Apoyo cínico a los crímenes de Israel

La última infamia de la ministra de Relaciones (Aberraciones) Exteriores

Por Renán Vega Cantor

Israel “defendiéndose” en Gaza, con la masacre de niños, foto: dpa / europa press / naaman omar

Renunció Claudia Blum a su cargo de ministra de Relaciones (o mejor Aberraciones) Exteriores. Su dimisión ocurre luego de que se diera a conocer un video, narrado en inglés, en el que se afirma que las protestas de Colombia “son impulsadas por grupos violentos y políticos de izquierda cuyo objetivo es tomarse el país”. En ese video se acusa, con nombre propio, al senador Gustavo Petro y a Nicolás Maduro, de organizar y financiar a grupos “narcoterroristas” para ejecutar “ataques terroristas urbanos”. Estos señalamientos apuntan a justificar el uso de la brutal represión del régimen, aduciendo que en forma legítima enfrenta a los vándalos, como denomina a quienes osan protestar.

El video, propagandístico y mentiroso, se grabó ‒por supuesto despilfarrando una gran cantidad de dinero del erario‒ con la finalidad de presentarlo en varios países de la Unión Europea, a donde Claudia Blum había previsto viajar, y en los cuales se están preguntando por los crímenes estatales que suceden en Colombia. Ahí no paran los delitos de la canciller ‒mentir y hacer apología del terrorismo de Estado‒, porque, además, el video fue difundido entre los empleados y directivos de la compañía Tecnoquímicos, que preside el marido de Claudia Blum, Francisco José Barbier, lo cual significa un manejo clientelista de intereses, en el que se mezclan los de su cargo como empleada pública con los de una empresa privada de uno de sus familiares. Nada raro en términos de la corrupción del régimen asesino de Iván Duque.

Esta torpeza diplomática no fue ninguna excepción, sino una muestra del manejo de las relaciones exteriores durante el régimen del subpresidente, que se arrastra de manera incondicional ante los Estados Unidos, sin importar quién esté en la presidencia de ese país imperialista. Como títere incondicional, el Ministerio de Relaciones Exteriores se ha encargado de que Colombia sea reconocido como el Estado canalla que es, como se comprueba por su política injerencista en los asuntos de otros países. Con respecto a Venezuela, por ejemplo, es evidente la participación en agresiones, saboteos, atentados y en acoger con los brazos abiertos a criminales de la talla del guarimbero Leopoldo López. Con respecto a Cuba, al régimen de Duque le corresponde el dudoso mérito de desconocer los protocolos firmados entre el Estado colombiano y el Estado cubano en las negociaciones con el ELN y propiciar que el gobierno de Estados Unidos incluyera nuevamente a Cuba en la lista de “estados terroristas”, un pretexto para mantener y apretar el criminal bloqueo que soporta el pueblo de la isla caribeña.

Claudia Blum fue copartícipe en este tipo de torpezas diplomáticas, pero antes de dejar su cargo incurrió en otra: el apoyo al genocidio que el Estado sionista de Israel lleva a cabo de manera cobarde e impune en la Franja de Gaza, donde masacra a los palestinos, entre ellos decenas de niños. En una comunicación difundida por Twitter, porque al parecer Claudia Blum no tiene capacidad de redactar más de 180 caracteres, se dice una barbaridad que cabe en los anales de la infamia: “En nombre del Gobierno Nacional, la Cancillería condena el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza contra el territorio del Estado de Israel. Colombia expresa su honda preocupación por los actos terroristas y ataques contra Israel y expresa su solidaridad con las víctimas de estas acciones“.

Alguien podría decir que sostener el pretendido “derecho a la defensa de Israel” es una postura original del régimen de Iván Duque y su ministra de Relaciones Exteriores, pero ni siquiera en la pésima redacción hay originalidad. Es la repetición pura y simple del estribillo que Estados Unidos, protector principal de los asesinos del Estado de Israel, les dio la orden de recitar a todos sus lacayos. Las cancillerías de los países de gran parte de América Latina y de Europa, junto a falsimedia mundial y local, replican el mismo lenguaje que se reduce a una fórmula maniquea y mentirosa, emitida por la propia boca del “bonachón” sanguinario Joe Biden: Israel tiene derecho a defenderse (sic). ¡Algo así como decir que el inofensivo león tiene el derecho a defenderse de la brutal agresión de la despiadada gacela!

¿Y cuál es el supuesto derecho a la defensa que tendría el Estado de Israel? Pues hablamos de un poder colonial que lleva más de 70 años robándole las tierras a los palestinos, a quienes expulsa de su suelo y convierte en prisioneros de la cárcel a cielo abierto más grande del mundo (como es hoy Gaza), a los que mata, tortura, masacra todos los días, a nombre de una pretendida superioridad racial y que se sustenta en la rentable industria del Holocausto. Sí, con ese pretexto, el Estado de Israel actúa como los nazis del Oriente Medio contra los palestinos y con las manos libres por la impunidad y el apoyo de esa red mundial de criminales que se autodenomina “Comunidad Internacional”, ejerce un nuevo derecho que se atribuye para sí mismo: el del genocidio del pueblo palestino. Ese genocidio se perpetra en Gaza, un campo de concentración a cielo abierto de 360 kilómetros cuadrados, donde se hacinan dos millones de habitantes. Y los prisioneros de ese campo de concentración son bombardeados en forma miserable por los aviones de guerra de Israel y por las naves que se encuentran en la costa, con obuses y cañonazos.

Y cuando este pueblo, con dignidad, decoro y desesperación, trata de defenderse con los pocos instrumentos que tienen, inmediatamente sobre ellos se descarga la fuerza asesina de Israel con bombardeos indiscriminados, actos criminales absolutamente desproporcionados, derribamiento de edificios so pretexto de que allí se albergan terroristas, destrucción de escuelas, hospitales, acueductos, universidades, bibliotecas… En cada uno de esos ataques quedan centenares y a veces miles de muertos, gran parte de ellos niños.

Ese es el pretendido derecho a la defensa de Israel, que es legitimado por gran parte del mundo, entre ellos por el régimen asesino de Iván Duque, cuyas manos, y las de sus funcionarios, están untadas de la sangre que riega Israel en tierras palestinas, entre ellas las de los niños, y con la de los jóvenes que se masacran en Colombia. Para justificar esos asesinatos se argumenta que Israel tiene derecho a defenderse. Eso es lo mismo que decían los nazis en Europa, cuando los presos de los campos de concentración se rebelaban y eran aplastados brutalmente, práctica nazi que replica Israel al pie de la letra y que de Israel copian sus aventajados alumnos del Estado colombiano.

Ahora la identificación con los crímenes sionistas adquiere un nuevo sentido, porque ese supuesto derecho a la defensa es el mismo que esgrime internamente el títere Iván Duque y el individuo que ejerce el verdadero poder detrás del trono, el expresidiario y matarife mayor que da las órdenes desde su feudo del Ubérrimo, para masacrar a jóvenes y niños en Colombia. En últimas, el Estado y las clases dominantes en Colombia son el Israel de Sudamérica y los colombianos humildes y de a pie somos los palestinos de este lado del mundo.

Las bombas “defensivas” que Israel utiliza contra los palestinos, cada una de las cuales mata a decenas de personas y destruye todo lo que encuentre a su paso. Fuente: spanish.peopledaily.com.cn

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