Si Uribe vuelve a ser el jefe de Colombia

Por Juan Gil Blas

“En vos confío”, Pintura de Maria Alejandra Muñoz alojada en la casa de Paloma Valencia,
candidata presidencial por el CD

Si Álvaro Uribe vuelve a ser el feje de Colombia por interpuesta persona en estas elecciones presidenciales que se avecinan, no se necesita ser vidente para saber (además de lo que ya sabemos) que:

1) Colombia se subordinará totalmente a Donald Trump, este será el nuevo Jesús de Colombia y sus apóstoles serán J.D. Vance y Marco Rubio. Nos arrodillaremos ante ellos, como ante unos ídolos.

2) El fanatismo pronorteamericano de las élites colombianas se multiplicará. Todo lo que diga Estados Unidos será bien recibido.

3) Toda agresión de Estados Unidos a cualquier país del mundo, Colombia la apoyará.

4) No es descartable que Colombia entre en acción militar abierta como aliado de Estados Unidos en algún lugar del orbe, más allá de su mercenarismo actual. Colombia tomará partido por la guerra, acaso como cuando Corea.

5) El país se alineará con Israel, apoyará el exterminio de los palestinos en Gaza y Cisjordania y apoyará la guerra contra Irán y Líbano, y a toda guerra estadounidense que en curso esté.

6) Netanyahu conseguirá un aliado fuerte en América Latina además de Milei, Israel actuará como nuestro segundo Dios y Colombia promoverá el sionismo, con el cuento cada vez menos creíble de que criticar a Israel y defender la humanidad y el derecho a vivir en paz es ser antisemita.

7) Colombia hará bloque común con Milei, con Noboa, con Bukele, con el bolsonarismo en Brasil, con Corina Machado en Venezuela y con todas las élites políticas esclavistas, clasistas, racistas y supremacistas del continente.

8) Colombia apoyará la desestabilización y la intervención de Estados Unidos en Cuba, el sueño dorado de las élites colombianas de tomar la isla será su bandera.

9) En detrimento del catolicismo (aun siendo Uribe y su superpuesta persona católicos), las sectas protestantes conseguirán un nuevo impulso, como contraprestación a sus favores por ayudar a elegir al que Uribe diga, amén de que Estados Unidos anda en Cruzada Cristiana por todo el mundo.

10) En la línea Epstein, el turismo sexual y la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en ciudades como Medellín obtendrá un inusitado respaldo simbólico. La élite colombiana, especialmente la antioqueña, al ser adoradora del Dios Trump nuevos aires de descomposición moral irradiará a la sociedad.

11) En esta línea, la misoginia trumpista se disparará y las mujeres-objeto se consolidarán como legítimo imaginario de la industria cultural. Trump como Uribe es símbolo de machismo.

12) El supremacismo blanco tomará nuevo auge en Colombia, lo mismo que el racismo anti-indígena. La élite colombiana, Uribe y su interpuesta persona, igual que Trump se consideran racialmente puros y predestinados a gobernar con mano de amo.

13) Colombia será probablemente escenario de una aprobada intervención militar extranjera contra el narcotráfico. En consecuencia el narcotráfico crecerá y nuevos dueños tendrá: más altos, más preparados, más encumbrados, más de élite. Cualquiera sabe que Estados Unidos no puede vivir sin cocaína y sin combate al narcotráfico: son gemelas las dos caras de esta misma moneda.

14) Así, toda contradicción política en Colombia, cualquiera sea, se verá reducida al estigma narcotráfico-terrorismo. El debate se degradará.

15) Las ideas se reducirán, pues se juntará el reconocido lenguaje vulgar, belicista, atolondrado y ridículo de Donald Trump, Javier Milei y los Bolsonaros, con el lenguaje de bajos fondos de Uribe, igualmente conocido por todos. No augura nada bueno para Colombia esta juntura y normalización del bajo idioma.

16) No habrá una sola política de impunidad de Estados Unidos en el escenario mundial que Colombia no apoye. Trump es un delincuente condenado en Estados Unidos y Uribe en Colombia también… o casi también. Se necesitan mutuamente los dos; se entenderán, se adularán, se colaborarán, se protegerán. Uribe asegurará cuatro años más de impunidad gracias a su interpuesta persona trumpista a la presidencia.

17) Todo lo que Estados Unidos vote en la ONU, en la OEA y en todo organismo multilateral, Colombia lo votará.

18) Colombia abogará, siguiendo a Trump, para que América Latina sea zona de guerra y no de paz, en consonancia con la nueva política estadounidense de la Gran América del Norte declarada por Estados Unidos de la línea del ecuador hacia arriba. Ahí estamos, formando parte de Norteamérica, contra toda lógica geográfica e histórica.

19) Aceptará Colombia con sonrisa sumisa la repetitiva humillación que hace Trump a la cultura latina, nuestra autoestima como pueblo libre y soberano se verá reducida considerablemente.

20) Colombia entonces, hará eco a Trump de que todos nosotros los latinos somos unos pícaros, delincuentes y ladrones que les robamos el pan y el trabajo honrado a los estadounidenses y a los empresarios criollos de paso. Nuestro orgullo de colombianos trabajadores caerá en picada.

21) En resumen, mejor subordinada que Colombia en América Latina no tendrá Trump con la interpuesta persona de Uribe a la presidencia.

Nada de lo dicho aquí es fanatismo y menos futurología barata. Es, simplemente, la realidad del mundo hoy, el reacomodo de la gran potencia norteamericana con su área de influencia “intocable”. Abra el ojo hermano, hermana: el fascismo de Trump es una ola mundial que viene disfrazada de oveja y nacionalismos y de nuevos Jesucristos. La interpuesta persona de Uribe a la presidencia, lo es, se lo cree —oveja, nacionalista y Jesucrista. Estos tiempos no son los mejores, cuiden bien la salud mental de sus hijos, el planeta está enfermo, lleno de mediocres por todas partes y Colombia no es la excepción. Resistan, están a tiempo, Colombia para ellos es una finca. Los pueblos del mundo tarde o temprano detendrán la locura de Trump, que no nos dé pena después por haberlo apoyado ayudando a elegir aquí a una marioneta suya.

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