¿Cómo entender la salud y la enfermedad?

“Ejercitarse respecto a las enfermedades en dos cosas, ayudar y ante todo no hacer daño”.

Hipócrates (460-375 a.C)

Libro I

Epidemias

Por Félix Orlando Giraldo Giraldo

Dibujo: Victor Camilo Cuartas

La salud es la mayor y mejor riqueza para un ser humano, lo afirma la sabiduría popular, tan despreciada y cuestionada por la ciencia y la llamada medicina occidental.

Se pregunta uno: ¿cómo era la medicina en tiempos pasados? (recientes o remotos). Se buscaría e investigaría cómo entendían las civilizaciones antiguas (china, india, árabe, persa, indígena, negra) los conceptos de salud, enfermedad, sanación, prevención, métodos empleados para la curación. Es decir, una concepción mítica, religiosa, filosófica, cultural y científica, que pone como centro de atención a un individuo, o mejor a una comunidad, a una sociedad determinada.

Y ese gran acumulado ha sido transmitido a lo largo de la historia de diferentes maneras: en pinturas rupestres en las sociedades más antiguas en las que no existía aún el lenguaje; luego por la oralidad y, finalmente, por la escritura, hasta llegar a la época actual con los medios más sofisticados gracias a la ciencia y a la tecnología.

En ese viaje de luces y sombras, de logros y fracasos, la enfermedad ha sido vista y tratada de múltiples y variadas maneras. Es necesario, útil y valioso, conocer, estudiar, cotejar y aprender de tales concepciones y prácticas y conocimientos originados y creados en distintas épocas de la historia y evolución humanas.

Iniciemos en forma sintética la gran influencia de la medicina griega, con su máximo representante: Hipócrates de Cos, nacido en la isla de Cos (460 a.C-370 a.C). Él logró separar la medicina de la religión y la teurgia (práctica mágica religiosa) y estableció el pensamiento científico y la medicina como ciencia.

“En la antigüedad la medicina de la Grecia clásica superó a la medicina de otras naciones y de todas las épocas anteriores al iniciar la investigación de las causas reales de la salud y la enfermedad, con la cual estableció las bases para formular racionalmente el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento”. Esto es lo que nos cuenta José Félix Patiño, en su trabajo sobre El trauma en el Corpus Hippocraticum.

Hipócrates, en su tratado Epidemias, dice: “El arte consta de tres elementos, la enfermedad, el enfermo y el médico. El médico es el servidor del arte (la medicina). Es preciso que el enfermo oponga resistencia a la enfermedad junto con el médico”.

Los escritos de Hipócrates se conservan en su Colección Hipocrática, Tratados Hipocŕaticos o Corpus Hippocraticum, constituido por 53 tratados en 72 libros. Están escritos en dialecto jónico, y su gran diversidad ha llevado a pensar que se trata de una síntesis de la llamada Escuela Hipocrática, más que del trabajo de un solo individuo.

“El Corpus Hippocraticum, en 72 textos, cubre una vasta temática: la profesión y el médico, fisiología y patología, trauma, cirugía, dialéctica y ginecología; rechaza y deja a un lado las creencias de la medicina mágica y mítica y preconiza la observación del paciente para convertir la medicina en ciencia sistemática”. Así lo comenta Leonardo Katz Bercovitz en La medicina en tiempos de Hipócrates.

Son muy minuciosos y exactos los escritos del Corpus llamados “Tratados Quirúrgicos”. Los tres tratados más conocidos son: Sobre las fracturas, Sobre las heridas de cabeza y Sobre las articulaciones. En el libro Sobre las heridas de cabeza, dedica especial atención a la trepanación. Dice, por ejemplo: “Si el cráneo está contuso o tiene una fisura, hay que trepanar de una vez; sin embargo, una fractura abierta con depresión no requiere trepanación normalmente y es menos peligrosa; por decirlo en una palabra: a un cráneo lesionado debería hacérsele un agujero si no lo tiene ya hecho”.

Sobre las fracturas, Sobre las luxaciones y Los instrumentos de reducción, son excelentes y reflejan toda la sabiduría y admirable técnica hipocrática.

El tratado Sobre las fracturas hace una discusión sobre cómo el médico frente a luxaciones y fracturas debe hacer las extensiones lo más derechas posible, refiriéndose a la posición que dan al brazo en el vendaje, y menciona los huesos y las articulaciones con gran precisión anatómica. Luego clasifica las fracturas en Simples y Complejas y detalla el tratamiento para cada una de ellas. Es sorprendente cómo explica los fenómenos de hinchazón distal si la compresión es excesiva y explica también los síntomas que se deben tener en cuenta para determinar que se ha vendado en la medida justa.

El tratado Sobre las articulaciones es muy claro sobre los diferentes tipos de luxaciones. Se refiere también a las fracturas de la clavícula, las luxaciones del codo, de la mano, de los dedos, de la mandíbula, las fracturas de nariz, de la columna vertebral, las escoliosis y cifosis, la rotura de las costillas; las diversas formas de luxaciones de las caderas, incluyendo las congénitas.

Estos Tratados Quirúrgicos constituyen el verdadero origen de la cirugía científica del trauma. Hipócrates es el Padrede la Medicina, pero, principalmente, el Padrede la cirugía del trauma.

Es famoso el Juramento hipocrático con puntos fundamentales como:

  1. Respeto a los maestros, compañeros y discípulos.
  2. Abstención de toda maldad o daño.
  3. No administrar fármacos mortales, aunque se lo pidan.
  4. Practicar su arte en forma sana y pura, manteniendo el secreto profesional.
  5. No seducir a las mujeres ni a los niños.
  6. Jurar cumplir con todos estos preceptos sin caer en falsedades.

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