Memoria femenina

Luego de que las mujeres obtuvieron el derecho al voto en 1954, se evidenció desde la normatividad colombiana una necesidad por su participación en el campo político; desde la Constitución de 1991, sin embargo, la participación de la mujer se ha desarrollado con más fuerza desde las luchas populares y los colectivos, donde empezaron a fomentar y generar estrategias alternativas de cambio, desde lo local y cercano, impactando así lo social con una mirada diferente, una lucha innovadora, una unión femenina.

Foto: Cortesía del colectivo “Memoria Femenina”

Por Yeidy Tatiana Guisao Macías

Pese a esto, nos encontramos todavía con una dificultad ideológica y cultural, pues, aunque se ha visto un aumento histórico en la participación de las mujeres, esta ha sido constantemente invisibilizada por una cultura patriarcal que rechaza las nuevas propuestas de lo femenino, por lo que se hace indispensable devolver la palabra y enfocar la mirada en colectivos de mujeres que desde su memoria histórica participan en los escenarios populares y comunitarios para visibilizarse de una forma digna en escenarios de participación ciudadana.

De allí que Memoria Femenina, colectivo de mujeres en el municipio de Marinilla-Antioquia, se vuelve un referente de los colectivos de mujeres que buscan su lugar abriendo escenarios de participación en los escenarios políticos. Laura, una de las líderes de este colectivo, comenta que este nació como una toma cultural a un espacio público el 8 de marzo de 2013. “El objetivo era exponer la historia de mujeres que ha sido ocultadas y silenciada y así poder reconocer que nosotras, por el modo como hemos sido constituidas históricamente tenemos formas particulares de recordar, de callar y de participar en los escenarios políticos”. Y en esta participación es importante, según Laura, la memoria colectiva de las mujeres.

A raíz de este objetivo claro, el colectivo genera actividades con mujeres para incursionar en los escenarios políticos, aunque Laura clarifica que: “Como colectiva consideramos que el hecho de juntarnos para compartir, para estudiar, para planear y ejecutar diversas actividades, ya es un acto político y también participativo”, sin embargo estas reuniones sí apuntan a otro tipo de actividades más desde la visibilización publica del colectivo y de quienes lo componen; un ejemplo puntual es la participación del colectivo en una sección especial del Concejo, en el cual se mostró la situación preocupante de las mujeres en el Oriente Antioqueño, evento que según Laura, “coincidía con el tiempo de aprobación del acuerdo municipal para la política pública de mujeres en Marinilla, lo cual nos puso en la tarea de aprovechar el momento, para hacer presión, para la efectiva aprobación de esta”.

Y es que la forma de hacer memoria en las mujeres es diferente, porque el acto de recordar es en sí un acto revolucionario, pues la historia y específicamente la de las mujeres, está plagada de violaciones a sus derechos, de minimización de su sabiduría y de relegación a roles meramente privados, por ello a la hora de hacer memoria, se hace también denuncia de esto y se trabaja en colectivo para cambiar no solo el concepto de ser mujer, sino de sus funciones fundamentales en la construcción de sociedad.

Para fortalecer esto, no solo desde la agenda política y los escenarios gubernamentales, sino también desde lo popular, se le apuesta a la sensibilización con enfoque de género, lo que en palabras de Laura han denominado “tomas culturales”, que se han vigorizado últimamente. Un ejemplo de esto es el cine-foro El Cine se Viste de Lila, en el que, “por medio del arte, queremos inquietar a los espectadores a propósito de los roles inequitativos que se reproducen día a día en nuestra sociedad”. Estos roles se reproducen a la hora de hablar sobre derechos políticos de las mujeres colombianas y a raíz de ello se relega nuevamente a la mujer a un campo privado, pues en palabras de Laura, “es aquí donde encontramos que nuestras vivencias privadas no son únicas, ni individuales, son sistemáticas y en esa medida hay una gran necesidad de transformarlas, y al mismo tiempo nos dan herramientas para llevar análisis a un público mixto”, es decir, en lo comunitario, lo popular y, por supuesto, en los escenarios institucionales.

En la actualidad, el colectivo enfatiza en la necesidad de visibilizar a aquellas mujeres y procesos que buscan incidir en los escenarios de participación política. Como grupo de mujeres hoy están promoviendo asambleas y espacios diagnósticos participativos, donde puedan realizar reflexiones en cuanto a la coyuntura del país y la incidencia de los colectivos populares, pues como Laura trae a colación: “las mujeres no somos un sector insignificante de la sociedad, a nivel nacional, somos alrededor del 52% de la población y a nivel municipal casi el 48%, por esto creemos que es muy importante, la participación de las mujeres”. Pero tienen claro que, si está bien la incidencia de los colectivos de mujeres, las políticas públicas pasan también por su incorporación a escenarios institucionales, en primer lugar, tienen que fundamentarse en una construcción de base con las mujeres en su cotidianidad y en una relación dialógica con lo masculino para la construcción de un país y una sociedad realmente plurales, diversos e incluyentes.

Al hacer alusión al nombre del colectivo Memoria femenina, es necesario hacer memoria a toda la participación política de las mujeres en Colombia y Marinilla. En general, afirma Laura, de las luchas de las mujeres se sabe poco; escasamente conocemos a Policarpa, María Cano, Betsabé Espinal, y en Marinilla, a Simona Duque. Y es que la sociedad patriarcal apela sistemáticamente al acallamiento de las mujeres cuando deciden levantar su voz y participar; por eso es necesario, concluye Laura, “tener en cuenta la historia de las mujeres, y los retos que tenemos para conseguir la paridad en los escenarios de participación política”, también dentro de las organizaciones sociales y populares.

“Como colectiva –insiste Laura– se hace resistencia a las políticas no solamente patriarcales sino capitalistas y neoliberales, porque identificamos que estas formas de organización y relacionamiento social se necesitan la una a la otra: el capitalismo no existe sin explotación de las mujeres, no reconoce económicamente el trabajo doméstico, y el patriarcado tampoco se mantendría (hoy) sin ese capitalismo que sostiene las relaciones desiguales e inequitativas entre géneros”.

La invitación entonces es a conmemorar el día internacional de la mujer, visibilizando y acompañando a las mujeres y su impacto en la política colombiana, no solo desde la normatividad y su aspecto históricamente privado, sino desde las calles, los colectivos y las luchas populares.

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