Por Betty Ciro

Gobernar de espaldas a la realidad es una característica del sistema que predomina actualmente en el mundo. En este caso, solo nos referiremos a una ínfima muestra de la gran cantidad que forma nuestro espectro.
Quien por casualidad haya circulado por algunos barrios del municipio de Bello en los últimos cuatro años: El Carmelo, Avenidas, Barrio Nuevo, muy seguramente habrá observado cómo los espacios destinados para la construcción, remodelación o ampliación de los colegios Carlos Pérez Mejía, Liceo Antioqueño Sede Avenidas y Atanasio Girardot, o no se han iniciado y la maleza es la única que habita los terrenos o existe un inicio de la obra, pero sin avances significativos.
Exactamente esto último es lo que ocurre en la que otrora fuera la Escuela “Preciosa Sangre”, posteriormente la Sección Primaria del Fernando Vélez y hoy destinado a la construcción de una de las sedes de la Institución Educativa Carlos Pérez Mejía, la cual funcionó, desde su creación en el año 1980, en la misma sede del liceo Fernando Vélez.
A inicios de 2017 salieron profesores y estudiantes de su antigua sede hacia la que sería, de ahí en adelante, el albergue del bachillerato y de la nocturna, con la promesa de construcción de una nueva planta física que permitiera la implementación de la jornada única. Así lo recuerdan integrantes del Consejo Directivo del año 2016 cuando fueron reunidos con delegados del Ministerio de Educación, quienes les aseguraron que muy pronto podrían contar con una infraestructura adecuada para la implementación de este “sueño” del Ministerio que ha sido bandera del gobierno, desde la promulgación de la Ley General de Educación, en 1994.
Para directivos, profesores y estudiantes aquella promesa era un tanto gaseosa, dada la experiencia de incumplimientos ampliamente conocida en el sector educativo; sin embargo, confiaron en que luego de padecer durante más de un año las carencias más elementales como falta de sala de profesores, de laboratorio, de biblioteca, de espacio para la Secretaría, al fin podrían contar con un lugar digno
Inicio del hacinamiento
El desalojo voluntario del lugar donde trabajaron algunos grupos del Carlos Pérez y donde funcionó la sede administrativa durante el 2017, ocurrió en febrero de 2018. Partieron hacia la Escuela Rosalía Suárez, una de las sedes de primaria del Carlos Pérez, lo hicieron pensando en que sería por poco tiempo, pero no fue así. Están muy próximos a cumplir el cuarto aniversario del hacinamiento más descomunal y de recorte del tiempo académico casi a la mitad, para los cerca de 1450 estudiantes de la Institución Educativa Carlos Pérez Mejía.
Lo peor es que el avance de la obra es muy poco. La construcción se inició en julio de 2018 y ya le han declarado la caducidad del contrato a dos entidades, por incumplimiento. Como se podrá suponer o mejor tener certeza, no hay quien responda porque la situación de estos contratos no dista mucho de las que a diario se denuncian en nuestro país, que la póliza presentada por el contratista era falsa, que el contratista no tenía músculo financiero para responder, en fin, que pase lo que pase el dinero se desaparece. Las obras quedan inconclusas y ni la Contraloría exige el pago por detrimento patrimonial ni tampoco exige que los funcionarios responsables respondan por no cumplir con la debida diligencia y el cuidado a la hora de contratar una obra con dineros públicos.
El Ministerio exige el regreso a la presencialidad
A todas estas, mientras que miles de historias como estas o peores se registran a diario en Colombia, la flamante ministra de Educación sale casi todos los días en los medios de comunicación amenazando a los maestros porque la presencialidad total es la única opción. Ni siquiera se entera, la señora Angulo, que la realidad de las escuelas y colegios dista mucho de la que ella se imagina.
Y es que las condiciones más indignas para los niños y adolescentes en las escuelas no se viven solamente en los lugares más apartados, donde sobreviven las comunidades más abandonadas, como las reseñadas por un medio de comunicación el martes 25 de enero del presente año, que mostró niños estudiando tirados en el piso porque las chozas que les sirven de escuela ni siquiera cuentan con pupitres o sillas. Una de las escuelas reseñadas se encuentra en la vereda Campo Alegre del municipio de Dabeiba. ¿Será que la doctora María Victoria no se entera de estas injusticias?
Pero, es que estas situaciones no solo se viven en comunidades apartadas, como las reseñadas. La Institución de la que estamos hablando, “Carlos Pérez Mejía”, está ubicada a pocas cuadras del parque principal del municipio de Bello (a 13,5 kilómetros de la capital, Medellín), ciudad que se encuentra ubicada entre las primeras diez del país, por encima incluso de varias capitales de departamento. Como quien dice: “Si por acá llueve, por allá no escampa”.
Renace la esperanza
Los directivos, profesores y estudiantes del Carlos Pérez Mejía, iniciaron el 2022 con la esperanza de que el 22 de junio del presente año ya tendrán lista la planta física para poder desarrollar sus actividades académicas en condiciones un poco dignas.
Es que el 30 de diciembre de 2021, en Bogotá, se firmó una nueva acta de inicio para la construcción de la Institución Educativa Carlos Pérez Mejía Sede Preciosa Sangre. Allí consta que el plazo del contrato es de seis meses, sin embargo, hay incertidumbre porque a la fecha, 27 de enero de 2022, los dolientes del colegio no han visto que se mueva un solo ladrillo.
El papel de la comunidad
Aunque la comunidad ha realizado algunas acciones para exigir a las entidades responsables que se pronuncien sobre el retraso en las obras: movilizaciones, denuncias, comunicados, han empapelado las distintas sedes con el lema ‘¿Hasta cuándo?’; estas, al parecer, no han sido suficientes y las condiciones de hacinamiento y de recorte del tiempo académico para los estudiantes es cada día más preocupante. Situación que lleva a varios miembros de la comunidad a urgir la organización de acciones que exijan, de una vez por todas, la terminación de las plantas físicas que actualmente no presentan avances en sus obras.
