La obstinación de la dictadura en Perú y la respuesta popular

Por Fredy Márquez Vèliz. Secretario de Educación y Cultura FDTA

En la foto: El impacto de la infamia

Situación Actual

En Perú, lastimosamente, las trágicas predicciones que hicimos sobre la continuidad de un gobierno de facto que tiene las manos manchadas de sangre, se cumplieron. Son ocho meses desde cuando se iniciaron las revueltas y, a pesar de que el gobierno insinuó el deseo de aceptar la voluntad popular convocando a nuevas elecciones, nunca hizo nada para atender este clamor popular para pacificar el país. Por el contrario, poco a poco ha ido apoderándose de las instituciones tutelares de la justicia y otros organismos estratégicos del Estado, poniendo en su representación a profesionales anodinos, obnubilados por la ambición y dispuestos a cualquier cosa con tal de mantener en sus cargos a los dueños del poder.

El caso más emblemático es el de la fiscal de la nación Patricia Benavides, que hasta ahora no ha podido mostrar sus credenciales profesionales como una profesional del derecho; por la sencilla razón que no existen. Es una abogada hechiza. Como siempre, cuentan con el poderoso aval de la prensa concentrada que sigue por sus fueros, apañando estas sinrazones que recrean una legalidad que no tiene sustento. El pueblo sigue cuestionando sus acciones antipatria, que van desde dictar leyes que favorecen sus intereses de clase o permitiendo que ingresen tropas norteamericanas a suelo patrio, peor aún, se ha consentido la instalación de laboratorios de investigación biológica experimentales en varias regiones del país. Subordinados incondicionalmente a los mandatos de la embajada estadounidense a cambio de impunidad, olvidan que más temprano que tarde sus crímenes serán sancionados porque son imprescriptibles.

Este régimen claramente fascista, que sigue siendo proscrito por el pueblo, gobierna desde su burbuja centralista y, a pesar de que trata de recrear una falsa sensación de normalidad, lo cierto es que nadie los quiere. En nuestras regiones tratan siempre de acercarse con sigilo a los sectores populares más desvalidos, buscando la foto y el aplauso comprado a cambio de dádivas.

Son parias internacionales, porque ningún gobierno que se respete los acepta como nuestros representantes; por eso nos viene a la memoria el desplante que le hicieron en la cumbre de Brasil al premier Alberto Otárola, cuando el presidente uruguayo La Calle, en un acto de dignidad que aplaudimos, rechazó el apretón de manos del matón más agresivo que tiene este gobierno deslegitimado. Igualmente valoramos el apoyo incondicional de todos los presidentes, especialmente de López Obrador y Gustavo Petro, que son los aliados más importantes que tenemos en esta justa causa de devolver la democracia a nuestro país.

El campo popular: Situación y alternativas

No tenemos representación de izquierda en el Poder Legislativo, esta se ha ido entregando progresivamente a la derecha más reaccionaria, coordinando acciones contranatura para apuntalar al gobierno. Es vergonzante comprobar cómo el partido de Perú Libre, que ganó las elecciones con un programa antiimperialista, ahora se encuentra arrodillado comiendo las lentejas que le tira el sistema. Muchos de sus legisladores, de evidente extracción popular, nunca vieron en sus manos tanto dinero junto y esta avaricia los ha hecho perder el decoro, por eso mismo han sido declarados traidores a los intereses del pueblo.

Éste, a su vez, no encuentra el difícil camino a la unidad. Despolitizados y despartidarizados, nos encontramos fragmentados, por la razón de que no existe un partido de izquierda que esté a la vanguardia de la protesta trazando la línea política a seguir. Al no haberlo, aparecen tirios y troyanos asignándose el papel de dirigentes que forman pequeños grupos a quienes desorientan, pero en el fondo, oportunistamente, proyectando acciones para las próximas elecciones. Este hecho se comprueba, porque aún no se ha podido establecer un nexo serio para unir, por ejemplo, las acciones de las comunidades andinas con otros sectores de las regiones.

En nuestro caso, como Federación de Trabajadores, tenemos muy claro que la unidad es el factor imprescindible de cualquier lucha y para lograrla debemos ser tolerantes, despejando en el camino las pequeñas discrepancias para abordar juntos y sin fisuras el tema de fondo, que es derrotar a la dictadura en esta etapa.

¿Qué esperamos en el corto plazo?

No perdemos la esperanza. Nuestra prueba de fuego se reinicia este 19 de julio, fecha en que hemos convocado a una movilización nacional de protesta contra el régimen, con la misma plataforma de siempre: Que se vayan todos, nuevas elecciones, nueva constitución y la libertad del presidente Castillo. Para concertar esta movilización, hemos activado aceleradamente toda nuestra predisposición para conseguir la unidad popular en estos momentos decisivos, cediendo incluso posiciones. Hemos visitado las regiones más apartadas del país para realizar reuniones que concilien, fraternalmente, desacuerdos que en el fondo no son antagónicos; depurando los personalismos y a los infiltrados que generan anarquía. La elevación de la conciencia política de nuestro pueblo es un imperativo en esta trascendente coyuntura.

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