Autocultivo es la respuesta, amigo

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Ilustración: «Fiesta de neuronas» (2015) / Carlos Rengifo

El Cannabis tiene cerca de 500 compuestos químicos, que incluyen cerca de 113 Cannabinoides y, entre estos, los más conocidos e investigados han sido el CBD, el CBN y El THC, todos con propiedades medicinales y recreativas; sin embargo, su consumo sigue siendo estigmatizado y controlado casi hasta su prohibición. Juan Camilo Peláez Ruiz, de AgroElectrox nos da sus argumentos para el autocultivo de esta maravillosa planta.

Prohibición en la práctica

En Colombia, aunque el cultivo de Cannabis no es ilegal (al menos hasta 20 plantas según el decreto 811 del 2021) y su consumo no es un delito sino una contravención (según la Ley 745 De 2002), los obstáculos para su disfrute son múltiples. Por ejemplo, en el espacio familiar es acusada de ser la “madre de todos los vicios”, a pesar de que el consumo de licor se reconoce como la verdadera puerta de entrada a las demás sustancias psicoactivas y su consumo es normal en el entorno familiar. Ya en la calle, la misma normativa impide su consumo prácticamente en todas partes: en presencia de menores de edad (¿y donde no los hay?) y reglamenta el porte y consumo de cannabis y sus derivados en espacios públicos, recreativos, en espacios privados y públicos o abiertos al público, zonas comunes, y en establecimientos carcelarios y de rehabilitación, entre otros (Según el Decreto 029 de 2023).

El no cumplir con la norma acarrea decomiso de la sustancia (incluso si es dosis personal), y lo peor, al menos hasta el gobierno de Iván Duque, el consumidor debía pagar una multa de entre los 2 y 6 salarios mínimos legales mensuales vigentes, dependiendo de si era la primera vez o reincidente. Respecto a lo anterior, para Juan Camilo Peláez Ruiz, de AgroElectrox, una tienda que vende productos para cualquier tipo de plantas, y que se ha enfocado en asesorar y educar a las personas en el autocultivo de Cannabis, afirma que “existe una brecha legal y poca claridad administrativa respecto a dónde se puede consumir, por lo que si vos estás en una zona en la que no está prohibido y un niño pasa, pues claro, la policía te puede amonestar, porque están las zonas prohibidas en la ley, pero no están claras las zonas de tolerancia”.

No apoyar las economías ilegales.

El consumidor amateur tiene como costumbre comprar el Cannabis en las “plazas”, aquellos lugares en los que operan, por lo general, grupos ilegales, que financian sus actividades, entre otras cosas, con la venta de distintos estupefacientes. Esto acarrea varios problemas: el primero es que el pequeño consumidor termina apoyando una economía ilegal de grupos al margen de la ley, que ejercen un control coercitivo y cometen distintos delitos en el territorio de expendio. Lo segundo tiene que ver con la calidad del Cannabis; se sabe que las flores que se venden en las “plazas” no son producto, precisamente, de altos estándares agroecológicos y fitosantinarios, sino que son cultivadas en masa para obtener material vegetal en grandes cantidades con muchos fertilizantes, y la planta es asumida como un fin para el lucro y no como medicina. Finalmente, está, además, el almacenamiento y transporte de las flores de Cannabis. Como lo recuerda Juan Camilo, quien consumía Cannabis de muy mala calidad, lo que llaman “regular”. “Lo llaman así porque eran semillas regulares, de plantas machos y hembras que se polinizaban, o sea que era Cannabis lleno de semillas, olía maluco y tenía muy bajito THC, con muy malos procesos de cultivo y muy malas prácticas de envío”.

El autocultivo como respuesta

La apuesta para alejarse de las economías ilegales y poder disfrutar del uso medicinal de la planta de Cannabis es el autocultivo y el compartir sus frutos con quien lo necesita. Como lo señala Juan Camilo, “es un incentivo que la gente empezara a cultivar, a suplir a los amigos y empezar a educar a la gente. Hay gente que antes compraba en la “plaza” la “regular” (llamada anteriormente Cripy) que era de mala calidad y ahora ya dejaron de ir a las plazas. Y eso hizo, además, algo muy bonito, que las plazas “evolucionaran” respecto a la calidad del Cannabis, ya que ahora se encuentran distintas “genéticas” con mejor proceso de producción y almacenamiento”. Lo que lamenta Juan Camilo es que la comercialización del Cannabis no sea legal, ya que esto hace que “la plata se esté yendo para los bolsillos de unas cuantas personas, lo ideal es que ese dinero se fuera para la salud del país o para prevención de riesgos, como se hace con las rentas producto del consumo del alcohol, con el cannabis debería ser lo mismo”.

Por otra parte, el autocultivo te acerca al cuidado de otro ser vivo, en este caso una planta. Muchos consumidores que han pasado a ser cultivadores experimentan un aumento en su conciencia agroambiental, una mayor cercanía con la naturaleza y terminan cultivando también comida, como Juan Camilo. Además, está el tema de la trazabilidad del Cannabis. Como señala Juan, “autocultivando vos sabes qué le estás echando a tu planta, pudiendo de alguna manera controlar ciertas características de esta y van a ser unas flores más sanas”.

De esta manera, el autocultivador comienza a tener muchos cuidados con los insumos agrícolas que usa, si bien la mayoría comienza usando productos comerciales, su práctica agrícola termina migrando hacia el uso de insumos agrícolas orgánicos. Finalmente, las flores de Cannabis producto de autocultivo pueden llegar a tener niveles más bajos de Cannabinoides que las que se encuentran en el mercado, importante a la hora de hablar particularmente del THC, que es el componente psicoactivo de la planta. Según algunos estudios, sus altos niveles están asociados a la mayor ocurrencia de enfermedades de salud mental, por lo que el autocultivo, al ser en pequeña escala y sin avanzadas técnicas agrícolas, podría reducir dichos niveles y tener un menor impacto sobre la salud de los consumidores.

Recuerde querid@ lector(a) que, de acuerdo a la ley, hasta 20 plantas son legales, por esto legalícela usted mismo y comience a cultivar. Si necesita asesoría puede comunicarse con Juan Camilo Pelaez Ruiz en @Juangroe en instagram. ¡Buenos humos! . 

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