Por Álvaro Lopera

«Por una verdadera justicia palestina», Fotomontaje de Álvaro Lopera
Vemos cómo avanza ante nuestros ojos la destrucción, el desplazamiento increíble de millones y el asesinato permanente del pueblo palestino sin que poder alguno haya detenido la mano genocida del sionismo israelí, la misma que sostienen con decisión criminal Europa, Estados Unidos y sus lacayos.
Indigna saber que este genocidio puede ser detenido en cualquier momento, pero, como en el circo romano, todos asistimos impávidos a mirar la arena del horror y con ello nos humillan hasta el tuétano. El pueblo yemenita, el mismo que acabó de salir de una guerra injustamente lanzada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (2015-2023) y que martirizó a este país que exigía soberanía, es el único que se ha atrevido a rasgar las cuerdas del sionismo saboteándole su comercio por el Mar Rojo y el Océano Índico.
Y como era de esperarse, el padre putativo del genocidio, el imperialismo norteamericano, configuró una armada europea y norteamericana contra dicho pueblo con el pretendido argumento de “impedir el sabotaje al comercio mundial”, a sabiendas que los dirigentes hutíes habían explicado que solo imposibilitarían el paso de las embarcaciones que llevaran armas, combustible y mercancías a los nazis israelíes. Aun así, el imperialismo inició el ataque aleve a Yemen, esto es, la re-destrucción de un país que gobiernan hombres muy solidarios y que, en unión con la resistencia libanesa e iraquí, son los únicos que han hecho acciones reales en contra de los nazis. Y ahora, ante tamaña acción imperialista de Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Alemania, Dinamarca, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Barein, la “comunidad internacional” guarda silencio dándole la razón o cediéndola al capricho norteamericano de impedir que a su engendro nazi le toquen sus intereses.
La respuesta de la (in)justicia ONU
Ciertamente, nadie hizo nada: China y Rusia sacaron sendos comunicados diplomáticos expresando su preocupación y su rechazo que no tienen trascendencia alguna; ni siquiera esta acción imperialista que de nuevo lleva hambre y muerte a ese pueblo solidario, ha llevado a una reunión trascendental del Consejo de Seguridad para vetar este acto agresivo que pone en vilo la seguridad mundial, demostrando una vez más que la ONU no tiene herramientas para imponer la paz, y que las potencias hacen lo que quieren (en especial Estados Unidos) en el seno de ese organismo burocrático.
¿Y, mientras tanto, qué hace la (in)justicia liberal europea? A pedido de Sudáfrica se reunió en enero la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y declaró que Israel “debe tomar todas las medidas para que el protocolo sobre el genocidio, del cual es firmante ese estado colonial, sea respetado, como si desde el 7 de octubre de 2023 (y muchos años antes de esa fecha) no estuviera cometiendo crímenes de lesa humanidad y genocidio contra el pueblo palestino. Y no exigió el “cese el fuego” que era la mínima acción que todo el mundo esperaba; es decir, no reconoció que desde el pasado octubre los nazis vienen llevando a cabo un genocidio y aceptó que el estado colonialista continúe masacrando a ese indefenso pueblo.
A esto se agrega la actitud de la Corte Penal Internacional (CIP) que encabeza el fiscal Karim Khan, británico de ascendencia pakistaní, el cual se “siente muy preocupado” y al tiempo congeló las acciones contra el criminal de guerra Netanyahu, cabeza del gobierno nazi de Israel. Ambas actitudes de las Cortes son atronadoras para la conciencia universal. El imperialismo occidental apaña a esas criaturas para que todo continúe indemne, para que el capital no sea molestado mientras al mundo le muestran unos togados títeres de sus intereses que con pretendidos códigos de justicia nos hipnotizan haciéndonos creer que la justicia es neutral y que ellos son los apropiados para impartirla.
Estados Unidos participa férreamente en los dictados a dichas cortes de (in)justicia; antes, Trump había amenazado, en un acto circense, con invadir La Haya si la CIP –cuando la fiscal Fatou Bensouda, de nacionalidad gambiana, estaba al frente de dicho organismo- se atreviera a juzgar a un solo ciudadano de Estados Unidos; ahora, sin ser Estados Unidos miembro de dicho organismo burgués de justicia le dicta, junto a Israel, lo que tiene que hacer el fiscal, impidiendo cualquier investigación urgente contra el gran crimen en Asia Occidental.
En el marco de la guerra de Ucrania, el fiscal Karim dictó una medida exprés contra Putin por el pretendido crimen de guerra de trasladar niños de la zona de guerra del Don Bass a Rusia, asimilando esta acción a un secuestro o robo de infantes; fue exprés en vista de que fue rápida la medida que se tomó a petición de toda Europa y Estados Unidos, y no fueron tan contundentes las evidencias, como sí lo son ahora que los nazis han masacrado a más de 30.000 palestinos y hay más de 100.000 desaparecidos –hombres, mujeres, niños, ancianos- y los han dejado sin viviendas, hospitales, escuelas, comida, energía; han asesinado o detenido a casi todos los médicos y han masacrado a casi 130 periodistas palestinos, a lo que se suma que les arrebataron la ayuda material de la ONU puesto que los nazis solicitaron a los países imperialistas que dejaran de apoyar a la única institución de la ONU que estaba velando parcialmente por los gazatíes, la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente), por el pretendido crimen (fake news) de “participar algunos funcionarios de dicha entidad en el ataque a Israel el 7 de octubre”.
El derecho a la defensa de Israel
El engañoso “derecho a la defensa” que tiene Israel es también un invento de Occidente a sabiendas que es un país colonialista que desde 1948 invadió un territorio que no le pertenecía y desde entonces masacra y desplaza al pueblo palestino a países de la periferia. ¿Cómo es posible que el mundo se haya acostumbrado al colonialismo de colonos asesinos que desplazan población nativa palestina para explayarse en asentamientos de alto estrato a costa de la vida palestina? ¿Y cómo es posible que los estados imperialistas hayan convertido el derecho del colonizador en el derecho a la defensa cuando el colonizado resiste y se defiende de las múltiples aberraciones nazi-sionistas?
La justicia liberal del imperialismo es a la justicia humana lo que la música militar es a la música clásica. No existe tal justicia y no podemos esperar que esos estrados judiciales manejados por togados aburguesados se muevan a favor de los pueblos. Y esto lo vivimos en carne propia en Colombia, pues vemos cómo el cartel de la toga, que se mueve al ritmo de los intereses oligárquicos, actúa como una mafia saboteando las mínimas acciones liberal-progresistas de un gobierno que tímidamente se acerca a los intereses populares.
Los pueblos del orbe debemos dar un salto cualitativo para emprender el camino de la lucha por el establecimiento de la verdadera justicia humana, impulsando la transformación de este mundo pero con herramientas de avanzada revolucionaria, a pesar de las andanadas ideológicas burguesas para impedirlo.
