Por Félix Orlando Giraldo Giraldo
“No son neutrales los que prestan armas y municiones
de boca y guerra a unas plazas sitiadas
y legalmente bloqueadas”.
SIMÓN BOLÍVAR PALACIOS
Carta a Bautista Irvine, Agente de los Estados Unidos
De Norteamérica, julio 25 de 1818

Imperio – Ilustración de Carlos Rengifo
La neutralidad es un término muy utilizado en la vida cotidiana con diferentes explicaciones personales y políticas, para expresar un “balance, un equilibrio” y no resultar comprometido con alguien, una persona o un gobierno.
Como consecuencia de la invasión de Israel al territorio de la franja de Gaza el 7 de octubre de 2023, que no es una guerra sino un genocidio contra el Pueblo Palestino, el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin dijo el pasado 13 de octubre en Tel Aviv: “This is no time for neutrality, false equivalence” (Jerusalem Post Staff). Este no es tiempo para la neutralidad y falsas equivalencias. Esta declaración, léase orden imperial, la dijo el señor Austin para reafirmar su incondicional apoyo a Israel en su “lucha contra el terrorismo de Hamás” (Movimiento de Resistencia Islámica Palestina)
La neutralidad política es esgrimida hipócritamente por el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica desde hace más de doscientos años, según su conveniencia política y militar. En las guerras de independencia de Hispanoamérica libradas contra el imperio español de 1810 a 1824, Estados Unidos de Norteamérica no participó ni fue aliado político militar de las colonias que lucharon por su emancipación. ¿Por qué? Este país se declaró neutral.
Pero detrás de esa “neutralidad” se escondía su real intención: no se enfrentaba a España, ya que su plan era apoderarse de esta asombrosa, inmensa, mágica y rica Hispanoamérica. advirtiendo a Europa en cabeza de la Santa Alianza (Austria Prusia y Rusia) que no intervinieran en la reconquista de las colonias hispanoamericanas. Y esa política de no intervención se materializó en la neutralidad, apareciendo ante el mundo como un país muy ecuánime, libertario y democrático. ¡Falso! De boca diplomática aparecía muy neutral, pero en la práctica vendía armas y municiones a España para enfrentar a los ejércitos que luchaban por liberarse de su sangriento yugo.
Esto lo vislumbró Simón Bolívar Palacios (1783-1830), quien en 1817 bloqueó el río Orinoco y las plazas de Guayana y Angostura. Pero sucedió que, en 1818, dos goletas gringas llamadas Tigre y Libertad, violaron ese bloqueo, llevando armas para los realistas. Bolívar hizo valer su bloqueo y en cartas de julio a octubre de ese año, que son maestría en diplomacia, plantea en términos firmes y políticos al agente de los Estados Unidos de Norteamérica, Bautista Irvine, por qué captura dichas naves que han violado la famosa neutralidad. Leamos algunos apartes de dichas cartas:
“… que olvidando lo que se debe a la fraternidad, a la amistad y a los principios liberales que seguimos, han intentado y ejecutado burlar el bloqueo y el sitio de las plazas de la Guayana y Angostura, para dar armas a unos verdugos y para alimentar unos tigres, que por tres siglos han derramado la mayor parte de la sangre americana, ¡La sangre de sus propios hermanos!
…No son neutrales los que prestan armas y municiones de boca y guerra a unas plazas sitiadas y legalmente bloqueadas. Si yo me equivoco en esta aserción tendré gran satisfacción en reconocer mi error”. (Carta de Bolívar a Bautista Irvine, Agente de los Estados Unidos de Norteamérica, julio 29 de 1818).
El gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, como potencia hegemónica en decadencia, apela hoy a la no neutralidad como arma política en la “guerra contra el terrorismo” de OTAN contra Rusia desde el 2022 y en Gaza, desde siempre, pero obviamente su interés geoestratégico lo tiene muy claro: apoyo militar directo con bases militares en Europa y rodeando a Irán, su otro enemigo, y con dos portaviones en el Mediterráneo, el Gerald Ford y el Dwight D. Einsenhower. El Secretario de Estado, Lloyd Austin dijo: “son parte de nuestro esfuerzo por disuadir acciones hostiles contra Israel o cualquier esfuerzo para ampliar esta guerra tras ataque de Hamás a Israel”. (cnnenespañol.com, octubre 15 de 2023)
Recordemos que el presidente George Bush (hijo), luego del 11 de septiembre de 2001, cuando se produjo el ataque a las torres gemelas en New York, dijo el 20 de septiembre de ese año: “Quien no está con nosotros, está contra nosotros”. (https://elpaís.com). Impone el gobierno norteamericano al mundo su proyecto de “Justicia infinita” contra lo que denominó como terrorismo. Ahora sí, su histórica neutralidad no existe para Estados Unidos de Norteamérica, que denomina terrorista a quien no se arrodilla o cuestiona su política imperialista, por ejemplo, a los grupos rebeldes de sus países satélites.
La neutralidad gringa de hace 200 años, de no apoyar a Hispanoamérica para liberarse de España, fue un apoyo tácito a la monarquía, y continúa en este siglo 21 al apoyar al estado sionista de Israel para que este persista en su histórico genocidio contra el Pueblo Palestino y apropiarse de su legítimo territorio (a octubre 31, ya se contabilizaban más de 8000 civiles no combatientes, en su mayoría niños y mujeres asesinados.
Por eso hoy más que nunca vale la pena recordar las palabras del poeta de Costa Rica, Jorge Debravo (1938-1967) dice:
“En una época como esta,
ser neutral es traicionar el destino del hombre”.
Pero no en el sentido que lo argumenta el secretario de estado de Estados Unidos. Hay que tomar partido por los oprimidos, por aquellos que históricamente han sido despreciados e instrumentalizados por los poderosos que se creen dueños del mundo.
