El proyecto del Área Metropolitana del Oriente (AMO) Antioqueño amenaza el Buen Vivir

Por Álvaro Lopera

Foto: Yeison Castro

De 23 municipios del Oriente antioqueño solo 9 fueron citados a votar para conformar el Área Metropolitana del Oriente (AMO) correspondiente al Valle de San Nicolás (VSN), pero uno de sus alcaldes, el de Marinilla, se negó a obedecer al llamado y por tanto ese municipio no participará en la consulta del 9 de noviembre del presente año. De esta manera, la población de los ocho restantes municipios (Rionegro, El Retiro, La Ceja, La Unión, Carmen de Viboral, Santuario, San Vicente, Guarne) está convocada a votar un único tema: aceptar o negar la posibilidad de hacer parte del AMO.

Las Áreas Metropolitanas (según la ley 1625 de 2013) son entidades administrativas de derecho público, formadas por un conjunto de dos o más municipios integrados alrededor de un municipio núcleo, vinculados entre sí por dinámicas e interrelaciones territoriales, ambientales, económicas, sociales, demográficas, culturales y tecnológicas que para la programación y coordinación de su desarrollo sustentable, desarrollo humano, ordenamiento territorial y racional prestación de servicios públicos requieren una administración coordinada.

Expectativas de las comunidades campesinas de Carmen de Viboral

Entrevistamos a don Carlos Osorio, campesino con 65 años de experiencia directa labrando la tierra, quien hace más de 30 años se convirtió en un representante nato de la agricultura agroecológica. Afirma convencidamente: “No vemos por qué hablan de un AMO puesto que muchas veces se barajó la idea de una provincia o asociación de municipios para llevar adelante obras de interés colectivo sin estos perder autonomía. Esta consulta la citan el gobernador y muchos empresarios, muchos ricos; a nadie del pueblo le interesa el Sí”

― Pero, ¿cuál es el temor?  ― le replico.

― El temor del campesino es que a estos territorios les cambien la vocación rural y agrícola; ya hay muchas parcelaciones y negocios. Le están echando cemento a la tierra. Nos van a limitar la vida diaria, ya no vamos a ser propietarios independientes. ¿Los reclamos dónde los vamos a hacer? ¿Dónde estarán las oficinas para atendernos? Ahora sería una entidad burocrática la que tomaría decisiones. Hay muchos grupos de campesinos y hombres y mujeres humildes que temen que esto se venga encima y quedemos mirando pa’l páramo.

Lo peor es que no conoce documentos que hablen al respecto y dice que la Alcaldía nunca ha citado al pueblo para informar sobre el proyecto. Solo ha visto vallas en la autopista que invitan a votar por el Sí, y por la radio una que otra cuña invitando al Sí porque “es mejor juntos para tener más empleo, más seguridad”.

Un poco de historia

Sergio Alejandro Sanz, abogado, secretario técnico de la mesa de Derechos Humanos de Oriente, se refiere al proyecto del AMO como una idea que nació hace más de 25 años. “El concepto del AMO es más cercano a lo citadino que a lo rural y en el Oriente nos une más la ruralidad que la urbe. La ley 128 de 1994 la reformaron con la ley 1625 de 2013 para que la idea avanzara sin tropiezos; por ejemplo, se bajó el umbral de la votación para la aprobación del proyecto: antes era un mínimo del 25% del censo electoral y se pasó al 5% en 2013, y de este 5%, con la mitad más uno se aprueba la consulta”. Y en Carmen de Viboral ese 5% es una cifra pequeña, cercana a 2.223 votos, para un censo electoral aproximado de 44.400 habitantes.

Alejandro Continúa: “Metrópoli es una gran ciudad, una ciudad madre que se densifica mucho y las circundantes son serviles. Es un concepto que nació en Roma. Todas las ciudades le sirven a la metrópoli; por ejemplo, el agua de Medellín llega de Abejorral y del Oriente antioqueño. La burocracia del AMO haría las veces de árbitro y tomadora de decisiones para los municipios limítrofes cuando haya contradicciones de inversión o desarrollo para resolver”.

Lo anterior representa pérdida de autonomía municipal para favorecer la centralidad, que para el caso que nos ocupa, la ciudad madre sería Rionegro y su alcalde sería el alcalde metropolitano, lo cual tiene connotaciones negativas.

