresen a una carrera.

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