Por Jhonny Zeta

Monocultivos y carreteras se llevan el agua
Aguadas, Pácora y Salamina hacen parte de los 51 municipios que conforman el Paisaje Cultural Cafetero. Estos municipios del norte del departamento de Caldas son reconocidos por su patrimonio histórico, arquitectónico, turístico y cultural; sin embargo, detrás de la belleza y el disfrute que les reconocen los turistas existe una problemática de fondo: el acaparamiento de tierras por parte de multinacionales para el monocultivo de aguacate hass y los graves efectos en las fuentes de agua que se derivan de la producción del mismo.
Desde 2017 algunos medios de comunicación locales y nacionales ya advertían de la contaminación en las fuentes hídricas de Pácora y municipios cercanos por residuos de plaguicidas usados en los cultivos de aguacate. La demanda de agua para riego, la deforestación y la pérdida de la cubierta vegetal han hecho que varias veredas reciban el agua de acueducto de manera interrumpida. Se calcula que un cultivo de aguacate demanda casi el doble de agua que un bosque denso. Es un secreto a voces y lo que queda en el aire es la pregunta de ¿qué va a prevalecer, el agua para la gente o el agua para el cultivo?
El Valle de la Samaria, “donde las palmas de cera tocan el cielo”. Eso dice una de las publicidades de este majestuoso lugar ubicado en el Corregimiento San Félix, municipio de Salamina. Este santuario no cuenta con la protección directa de los Parques Naturales de Colombia, sino con la buena voluntad (o no) de sus propietarios. La palma de cera, árbol nacional, está en peligro de extinción, sus principales enemigos son la deforestación y la extensión de tierras para ganadería y monocultivos. En el Valle algunas palmas han sido sembradas y apadrinadas por personajes célebres y desconocidos, también existen ejemplares que pueden tener más de 150 años.

Valle de La Samaria
Marulanda, Caldas, es un municipio con poco menos de 3000 habitantes, las formas e imponencias de las montañas que lo circundan son dignas de fotos y postales que dan la impresión de geografías foráneas. La cantidad de ovejas que tiene la cooperativa ovina supera al número de habitantes. Cuentan con infraestructura para la transformación de la lana en ruanas, cobijas, otros productos textiles y artesanías. La maquinaria data de finales del siglo XIX, cuando falla alguna pieza los procesos se retrasan y el costo para remplazarlas es demasiado alto.

La ganadería pone en riesgo la palma de cera

Parque de San Felix
Pareciera que en estos lugares y en otros de Colombia el debate entre la resiliencia y la resistencia de las comunidades reclama una conciencia que no se quede en la belleza, que, paradójicamente, también está en riesgo de desaparecer.

Obrero en el taller de procesamiento de la lana

Parque de Marulanda

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