Rionegro no es un ejemplo a seguir

Sergio dice que Rionegro no es un municipio modelo porque en la alcaldía de Julián Rendón (actual gobernador de Antioquia e impulsor destacado del AMO) hubo un proceso enorme de gentrificación, esto es, expulsaron a muchos habitantes a partir de impuestos catastrales: cambiaron el uso del suelo, les cobraron la tasa catastral más alta y eso los botó; muchos no han podido vender sus propiedades. Y eso sería lo que llevarían a los territorios del AMO: sacar a la gente con altos impuestos y traer otra que pueda pagarlos. En la ejecución de estas tropelías, Julián Rendón acabó con el campesinado y desapareció los humedales.

Y Agrega: “Una de las consignas que maneja el Sí es que van a restituir el ciclo hídrico en el Oriente antioqueño. Es demagógico, pues para hacerlo tendrían que tumbar las edificaciones que se construyeron desecando los humedales, y también tendrían que tumbar los aguacatales que están en el páramo, que por cierto gastan mucha agua”.

Afirma que el único interés que tienen los impulsores del AMO es el inmobiliario: “Están más interesados en la construcción de viviendas e infraestructura que en la planificación armónica del territorio para que beneficie a las comunidades”. Este es acorde, según Sergio, con el actuar del gobernador Julián Rendón, un político con grandes intereses en Rionegro especulando con la tierra allí y con la construcción, amén del plato fuerte de la contratación de las obras públicas (actualmente está investigado por corrupción).

Amenazas a Carmen de Viboral (CV) y otros 7 municipios

Yeison Castro Trujillo, trabajador social que labora en el Centro de historia y vigía del patrimonio de CV, nos permite visualizar lo que representa la región en términos geoeconómicos: “El Valle de San Nicolás, por su óptima ubicación respecto al aeropuerto y a las vías principales que dan acceso al Valle del Aburrá, atrae capitales y conlleva a subir el precio de la tierra y a disparar la inversión inmobiliaria. Y ahora, al pretender cambiar la vocación del uso del suelo (algo que ya sucedió en Rionegro) se pasaría a la expansión de los polígonos de parcelaciones. Lo que los habitantes llaman tierra, relacionando este concepto con la vocación tradicional de estos territorios, los inmobiliarios lo llaman suelo y en ese momento lo convierten en una mercancía del proyecto de urbanización”.

Yeison destaca los riesgos que tiene este proyecto de pretendido ordenamiento territorial. Los primeros serían institucionales, pues los alcaldes y concejales municipales pierden competencias político-administrativas sobre el uso y manejo del suelo. Esa autonomía de los territorios para fijar la vocación y uso del suelo pasaría a ser del AMO, así como la prestación de servicios públicos, afectando directamente a los acueductos veredales y a los bosques circundantes. A zonas de reserva como el Cañón del Melcocho de CV, el AMO podría quitar esa condición de área protegida y formalizar una condición de explotación de minerales.

Habla también de los riesgos sociales: uno de ellos, la empleabilidad, pues los ritmos y flujos de la economía campesina y de pequeñas propiedades productivas serían cambiados por inversiones de grandes capitales medrando en su interior la privatización de inversiones sociales con dineros públicos. Un ejemplo de ello son los múltiples proyectos privados de Vivienda de Interés Social (ampliamente publicitados), especulando con el valor universal de tener vivienda, los cuales serían capitalizados con recursos públicos.

Al cambiarles la vocación del uso del suelo, los territorios que hoy son rurales, de producción agropecuaria, se erigirían como territorios de expansión urbana, constituyéndose esto en un riesgo espacial para la comunidad. El AMO exige una centralidad, una ciudad núcleo, que sería Rionegro: entonces serían 7 municipios en función de uno. Los siete municipios se convertirían en territorios de sacrificio para una ciudad en expansión, en términos de uso y afectación en el tema de servicios públicos.  

“Sobre el Carmen de Viboral se cierne una gran amenaza –afirma Yeison-, pues su extensión de 448 km², con un 98% de territorio rural, lo haría óptimo para que un ente burocrático defina allí un relleno sanitario, que si pensamos en lo que sucedió en el municipio de Don Matías, al haber sido definido como territorio receptor de basuras del Valle del Aburrá, vemos claramente cómo terminó todo ello: en un botadero de basuras de 40 municipios, un gran desorden territorial y un sacrificio total del hábitat de las veredas afectadas”.

