Por Germán Romero

Imagen realizada con inteligencia artificial
El movimiento internacional BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) nacido en el seno de la sociedad palestina, lidera campañas contra todas las expresiones del régimen genocida israelí y contra las corporaciones comprometidas con la ocupación de los territorios palestinos. La multinacional Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), es una de ellas.
¿Qué es el BDS?
BDS es un movimiento de liderazgo palestino por la libertad, la justicia y la igualdad. El BDS sostiene el principio elemental de que las y los palestinos tienen los mismos derechos que el resto de la humanidad.
Israel está cometiendo un genocidio televisado en vivo contra el pueblo Palestino en Gaza. Asimismo, está ocupando y colonizando el territorio palestino, discriminando a las y los ciudadanos palestinos de Israel y negando a las personas palestinas refugiadas el derecho de regresar a sus hogares. Israel solo puede mantener su régimen de ocupación, colonización, apartheid y genocidio hacia el pueblo palestino gracias a la complicidad internacional.
El movimiento BDS busca cortar los lazos de complicidad con el régimen genocida de apartheid de Israel, sean militares, económicos, políticos, diplomáticos, culturales o deportivos. Se trata de la forma más efectiva de solidaridad con el pueblo palestino.
Inspirado en el movimiento anti-apartheid sudafricano, el llamado del BDS insta a actuar para presionar a Israel a que respete el derecho internacional. Frente al genocidio, apartheid y ocupación ilegal de Israel, cortar relaciones que facilitan o lucran con estos crímenes no es solamente una elección ética, es un deber legal.
Hoy en día el BDS es ampliamente apoyado por sindicatos, asociaciones académicas, iglesias y movimientos de base en todo el mundo. También más y más gobiernos están empezando a cortar relaciones militares con Israel o a imponer otras formas de sanciones.
Veinte años después de su lanzamiento, el BDS está teniendo un gran impacto y cuestionando efectivamente el apoyo internacional al apartheid, el colonialismo y el genocidio contra el pueblo palestino. El BDS es un movimiento global presente en casi 130 paises.
Campaña CAF Bájate del Apartheid de Israel
En agosto de 2019, un consorcio de empresas liderado por la empresa vasca de ferrocarriles CAF y la empresa constructora israelí Shapir fue seleccionado por el Ministerio de Finanzas israelí para llevar a cabo la expansión de la red de tren que conecta las colonias ilegales en territorio palestino ocupado, conocido como el tren ligero de Jerusalén (JLR, por sus siglas en inglés).
CAF y Shapir se adjudicaron el contrato por un valor de 1.800 millones de dólares para ampliar la red de ferrocarril a más asentamientos, sobretodo en Jerusalén Este, y para reforzar los enlaces de transporte entre los asentamientos y Jerusalén Oeste. Como parte central de la ocupación ilegal israelí, estos asentamientos constituyen una violación flagrante del derecho internacional y son la base de abusos sistemáticos contra los derechos humanos y crímenes internacionales, incluido el apartheid. Al construir y mantener esta infraestructura, CAF permite el traslado ilegal de colonos, la expropiación de tierras palestinas y el afianzamiento de la ocupación. Esta conducta viola las normas imperativas del derecho internacional y constituye un crimen de guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) ha afirmado en varias ocasiones (2011, 2016, 2017) la ilegalidad del proyecto JLR. El 19 de julio de 2023, la Corte Internacional de Justicia declaró a Israel culpable de apartheid contra el pueblo palestino y dictaminó que su ocupación militar y anexión del territorio palestino es ilegal. Esto significa que todos los Estados, gobiernos locales, empresas e instituciones tienen la obligación legal de poner fin de inmediato a toda forma de complicidad que, directa o indirectamente, permita a Israel mantener su ocupación militar ilegal. También deben poner fin a su complicidad en el brutal genocidio de Israel en Gaza y en la causa fundamental de todo ello: el régimen de colonialismo y apartheid que Israel lleva 77 años imponiendo.
Mientras que otras empresas se han retirado del proyecto, CAF ha continuado e incluso ha intensificado su participación. Con esto, CAF está también violando su propio código de conducta, que establece que “toda actuación de CAF y de las personas que la integran guardarán un respeto escrupuloso a las leyes, a los derechos humanos y a las libertades públicas».
Durante años, la sociedad civil palestina y organizaciones internacionales han denunciado la complicidad de CAF en las graves violaciones de los derechos humanos. En la actualidad, CAF se enfrenta a una presión internacional y local sin precedentes para que se retire del JLR. El propio presidente del Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca declaró el pasado 3 de septiembre que lo que CAF estaba haciendo con JLR «no era muy ético». Cabe recordar que el Gobierno vasco es accionista de CAF.
Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, en su último informe del 18 de septiembre, y expertos y expertas, entre ellas la relatora especial de la ONU Francesca Albanese, han subrayado la responsabilidad de las empresas en el mantenimiento de tales violaciones, e identificaron a CAF entre ellas.
El viernes 26 de septiembre, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU publicó la actualización de la base de datos de todas las empresas involucradas en una lista de actividades que suscitan especial preocupación en materia de derechos humanos. Por primera vez, CAF forma parte de esta lista de 158 empresas.
La campaña internacional contra el JLR
El proyecto JLR es tan burdamente ilegal que otras empresas multinacionales, como Alstom, Siemens, Systra, Bombardier o Macquarie, que participaron en la fase inicial de la licitación se retiraron y quedaron solo dos consorcios en la fase del concurso. La empresa francesa Veolia se vio obligada a retirarse del mismo proyecto ilegal de JLR en 2015 después de perder miles de millones de dólares en negocios internacionales como resultado de una campaña sostenida de BDS en Europa, EE.UU y varios países árabes.
CAF en Colombia
En diciembre de 2024, CAF anunció un contrato con el Metro de Medellín para la fabricación de 13 trenes. También tiene un contrato de mantenimiento de ciclo largo.
La campaña contra CAF se está realizando en varios países. Recientemente, más de 86 organizaciones en todo el mundo firmaron una carta con la exigencia de que CAF se retire de los territorios palestinos ocupados y que las instituciones públicas adopten una política de contratación pública respetuosa con los derechos humanos que garantice que no se adjudiquen contratos ni se inviertan fondos públicos en empresas cómplices de graves violaciones de los derechos humanos, en particular de crímenes atroces, en ningún lugar. Es un imperativo continuar esta campaña en Colombia.
Hay motivos para esperar resultados concretos. Recientemente, Fiona Ben Chekroun, coordinadora del Comité National Palestino por el BDS en Europa, expresó: “Sé de las acciones que están llevando adelante en Medellín y son inspiradoras para el resto de Latinoamérica. Espero que podamos continuar trabajando juntas y juntos en acciones concretas de solidaridad con Palestina. Confío en que con la presión popular que se está haciendo lograremos poner fin a la complicidad de CAF”. La exigencia concreta es que el Metro de Medellín debe cortar toda relación con la CAF.
