Por Renán Vega Cantor

Partidarios israelíes del Maccabi Tel Aviv encienden bengalas en Ámsterdam, Países Bajos, 7 de noviembre (Foto:Reuters)
El genocidio de Israel adquiere nuevas connotaciones de índole demencial en Palestina y el mundo árabe, trasladándose también a otros continentes. Esa cultura genocida se expresó el 7 de noviembre, en las calles de la ciudad de Ámsterdam, durante un partido de fútbol entre el Ajax de esa localidad y el Macabí de Tel Aviv.
Cultura genocida y fútbol
El genocidio como lógica criminal, ha sido asimilado por la mayor parte de los habitantes de Israel. Los medios de desinformación, la escuela, la familia y todos los aparatos ideológicos del Estado, han convertido en un sentido común el exterminio de los palestinos y los árabes. Eso se manifiesta en el fútbol y lo expresan sin cortapisas los hinchas de El Macabi Tel Aviv Futbol Club, nombre que en hebreo significa “El que está entre los dioses”, y en cuyo escudo reluce la Estrella de David.
Los cánticos de los hinchas de ese equipo evidencian la cultura genocida impuesta en ese país: “Que gane el IDF (Fuerzas de Defensa de Israel) y se jodan los árabes”, “Matad a los árabes”, “Que arda tu pueblo”. The Rape Song expresa el odio contra el Hapoel Tel Aviv, su principal rival, y al que se considera de “izquierda”. La canción dice: «Ustedes son las putas de los árabes […] Te follaremos y luego beberemos tu sangre. En la plaza del pueblo ahorcaremos a todos los comunistas que vengan”. Si eso dicen de otro equipo de Israel, no es difícil imaginar el odio criminal que exhalan contra palestinos y árabes.
Genocidio de exportación
Israel quiere convertir el genocidio en una exportación no tradicional, e intenta venderlo en el resto del planeta. Eso lo quiso hacer en Ámsterdam, el 7 de noviembre, cuando se llevó a cabo el partido de fútbol de la Liga de Campeones entre el Ajax y el Macabi, un equipo no europeo. Ese día, unos 2000 hooligans (hinchas violentos) del Macabi llegaron en avión desde Tel Aviv.
Los furibundos hinchas atacaron a taxistas de origen marroquí, arrancaron banderas de Palestina de ventanas y balcones. Durante el encuentro futbolero, gritaban con orgullo genocida: “No hay escuelas en Gaza porque matamos a todos los niños”. No acataron el minuto de silencio que se realizó en homenaje a los muertos de las inundaciones de Valencia (España), con el argumento de que ese país no apoya a Israel.
Ante la violencia y agresividad de los hooligans de Israel, muchos de ellos participantes directos en el genocidio de los palestinos, la población de origen árabe y magrebí que reside en Ámsterdam enfrentó la brutalidad sionista. A la salida del Estadio, grupos organizados de pobladores locales reaccionaron en contra.
Los genocidas se disfrazan de víctimas
Cada vez que se denuncia el genocidio, Israel y sus áulicos afirman que esa es una expresión del antisemitismo que revive la Segunda Guerra Mundial y pone en peligro la vida de los judíos. Ese victimismo reapareció en noviembre, cuando circuló la mentira de que en Holanda estalló un Pogromo (masacre de judíos), similar a los que se realizaron hasta el fin del nazismo. La BBC de Inglaterra, The New York Times de Estados Unidos, Deutsche Welle de Alemania, L’Equipe de Francia, entre otros medios del establecimiento, pusieron a rodar la versión de que lo de Holanda revivía la Noche de los Cristales Rotos (9-10 de noviembre en 1938), cuando los nazis se ensañaron contra la vida y propiedades de los judíos.
Los políticos europeos respaldaron a los “pacíficos” y “fraternos” hooligans del Macabi. El primer ministro de Holanda denunció “un terrible ataque antisemita”. Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, recalcó que «el antisemitismo no tiene absolutamente ningún lugar en Europa». El presidente de Francia, Emmanuel Macron, recordó en esa noche «las horas más vergonzosas de la historia». La ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, en una muestra increíble de hernia mental, afirmó que estaba en marcha una especie de “segundo Holocausto”. David Lammy, ministro de Asuntos Exteriores británico, condenó “estos aborrecibles actos de violencia” y se solidarizó “con el pueblo israelí y judío de todo el mundo”. Para Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, los ataques «hacen eco de momentos oscuros de la historia en los que los judíos fueron perseguidos» y señaló que «debemos luchar implacablemente contra el antisemitismo, dondequiera que surja».
Los carniceros de Tel Aviv aprovecharon la oportunidad para exhibir su victimismo. Así, el presidente israelí, Isaac Herzog, calificó lo sucedido en Holanda como un «Pogromo» y se lamentó porque “tenía la esperanza de que nunca más viéramos estas cosas”. El matarife mayor, Benjamin Netanyahu, también comparó lo de Ámsterdam con la Noche de los cristales rotos. Y luego anunció que enviaba aviones de las FDI, los mismos que bombardean y masacran a los palestinos y árabes, a traer de regreso a sus tiernos y cándidos hooligans. De no ser Europa, de seguro sus aviones hubieran ido a masacrar, pero, aunque no le faltaran ganas, eso no está permitido en territorios de la “civilización occidental”.
Jeremy Laurence, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señaló que «hemos visto esta noticia tan inquietante. Nadie debe ser objeto de discriminación o violencia por razón de su origen nacional, religioso, étnico o de otro tipo». Wikipedia abrió una entrada con el título: “El pogromo de Ámsterdam”.
Para Falsimedia y los líderes genocidas no existieron ni los cánticos racistas, ni las acciones violentas de los hinchas del Macabi en suelo holandés, dirigidas expresamente contra los habitantes de origen árabe. Los genocidas de Israel pueden hacer lo que se les dé la gana porque para ellos, todos los habitantes humildes del planeta son palestinos a los que se puede perseguir y matar, ya que gozan del “derecho al genocidio”. Por algo cuentan con el respaldo de los delincuentes de la “Comunidad Internacional”. Como lo dijo el antropólogo inglés Philip Proudfoot: “probablemente sea la primera vez en la historia que vemos a líderes mundiales dedicar sus pensamientos y oraciones a hooligans del fútbol”. Ha sido un claro apoyo al racismo y al genocidio Made in Israel que se trata de imponer en la vida cotidiana de Europa.
Nuevamente, los asesinos de Israel pasan a ser víctimas, y a los hooligans matones del Macabi se les dedicaron días enteros de información para defenderlos, mientras que para los miles de palestinos asesinados no hay una sola mención de apoyo. Y, como otro asunto de fondo, se trata de presentar a los árabes y musulmanes de Europa como los nuevos enemigos de Occidente porque tuvieron la osadía de enfrentar a los genocidas en Ámsterdam. A esos árabes se les debe perseguir a partir del racismo islamófobo que se ha impuesto en Israel y en gran parte de la civilizada Europa.

Fuente: MaxBlumenthal, X