Yeison prevé que al aglomerar servicios habrá un gran éxodo de los pobladores originales. Se haría una gran ciudad para quien pueda comprar y arrendar. “Intentan vender la ciudad como un modelo civilizatorio; como el mejor sitio en el que se puede vivir, pero es un tema muy complicado, porque si lo traducimos a la vida doméstica, sencilla, la ciudad es una apuesta darwinista en donde vive el que tenga más recursos”.

Desnudando la propaganda por el Sí

La pregunta que se hacen los habitantes de este territorio es por qué, habiendo 23 municipios del Oriente, se citan solo 9 de ellos, olvidándose de los más pobres. Eso podría exacerbar la brecha de desigualdades existente en la región; los promotores hablan de un ejercicio de integración regional pero sólo desde el punto de vista de las inversiones que se pretenden adelantar.

El lema Priorización de la Inversión en la Región lleva en su seno una contradicción: los que van a generar rentabilidad al AMO son los municipios, y una gran rentabilidad será la plusvalía de la tierra para que Rionegro la usufructúe, además de toda la extracción de la riqueza.

Generación de empleo, es el espejito para atrapar incautos. Para impulsar esta novedosa idea, asocian la economía campesina a la pobreza y al desempleo. La supuesta idea, denuncian los opositores del proyecto, es convertirlos a todos en ricos, lo cual es una falacia.

El oriente está desordenado y juntos vamos a ordenarlo, es otro más. Debajo de estas palabras subyace la verdadera historia: “Antes los municipios intentaron organizarse de varias maneras; una de ellas de forma institucional con Municipios Asociados del Oriente Antioqueño (MASORA): se intentó ordenar el territorio a partir de esta idea; incluso se propuso que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) de los municipios se integraran y el único municipio que no aceptó fue Rionegro. Esa es la mala voluntad de asociatividad que ha tenido ese municipio en la historia. Cuando Julián Rendón era el alcalde de esa ciudad, decía: “cada lorito en su palito”, y “cada territorio que se defienda solo”; y ahora sospechosamente es el gran impulsor del AMO.” 

Falta de información, presión oficial y resistencia social

En esta campaña por el Sí han recurrido a varias estrategias, cuenta Yeison: venden contradicciones como aquella de que juntos nos va mejor pero como saben que el umbral es muy bajo les interesa que nadie se entere de nada y poca gente vote porque tienen los votos asegurados con las familias de los contratistas, de los trabajadores que laboran en obras públicas, de los funcionarios, etc.

“A los alcaldes los presionan desde la gobernación: si no me ayudas no te ayudo y si me ayudas yo te ayudo. Hay evidencias claras: al alcalde de Marinilla, que se opuso al proyecto, lo tienen aislado. Y a los municipios de Santuario y la Unión les están entregando cosas, haciendo procesos de inversión para que el resto vea que es muy beneficioso estar en el lado correcto. Acueductos veredales y las Juntas de Acción Comunal (JAC) vienen siendo extorsionados por los municipios con las siguientes patrañas: si vos salís a respaldar el no, yo no te vuelvo a ayudar: no habrá más mangueras y para las veredas ya no habrá placa huellas”.

Aun así, las 63 JAC de Carmen de Viboral militan en la oposición abierta a la creación del AMO y desde los colectivos sociales del Oriente se han hecho varias demandas relacionadas con la inconstitucionalidad de esa figura pero también relacionadas con el proceso de gestión de esa iniciativa, pues hay varios hechos relevantes: no hubo consulta directa a los concejos; fue una intención firmada directamente por los alcaldes y fue secreta; tampoco hubo pedagogía alrededor del sí o del no, y otros legalismos más que si se revisan debidamente, calificarían la convocatoria como anómala y el Consejo de Estado podría fallar en contra de ella.

Colofón

Es muy importante traer a colación lo que dice Sergio Alejandro: “Cuando uno se pone viejo, se pensiona o quiere cambiar la vida agitada por una vida tranquila, busca sitios sin contaminación, busca habitar el territorio de otra manera muy distinta a la ciudad, con más silencio en la noche; contrario a lo que sucede en áreas muy densificadas como las ciudades en donde el ruido, la contaminación, la delincuencia, la violencia y los problemas de todo tipo lo rondan a uno día y noche”.

Por eso no cree posible que, aparte de los habitantes originarios, los que vinieron a buscar tranquilidad vayan a votar por el Sí el 9 de noviembre para que de nuevo la ciudad, que dejaron atrás, los alcance.

Collage: Álvaro Lopera

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