LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS

Por Félix Orlando Giraldo Giraldo

Imagen de referencia

Fumar ha sido una actividad practicada por el ser humano desde tiempos pasados para dar fuerza y hasta credibilidad a sus ritos religiosos, sociales, esotéricos y culturales. Pero con la industrialización se incrementó esta práctica y, por ende, los daños a la salud humana: cáncer de pulmón, lengua, labios, estómago, vejiga, cuello uterino. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, (WHO en inglés), cada año mueren más de 8 millones de personas por causa del cigarrillo: 7 millones por consumo y 1.3 millones como consecuencia de la exposición de no fumadores al humo ajeno (fumador pasivo). En Colombia, mueren cada año 34.800 personas.

Pero a las empresas tabacaleras poco importa la salud humana. Buscan exorbitantes ganancias con sus ventas. Y para captar más fumadores realizan novedosas y costosas investigaciones con moléculas que, afirman, “ayudan” al cese del tabaquismo. Fue así como en el año 2003 se patentó el primer cigarrillo electrónico (e-cigarette) a base de nicotina. Hasta hoy, van cuatro generaciones de este invento: los de primera generación eran semejantes a los cigarrillos convencionales, pero los actuales o de cuarta generación son más estilizados y atractivos: son semejantes a una memoria USB, pero un poco más largos y fáciles de transportar. Y desde ese 2003 su consumo se ha incrementado.

Veamos cómo fue posible tal transformación con los llamados sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), que son definidos como dispositivos que contienen un líquido en una cápsula que se calienta para producir un vapor que el usuario inhala (se parece al aerosol de un desodorante). Esto es lo que se conoce como vapear.

El líquido contiene no solo nicotina, sino metales como plomo, arsénico, níquel, cromo, tetrahidrocanabinol (THC) y también cannabis medicinal. Y para darle apariencia de inofensivos les agregan sabores: mango, mentol, pepino. ¿Y por qué se han hecho tan populares en el mundo? Según el Dr. Luis Jorge Hernández Flórez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes y experto en Salud Pública, las tabacaleras (propietarias de las empresas productoras de cigarrillos electrónicos), se enfocan en tres aspectos:

  1. Va dirigida a la población joven, a los estudiantes universitarios.
  2. Se están presentando como una alternativa para dejar el cigarrillo.
  3. Aire tecnológico, que le da una sensación de seguridad al muchacho: es la moda que le brinda “caché”.

¿Y qué es un JUUL? Vapear se hace con el dispositivo electrónico JUUL, que nació en 2015, y es semejante a una memoria USB.

¿Cómo funciona? Tiene tres componentes:

  1. Cartucho que contiene el líquido (con nicotina, metales, THC, cannabidiol – marihuana medicinal-
  2. Batería recargable.
  3. Cargador externo.

Pero es importante resaltar que cada cartucho contiene 50 mg/ml de nicotina, equivalente a 20 cigarrillos.En un día un consumidor puede vapear varios cartuchos, o sea, se consumen 2 a 3 paquetes diarios de cigarrillos (40 a 60 cigarrillos). Ahí está el peligro: con lo “inofensivos” que parecen, se va creando una poderos adicción a la nicotina.

¿Y qué más? El 63% de los consumidores de JUUL no saben que estos contienen nicotina. Los niños y adolescentes que vapean tienen 4 veces más posibilidades de consumir cigarrillos convencionales en un futuro.

En el mundo se han descrito más de 2000 casos de neumonía eosinofílica aguda,la cual produce una severa inflamación y daño pulmonar asociado al uso de cigarrillos electrónicos. EVALI, por su sigla en inglés, pues se ha encontrado en estos dispositivos acetato de vitamina E, que es un espesante para la elaboración de productos de “vapeo” que contienen THC.

El Informe de la Organización Mundial de la salud, OMS, sobre la epidemia mundial de tabaquismo, 2021: hacer frente a productos nuevos y emergentes, 101 países han optado por el cumplimiento de medidas de advertencia gráfica de los daños para la salud relacionadas con el consumo de tabaco. “De esta forma, alrededor de 4.7 mil millones de personas, están protegidas por dicha regulación. Pero al hacer la comparación con los SEAN, solo ocho países exigen la presencia de advertencias gráficas de gran tamaño sobre el daño para la salud en los paquetes y en dos de ellos solo aplica para los dispositivos, pero no para los líquidos utilizados en los cigarrillos electrónicos”. (En: Periódico EL PULSO, edición 303, diciembre de 2023, Medellín, Colombia).

En Colombia se propone una regulación que busca la prohibición de venta de cigarrillos electrónicos y vapeadores a menores de edad, establecer restricciones para su consumo en espacios cerrados y públicos e incluir advertencias gráficas sobre los efectos a la salud en los empaques (Circular 032, octubre 21 de 2019: Directrices de alerta, instrucciones y recomendaciones relacionadas con las consecuencias nocivas a nivel sanitario por el uso de sistemas electrónicos de administración de nicotina y sin suministro de nicotina, SEAN/SSSN).

En Colombia, el III Estudio Epidemiológico Andino sobre consumo de Drogas en la población universitaria estimó que el 16% de los universitarios ha usado cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida. Según la Encuesta de Calidad de Vida, publicada en 2020 por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, la población que vapea de forma regular es de 315.000.

Se estima que la industria del vapeo en Latinoamérica va a pasar de 12 millones de consumidores a 25 millones. Y a nivel global estamos hablando de más de 100 millones.

En este sentido, vale la pena considerar seriamente las advertencias de la OMS:

  1. Los productos contenidos en los cigarrillos electrónicos son altamente adictivos.
  2. Se tienen que prohibir los vapeadores con sabor y regular los cigarrillos electrónicos.
  3. “Los niños están siendo reclutados y atrapados a una edad temprana para usar cigarrillos electrónicos y pueden engancharse a la nicotina.

Deja un comentario