Acuerdos incumplidos: golpes contra la paz

Foto: Fundación paz y Reconciliación

Por Rubén Darío Zapata

A principios de abril el Instituto Kroc, única institución autorizada para hacer seguimiento a la implementación de los acuerdos de paz en Colombia, publicó su tercer informe al respecto. Según el Instituto, hasta hoy solo se ha implementado completamente el 23% de los acuerdos; el 34% está en una fase mínima y el resto ni siquiera ha empezado a implementarse. Henry Acosta, un empresario que participó como facilitador en el acercamiento entre el Estado y las Farc desde 2002, cuando era presidente Álvaro Uribe, y que ahora continúa apoyando los procesos de reincorporación de los excombatientes, considera que el instituto es incluso benevolente con las cifras. Hablamos con él para conocer mejor su punto de vista.

¿A su juicio cómo avanza la implementación?

Completamente se han cumplido algunos aspectos formales: la firma del acuerdo y la dejación de las armas. Se formó el partido político Farc, y se asignaron las cinco curules del Senado y las cinco de la Cámara; pero no se aprobaron las 16 circunscripciones electorales especiales. En lo que tiene que ver con las garantías jurídicas y políticas, por ejemplo, ya usted puede ver lo que está pasando con la JEP, cuyo tejemaneje no le ofrece garantías a ninguno. Y en términos de seguridad física la cosa está peor, ahí están las cifras de líderes sociales y excombatientes asesinados, una práctica que se convirtió en pan de cada día. Y en lo que tiene que ver con el tema agrícola no se ha avanzado nada.

¿Cómo va el desarrollo de los proyectos productivos?

La idea era que estos guerreros dejaban las armas para hacer política y a cambio cada excombatiente iba a recibir, para la reincorporación, lo siguiente: los dos primeros años el 90% del salario mínimo, mientras los proyectos comenzaban a producir. También recibían, por una sola vez, 2 millones de pesos para que cambiaran su vestimenta militar por prendas civiles. Y, además, también por una sola vez, 8 millones de pesos para proyectos productivos. La gran mayoría de desmovilizados está recibiendo el 90% del salario mínimo. Muchos recibieron los dos millones de pesos para el cambio de vestimenta. Y los 8 millones de pesos solamente los recibieron quienes quedaron incluidos en los proyectos productivos que fueron aprobados entonces por el gobierno, entre 150 y 200 excombatientes, de un total de 13.616 que dejaron las armas.

Algunos se han quedado en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación- ETCR con el 90% del salario mínimo que reciben. Porque 700 mil pesos para una persona pueden ser poco, pero si se juntan cincuenta pueden hacer algo. Otros han destinado la mitad de los dos millones de pesos que recibieron para cambiar de vestimenta a proyectos colectivos de producción. Pero por parte del gobierno no ha habido más apoyo para este tema.

Por otra parte, en la política de apoyo de la Unión Europea, usted no puede presentar proyectos para la reincorporación de combatientes; solo para desarrollo rural integrado de poblaciones campesinas, negras o indígenas. Si dentro del grupo beneficiario del proyecto hay algunos excombatientes, pues bienvenidos, pero no son proyectos específicos para ellos. Y en Estados Unidos y Canadá menos, porque estos gobiernos no apoyan nada del proceso. Todavía consideran a los excombatientes terroristas y los solicitan en extradición.

¿Cómo viven los excombatientes en las ETCR?

Pues ya sabe usted que están siendo asesinados y la situación de seguridad es bastante complicada y dramática. Además, no existe ninguna política de este gobierno para garantizarles a los excombatientes la seguridad, ni la había ya en los años finales del gobierno de Santos. Y no es solo el problema de la seguridad física, pues lo que acontece con Santrich los tiene muy preocupados; la gente dice que si a él lo extraditan ninguno de ellos podrá estar tranquilo, porque lo que se evidencia es la falta de seguridad y de garantías jurídicas. Entonces lo que ahora preocupa a la gente, incluso más allá de la política, es su subsistencia y la satisfacción de sus necesidades más vitales. Las preguntas que generalmente le hacen a uno son: ¿Señor, usted cree que nos van a meter presos? ¿Nos van a matar? ¿De qué vamos a vivir?

Por eso yo le decía en su momento al presidente Santos: presidente, no es un problema de lo que ustedes llaman grupos disidentes, que los hay. Pero otros muchos, la mayoría, no son necesariamente disidentes, son grupos de sobrevivencia, porque como usted no los reincorporó, entonces ellos tienen que salir a ganarse la vida con lo que saben hacer: extorsionar, secuestrar, cobrar impuesto al que produce oro, al que produce coca, al ganadero, etc.

En ese mismo sentido, hace unos dos años y medio escuché a Romaña que le decía a Jean Arnaud, en ese momento jefe de la Misión de Naciones Unidas para la dejación de armas: Señor Arnaud, si no reincorporamos dignamente, social y económicamente, a los casi 14 mil excombatientes de las FARC, vamos a pasar de tener 80 frentes como los que tenía las FARC EP con mando único a tener 400 0 500 bandolas sin mando único, y ese día vamos a maldecir el momento en que se firmó el acuerdo de paz.

¿Cuál es en este momento el estado de ánimo de los excombatientes?

El problema de seguridad y la amenaza de judicialización ha creado mucho temor en ellos. Sin embargo, muchos siguen con la esperanza de que esto se cumpla. Porque ya no están solos. Muchos están con su familia, esposas, hijos, padres, etc. Ya no es una cosa de que yo no creo en esto y me quiero volver para el monte. Ya tienen una vida familiar y, de hecho, muchos de ellos no se quedaron ahí en las ETCR, sino que se fueron a buscar la familia. De casi 14 mil excombatientes habrá entre unos 3 mil y 4 mil en las ETCR esperando que los reincorporen colectivamente. Los otros ya se fueron a continuar con su vida, a ganarse la papa incluso en algunas bandas.

¿Qué voluntad ve usted en el actual gobierno para sacar adelante los acuerdos?

Sí hay voluntad política, pero para no sacarlos adelante. El problema no es que no se pueda o que no haya plata. Usted oye recurrentemente que el gobierno destinó tantos recursos para apoyar a los migrantes venezolanos; entonces sí hay plata, pero no para implementar los acuerdos y reincorporar a los excombatientes a la vida civil.

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