Tropa Sikuris Aburrá: Ayllu, raíz, memoria, cultura y resistencia

La música sentipensada, aquella en la que hay un respirar profundo, el latir intenso del corazón y los estímulos sin límites del cerebro,llega hasta los lugares imposibles que el ser humano no puede imaginar.

Por Jhon Mario Marín Dávila

Fotos: Cortesía Tropa Sikuris Aburra

La Tropa Sikuris Aburrá surge como una iniciativa del compañero Daniel García Saldarriaga y otros actores culturales de Itagüí y el Valle de Aburrá. La intención era articular varios grupos o colectivos para participar con una sikuriada tradicional en el Carnavalito de Música Andina en el Carmen de Viboral – año 2017.

En el proyecto se hilvanan diferentes grupos como Raíces Música de los Andes, Dabeiba, posteriormente Ukumari y otros procesos, generando un espacio de música más amplio donde interpretan 3 grupos de instrumentos: los sikus: zampoñas, malta siku, chuli siku, sanqa siku, toyo siku, mama toyo, jacha siku, rondadores; las flautas: quenas, quenachos, y las percusiones: bombo legüero, el redoblante, semillas chachas o semillas trueno. Esteban Garcés Gómez, integrante de la tropa, dice que el sikus “es un instrumento que se toca con el viento, y el viento y la respiración es la energía vital; entonces representan el aire vital, la naturaleza y lo orgánico en su transformación convertida en música”.

En el trasegar del tiempo consolidan un proyecto más sólido desde la horizontalidad, que permite entre ellos y ellas un alto grado de libertad, autonomía, soberanía propia dentro de los núcleos de trabajo y un ejercicio muy grande de comunicación permanente de palabreos, círculos de palabras. Les permite revisar constantemente la intención inicial que los mantiene juntos y los empuja a subir a la montaña, ir a las ceremonias y conectar con las plantas rituales de poder.

Sus apuestas han sido posicionar la música Andina, los sonidos de la cordillera en el propio territorio, fomentar y crear espacios de educación popular, ser gestores culturales del Valle de Aburrá, coordinadores de espacios colectivos, culturales y artísticos. Asimismo, apuestan por construir formas de relacionamiento distinta entre los artistas y el movimiento social, con la academia y con los procesos de resistencia comunitaria.

Esteban afirma que “hemos aportado también un ejercicio investigativo de rescate de memoria y saberes ancestrales en la nueva temporalidad, en la actualidad; hemos aportado una reflexión cultural y política a la identidad latinoamericana, también a la gestión, construcción de espacios y plataformas de acción colectiva en nuestro territorio. Y hemos podido ser puentes de la sabiduría ancestral y las nuevas formas de manifestación en la urbanidad”.

Como Tropa Sikuri Aburrá han logrado posicionar un grupo visible en los municipios del Valle de Aburrá, en articulación con el Colectivo Sumak Kawsay y el Grupo Raíces. El resultado ha sido el surgimiento de una escuela popular de sikuri en el centro de la ciudad y la creación de un semillero de carácter más institucional en la casa de la cultura de Itagüí. También han logrado la participación en carnavales como Carnaval de Pasto, el Festival de la Chicha en Santuario, el Festival de Arte a la Esquina y la Vereda en Chocó, Carnavalito de Música Andina en el Oriente Antioqueño, celebración del Inti Raymi en Medellín. Igualmente han participado en espacios espirituales y ceremoniales, en universidades, centros culturales de los barrios, veredas, en muchos escenarios de movilización social, paros, marchas de reivindicación y en todo tipo de espacio donde pueda existir una acción cultural y artística.

Uno de los principales obstáculos de la tropa es vivir del folclor, por el folclor, para el folclor, vivir por la música, las tradiciones antiguas y milenarias. Es un ejercicio muy difícil, la economía no está a su favor porque lo que hacen no son productos de consumo, no son servicios de consumo y no están empaquetados dentro de la cultura de la moda. Otros obstáculos es no tener una sede propia, una fuente de recursos directa, ni de instrumentos, ni capacidad logística instalada.

Sin importar esto siguen resistiendo o reexistiendo a través de la colectividad, de la autogestión, desde la cotidianidad, con cada día de acción, de educación, investigación, construcción. En esta tarea fomentan el cooperativismo, el apoyo mutuo, la acción colectiva, la minga, la reciprocidad, la complementariedad, la solidaridad que los sostiene como pueblos andinos, pensando, haciendo con claridad desde el corazón y el amor, porque es lo que quieren y es lo que sueñan, buscando siempre la transformación real.

Esteban enuncia que “es muy importante luchar por la cultura y la identidad propias latinoamericanas. Más que el concepto tierra, hablaría yo del concepto territorio que es una relación del espacio geográfico más la cultura que habita, que existe y que se relaciona ontológicamente con ese espacio geográfico. Entonces es vital luchar, resistir por la cultura y la identidad propia del territorio latinoamericano”. Según Esteban, estos cinco siglos de colonialismo, colonización y colonialidad han logrado que nuestra identidad se pierda y que nuestro horizonte de civilización esté centrado en el modo de vida y planes de vida heredados de Europa, heredados de otros lugares del mundo. “Es importante -dice- retornar a esas raíces, a esos propósitos de existencia, a esos enfoques, principios, valores, prácticas, modos, usos, costumbres que nos pertenecen milenariamente, en estos territorios de Abya Yala, Tawantinsuyo, de América latina, entre selva, cordillera, mares, montañas y ríos. Y es importante retornar a esa mega diversidad biológica y cultural que nos corresponde como hijos de la tierra y como hijos también de ese terreno”.

La autogestión es la fuente económica de sostenimiento de la Tropa Sikuris Aburrá. Así, han conseguido desde la voluntad de cada individuo, desde el aporte de cada persona, y todo se unifica en un canasto colectivo para el beneficio de todas y todos. Esteban concluye que la Tropa Sikuris es como un gran canasto donde todos depositan sus frutos, ese canasto está ahí para todos, para volver a tomar de ahí lo que se necesita. “Entonces, el ejercicio de reciprocidad crea un escenario muy especial donde entregamos y recibimos, entregamos lo que somos y recibimos lo que necesitamos. Por eso es tan diversa y amplia esa representación de lo que para cada uno significa y a lo que cada uno le aporta”. Y continúa: “Para mí, La Tropa Sikuris Aburrá representa el valor de la familia, el valor de la comunidad; en palabras de los pueblos indígenas significa el Ayllu: la familia extensa, el núcleo esencial, el tejido, la vida, una relación primordial para la alegría, el bienestar, apoyo mutuo, compartir el amor y compartir el aprendizaje”.

La Tropa Sikuris Aburrá deconstruye la cultura predominante con cada ser que se entrega en un instrumento; genera melodías que hacen volver al ombligo de las culturas Andinas y demuestra que aún están vivas y siguen resistiendo sin importar la invasión, masacre y saqueo desde hace más de 5 siglos

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