El sionismo es una amenaza para la humanidad

Por Álvaro Lopera


Imagen de mondoweiss.net

El sionismo es un vocablo que está de moda por el genocidio palestino en Gaza ejecutado por entidad sionista de Israel desde el siete de octubre de 2023. Y porque se ha abierto al mundo, como un libro, la verdadera historia del colonialismo llevado a cabo por colonos paramilitares de la mano del ejército sionista que busca no solo una franja de tierra como Palestina para asentarse, sino que quiere expandirse a territorios de Irak, Siria, Jordania, Líbano, Egipto y Arabia Saudita.

Este “país” llamado Israel no es un Estado tal como lo conocemos, no tiene constitución nacional ni fronteras definidas y solo cuenta con una bandera que expresa su visión colonialista: dos franjas azules que representan los territorios entre el río Éufrates y el Nilo y la estrella de David que simboliza la entidad sionista. Esta entidad es el símbolo más representativo de un poder mundial, más allá de su incidencia como nación.

El sionismo, una visión que sobrepasa a Israel

El sionismo es mucho más que Israel y su estrategia expansionista; es un plan mundial de control total que tiene piso en grandes corporaciones como Vanguard Group y Black Rock Inc. en donde tienen presencia familias sionistas como la Rothschild, Rockefeller, Lehman, Goldman Sachs y Khun Loebs, que han dominado el panorama financiero y político norteamericano desde principios del siglo XX, además de la Reserva Federal norteamericana que es una entidad privada, con lo cual se cierra el círculo del gran control no solo de la economía sino de la política norteamericana y de todo el mundo. Como las matrioshkas rusas, son las dueñas de medio planeta, y de gran parte de otras importantes e influyentes corporaciones industriales, financieras y militares en donde el capital de estas dos corporaciones, dirigidas principalmente por judíos y evangélicos cristianos sionistas, participa con altos porcentajes accionarios.

Si miramos la presencia en sectores fundamentales como la alimentación, la tecnología informática (Apple, Google, Facebook, Amazon, Nvidia, etc.), el sector textil, el turismo, la minería, la explotación petrolífera, el conjunto de los fondos de inversión, la industria armamentista y los medios de comunicación (ver: https://www.climaterra.org/post/estas-tres-empresas-son-dueñas-de-las-corporaciones-estadounidenses-y-del-mundo), nos enteramos que juegan un papel importantísimo en el impulso de la dominación mundial por medio de propaganda, guerras, controles militares y comerciales, cooptación y toma de gobiernos como el de la Argentina.

Tenemos pues frente a nuestras narices el Poder Sionista Mundial, hijo del colonialismo y del fascismo, que anda resueltamente por el mundo con una ideología atroz de supremacismo, colonialismo, apartheid, racismo y decidido a colonizar el mundo palmo a palmo, con la ayuda de los grandes medios de comunicación que también hacen parte de sus activos.

El Hacer Geopolítico desde la centralización del capital

Escuchamos en estos días de ruidosos combates en Ucrania, de reimpulso de la limpieza étnica en Gaza y del genocidio de cristianos y alauitas en la Siria “gobernada” por los terroristas de Al-qaeda, instalados por Europa y Estados Unidos, que en Alemania el próximo canciller, Friedrich Merz, líder de la Unión Demócrata Cristiana, era un empleado de Black Rock, y que llegó hablando sin parar, como un náufrago, tras el reciente triunfo electoral, de guerra contra Rusia y de apoyo al Israel sionista.

Esas son las noticias que nos llegan de un mundo en donde un tipo como Trump (multimillonario y títere del gran poder sionista), lanza una papa bomba al ruedo amenazando con convertir a Gaza en un gran campo de explotación gasífera y en una riviera mediterránea; la infraestructura para esto la piensa construir encima de los miles de cadáveres de niños y mujeres sepultados bajo los escombros producidos por las más de 90.000 toneladas de bombas lanzadas por los nazisionistas desde octubre 7 de 2023. También amenaza anegar con fuego a Irán si se solidariza con el ahora bombardeado Yemen; bloquear hasta reventar a Cuba; destruir el gobierno bolivariano de Venezuela con enormes aranceles a los países que le compren petróleo; convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos; tomarse a Groenlandia y al canal de Panamá e imponer la “paz por la fuerza” en Ucrania, pues urge explotar sus riquezas minerales rápidamente para pagarse la deuda que el régimen pronazi de Zelenski le debe al capital imperialista.

Rebuzna sonoramente Trump, jefe visible de la cruzada fascista internacional en procura de detener el imparable declive de la hegemonía norteamericana porque su diestra la maneja el gran capital concentrado y centralizado mediante fusiones y adquisiciones, que ha adquirido la forma de enormes conglomerados o megacorporaciones empresariales transnacionales que han conllevado a un gran poder que es difícil de imaginarse, y, a veces, de creerlo, pues se han transmutado en instituciones globales. Ese es el verdadero soporte de la política norteamericana e israelí en el mundo y en Asia Occidental y, por supuesto, también es la cuña de esas 4.000 toneladas de bombas que Trump envió en estos días a la entidad sionista para terminar de masacrar y desarraigar a la población palestina con el apenas asombro y silencio del mundo.

Presencia y memoria

Nicaragua, en la época de Anastasio Somoza García, año 1936, mucho antes de la partición de Palestina; Guatemala, en la segunda mitad del siglo XX; El Salvador, en la gran guerra de Liberación de los años 80 y Colombia y el Cono Sur desde la década de los 70, han sentido la presencia fascista del sionismo en los domesticados ejércitos burgueses que desde el siglo XX han tenido a Israel y Estados Unidos como el ejemplo a seguir. En Colombia sufrimos fuertemente el surgimiento sangriento de las AUC y el genocidio político de la UP y otras organizaciones populares, de la mano de Israel. En Sudáfrica, en el marco de la guerra de liberación antiapartheid de Mandela, vivieron los intentos sionistas de lanzar la bomba atómica sobre ellos.

En Nuestra América, el periodista argentino y corresponsal de guerra, Sebastián Salgado, en su canal Data Urgente, viene denunciando la fuerte presencia de criminales de guerra sionistas en La Patagonia argentina y chilena desde hace muchos años, y la toma de grandes extensiones de tierras y desplazamientos y persecuciones de comunidades mapuche desde el poder oligárquico, incendiando reservas protegidas por este pueblo originario.

A lo anterior se agrega que la empresa sionista Mekorot (nacida en 1938, diez años antes de la creación de la entidad sionista), encargada de robar el agua del río Jordán para abastecer al ente sionista y dejar con sed al pueblo palestino (vigila con el ejército sionista el manejo de los acuíferos, controlando y destruyendo la construcción de pozos), tiene y ha tenido presencia en varios países de América Latina (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, República Dominicana y México) fungiendo como gestora del manejo del agua y dando supuestas asesorías para hacer de ella el mejor negocio del siglo.

Vienen con toda, la amenaza está viva, y es sobre toda la humanidad

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