Cuba: Las vacunas de la dignidad

Por Jorge Álvarez

El pasado 27 de mayo, RT noticias presentó una nota periodística sobre el caso de Roberto, un niño a quien, a pocos días de su nacimiento, se le diagnosticó con retinoblastoma (tipo de cáncer ocular), pero fue imposible proceder con el tratamiento, pues los medicamentos y equipo técnico requeridos para ello estaban bloqueados por el gobierno norteamericano. Al niño, la sanidad pública cubana le salvó la vida, pero el bloqueo le arrebató uno de sus ojos.

La pandemia de Covid-19 ha profundizado la pobreza de vastas capas de la población mundial, lo que obligó a gobiernos, comunidad científica y farmacéuticas a acelerar procesos de investigación para la producción de vacunas y contrarrestar los efectos fatales provocados por la misma; contradictoriamente, los recientes datos ofrecidos por revistas internacionales dan cuenta de que, por la misma situación, algunos capitalistas aumentaron sus grandes fortunas.

Mientras que para algunos la producción de la vacuna representa abismales ganancias, para la mayoría representa caos, malestar, injustica y desigualdad social. Pero también existen aquellos a quienes dicho momento les representa la oportunidad para desplegar toda su iniciativa y compromiso con la sociedad, con la solidaridad humana. Es el caso de Cuba, pequeño país antillano, pero gigante en solidaridad y humanismo. Allí, desde la década de 1980, se ha desarrollado una industria farmacéutica para la vida, no para el negocio. Esta misma industria ha producido vacunas de diverso tipo, pero en las circunstancias actuales de pandemia redobló sus esfuerzos y logró dar a luz 5 vacunas para atender y prevenir las afecciones causadas por este virus: Soberanas 1 y 2, Plus, Mambisa y Abdalá.

Contexto de la situación actual de la vacunación en Cuba

Les invito a salirnos por un momento del análisis macro y a que nos pongamos en la piel de alguien que, como nosotros, quisiera ser vacunado para disminuir el riesgo de contagio. La respuesta de los encargados del procedimiento podría ser que, aunque tienen el biológico, les es imposible vacunarlo pues, no cuentan con jeringas para ello, lo cual es frustrante. Claro que en Cuba tienen jeringas, pero no suficientes y se agotan con rapidez. La dificultad para conseguirlas en el mercado internacional se agrava debido al bloqueo genocida impuesto por Estados Unidos desde hace 60 años.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos es un país con un alto grado de desarrollo, en especial en lo referente a la tecnología biomédica. Son muchos los países que se nutren de esta tecnología, siempre a altos costos de importación.

Para Cuba es más difícil la situación, pues además de que Estados Unidos no le vende sus productos, ni aun a altos precios, también impide a otras naciones cualquier tipo de negociaciones con la Isla, so pena de fuertes sanciones. Las pérdidas en dinero son incalculables, pero el sufrimiento provocado para la población es criminal.

A pesar del bloqueo, Cuba ha construido durante 6 décadas una medicina alternativa, humana y cuyo eje principal es la prevención. Es en este marco que ha adquirido suficiente experiencia en la producción de vacunas, tal es así, que produce 8 de las 12 que usa para sus programas de vacunación, lo que le permite, además, exportar una gran cantidad de ellas.

En abril de 2020, en alianza con actores públicos y privados, la OMS y el capital privado constituyeron el ACT-A (Acelerador para el Acceso de Herramientas contra la Covid-19), para ayudar en el desarrollo, producción y acceso a diagnóstico, terapias y vacunas contra la Covid-19. Una de sus iniciativas es la creación del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (COVAX, por sus siglas en inglés), para la distribución equitativa de la misma a nivel mundial. Todo el proyecto está dirigido por GAVI (Alianza para la Vacunación) que es una asociación mundial entre el sector público y el privado.

De acuerdo con un artículo publicado en La República el pasado 6 de enero, “los gobiernos, según datos de Airfinity (empresa de análisis e información científica), han invertido un total de US$8.600 millones en la producción de las dosis; las organizaciones sin fines de lucro unos US$1.900 millones; y, por último, las empresas han ofrecido US$3.400 millones, recursos obtenidos de la financiación extranjera”.

No hay una cifra consolidada aun que permita indicar con precisión cuánto ha sido la inversión global para la producción de las vacunas. Según el Dr. Germán Velásquez, ex director del Programa de Medicamentos de la OMS, en declaraciones dadas a la W Radio, aproximadamente el 80% de los fondos destinados para la producción de las vacunas contra el Covid-19 son dineros públicos, bien sea como aportes directos o a través de la precompra de los biológicos. Este dato es de suma importancia, pues indica que gran parte de las ganancias multimillonarias de las farmacéuticas se logran a costa de inversiones públicas.

Frente al tema de la distribución a través del mecanismo COVAX, en artículo publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el 28 de mayo de 2021, se lee: “En esta primera ronda de asignación de vacunas, todos los países participantes en COVAX recibirán dosis para vacunar a entre el 2,2 y el 2,6% de su población”. Esto indica que solo 182 millones de personas en el mundo recibirían por ahora la primera dosis de la vacuna. La distribución de los biológicos a través de este sistema ha presentado graves y múltiples problemas. La producción de vacunas está lenta y la distribución, paquidérmica.

Cuba solidaria, requiere solidaridad

La escasez de divisas, producto de la fuerte caída del turismo y el endurecimiento del bloqueo, habrían ocasionado muchos problemas para lograr vacunar a su población. De acuerdo con lo anterior, la decisión tomada por Cuba de producir sus vacunas fue acertada. Es por ello que Cuba decidió producir cinco vacunas contra la Covid19, garantizando así su autonomía y soberanía, además de evitar incumplimientos por parte de las farmacéuticas, pues ya es un hecho que las naciones más pobres del mundo ven distante el momento de lograr la inmunidad de rebaño.

Estados Unidos, además de bloquear insumos para Cuba, también impide la exportación de insumos para la producción de vacunas hacia otros países, bajo la figura de la Ley de Producción de Defensa, la cual data de la década de 1950, durante la Guerra de Corea.

Cuba, su gobierno, su revolución, sus científicos, garantizan la producción necesaria de vacunas suficientes para inmunizar a su población antes de finalizar el año 2021; fueron los últimos en empezar, serán los primeros en finalizar. Dicha producción, calculada inicialmente en 100 millones de dosis para este año, no sólo será destinada para inocular a todos los isleños, también está definido ofrecerla a países pobres que la requieran. Los turistas que visiten la isla durante los próximos meses están incluidos entre quienes recibirían dicha dosis de forma gratuita. El bloqueo les dificulta conseguir los insumos necesarios, aun así, lo están logrando.

La producción completa de las dosis planificadas está garantizada, mas no así los insumos para su aplicación; las jeringas están escaseando, es por ello que desde abril se dio inicio a una campaña internacional para conseguir jeringas y enviarlas a Cuba. Si tu lees este artículo y tienes forma de colaborar, te invitamos a sumarte a dicha campaña.

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